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domingo, 8 de marzo de 2026

Ø

 Calma. No corras. Para. Silencio. Apaga tu cabeza. En la quietud de tu casa, en no hacer nada más que algo rutinario, sin atender absolutamente a nada que no sea esa tarea, surge un espacio de silencio, libre de ruido, un espacio que se puede tocar y llenar de concentración y quietud. Hace falta hacer las cosas despacio. No voy a tener éxito, voy a llegar tarde, pero lo voy a hacer bien y sobre todo, tranquilamente, o viceversa, lo haré tranquilamente y por eso lo haré muy bien.

Ø en danés significa isla. Y eso es precisamente lo que busco, ir a mi isla, aislarme, concentrarme, dejar el ruido externo e interno fuera, centrarme en lo que hago ahora, en cómo lo hago, en los detalles y en los matices. No voy a tener éxito, voy a llegar tarde pero eso es precisamente lo que busco si lo que hago lo quiero hacer bien. 

Me llamo Vilhelm Hammershøi y nunca tuve éxito. Fui pintor en la era del impresionismo, del nacimiento del cubismo y de las vanguardias de finales del siglo XIX y comienzos del XX. Ellos fueron más rápidos, yo solo quería pintar la luz, los detalles, la vida normal, diaria, con calma, con pausa, con silencio... No viajé, nací, viví y morí en Copenhague, donde pinté. Me perdí Francia y los impresionistas, París y el cubismo, no tenía tiempo para tanto ruido y para todo lo mucho que tenía que hacer, grabando el silencio, la nada, el lento pasar del único tiempo vivido.  

Seguro que el tiempo me pondrá en mi lugar, aunque no tenga éxito. Si me quieren ver, vayan al Museo Thyssen de Madrid hasta el 31 de mayo, hay tiempo, no corran.



domingo, 24 de noviembre de 2024

Steve Jobs nunca conoció Conil de la Frontera

Enero de 2016, comienzo de un nuevo año, es increible cómo van cayendo los años, como hojas de un árbol, como pelos de la cabeza, poco a poco, inexorablemente, 2016, una vez más. Cádiz siempre me ha parecido un lugar especial y más aún la playa de la Barrosa, enero de 2016.

"¿Por qué no vais a comer al club naútico de Conil de la Frontera?", nos dijo alguien y allí que nos fuimos, cerca de un bosque de anclas y de un faro fronterizo, un sitio no fácil de encontrar pero al que merece la pena llegar.

Caballa de atún, pescado según el arte de la almadraba, 12 euros y Steve Jobs nunca estuvo aquí. Por un momento, lo tuve todo, sentado a una mesa comiendo con personas queridas, el sol entrando ligeramente por el ventanal de la terraza que daba a un puerto en calma y Steve Jobs nunca estuvo aquí.

Por un momento, el mundo me pareció un lugar perfecto. Es cierto que Steve Jobs fue un triunfador, un revolucionario, entiéndanme bien, no desdeño sus méritos ni logros pero por 23 euros reuní todo lo necesario para ser feliz.

Cierto es que el bueno de Steve Jobs dedicó su vida a cambiar la de los demás, cierto es que encontró una pasión a la que dedicar su vida pero no sé bien qué sacó en claro de todo ello y mientras la vida pasa, caen las hojas del calendario, como hojas de un árbol o pelos de la cabeza, pasan los días uno tras otro sin solución de continuidad. Cierto es que hay que tener un propósito en la vida, un objetivo por el que luchar, cierto es que no hay que relajarse pero la vida se nos va, y debemos disfrutar de ella. ¿Cabe despistarse un segundo del proyecto, apartarse del éxito por disfrutar de una fresca caballa de atún?. ¿Cabe apreciar un vino blanco con tomate y un buen aceite y un trozo de pan?


¿Y qué tendrá que ver todo esto? ¿Por qué mezcla a Steve Jobs y a Conil de la Frontera? ¿Por qué me habla de éxito y proyecto, de sentido de la vida y de atún encebollado? Pues simplemente porque me temo mucho que Steve Jobs no conoció Conil de la Frontera ni apreció un vino blanco ni conoció otras mil millones de cosas en la vida porque para poder tener el éxito que él tuvo, para poder lograr desarrollar un proyecto como el que hizo, muy probablemente no pudo conocer otra cosa que no fuera su obsesión. No pudo despistarse ni dejar de ser implacable en conseguir su obsesión, es decir, su éxito o viceversa.

Yo qué quiere que les diga, cuanto menos tiempo me queda de disfrutar, menos cosas me hacen falta para disfrutar. Otro día les hablaré de una cerveza bien fría con una bolsa de patatas fritas en el Retiro...

domingo, 30 de agosto de 2015

¿Y si todo fuera mero azar?

Me encantan esos mensajes que aparecen al principio o al final de ciertos libros o películas. "Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia" o ésa otra que dice "todos los personajes que aparecen en esta obra son ficticios, tampoco los nombres fueron escogidos para hacer referencia a ninguna persona real".

Este tipo de mensajes nunca me parecieron ciertos. Toda obra se inspira en la realidad. Es la realidad la que no tiene ningún tipo de parecido con la ficción, es la propia realidad la que supera con creces a la mera ficción. El encuentro que tuvo lugar entre Fridtjof Nansen y Frederick Jackson en la Tierra de Francisco José en 1896 es un buen ejemplo de ello.

En junio de 1893, tras tres años preparándose, Nansen puso rumbo a la conquista del Polo Norte. Su plan pasaba por dejarse atrapar por el hielo y permitir que la propia deriva del mismo lo dirigiera a su objetivo. Durante los preparativos rechazó la posibilidad de que Jackson formara parte de su tripulación por no ser éste noruego.

Resulta que el plan ideado por el bueno de Nansen no era tan completo como pensaba porque tras un año y medio varado en medio del hielo, Nansen decidió abandonar su barco, el Fram, e intentar llegar al Polo Norte a pie y con la ayuda de un solo hombre. A las pocas semanas de partir, Nansen y Johansen comprendieron que el objetivo resultaría inalcanzable, y, en su camino de regreso, pasaron 14 meses vagando por el hielo, soportando las condiciones más extremas, hasta que alcanzaron la Tierra de Francisco José, un archipiélago prácticamente inexplorado.

Con las fuerzas casi extinguidas, una mañana de junio de 1896 salieron de su campamento para encontrarse con una figura humana que los observaba desde sus esquís. “¿Usted es Nansen?”, preguntó el hombre. Se trataba de Frederick Jackson, el mismo que, rechazado por Nansen, había decidido organizar su propia expedición para terminar convirtiéndose en su providencial salvador.

En la vida, muchas veces sucede lo extraordinario. Algunos lo explican diciendo que Nansen lo tenía todo preparado. Que cuando uno, está decidido a conseguir sus objetivos, todo el universo conspira en tu ayuda. Otros hallarán la causa del casual encuentro en que Jackson no se dio por vencido cuando Nansen le djo que no, tenía un sueño y fue a por él. Otros simplemente dirán que es una mera casualidad, pero que si Nansen no hubiera aguantado primero un año y medio en el barco y luego esos 14 meses vagando de un sitio a otro, que si hubiera cedido al pesimismo o a la desesperanza, entonces no habría sido capaz de reencontrarse con el británico al que desechó en su día. Desde luego, sin ese año y medio y esos 14 meses posteriores de vagar y vagar, a Jackson no le habría dado tiempo a llegar hasta donde se encontraron.

Pero, ¿y si fuera todo azar?. ¿Cuántos buenos escritores han muerto siendo desconocidos?. ¿Cuántas leyendas del fútbol se han quedado sin llegar a Primera División?. ¿Cuántos músicos, artistas o pintores perecieron entre el olvido y con ese mismo olvido han desaparecido sus geniales obras?. ¿Cuántos perdieron habiéndolo intentado hasta el límite de sus fuerzas?. ¿Cuántos exploradores se perdieron y nunca más fueron encontrados? Déjenme que esta semana crea en el azar, en que todo es un puro azar, desde el lugar en el que naces hasta tus más queridos afectos. No olviden que muchas veces encontramos el amor allí donde estamos, ya sea en Etiopía o Cartagena. 

Permítanme achacar al azar parte de nuestras culpas, parte de nuestros errores, incluso parte de nuestros proyectos y gustos. Solo por esta semana, déjenme creer que no llevo la carga ni la responsabilidad de mi destino, ni siquiera que dependa de mí las circunstancias ni mis conocidos ni las propias decisiones o caminos que a mi encuentro han surgido. Es más, si fuera todo azar, si gran parte de nuestros acontecimientos están guiados por el mero azar, si nuestras propias existencias vienen determinadas por una mera casualidad, me reconciliaría con los fracasos de todos y los éxitos de algunos o, mejor dicho, con los éxitos de todos y los fracasos de algunos. Que tengan suerte esta semana.




domingo, 29 de junio de 2014

Del efecto Zeigarnik y otras eficacias.

Esta semana descubrí el efecto Zeigarnik que viene a consistir en la necesidad que tenemos los seres humanos en acabar las tareas que comenzamos. Una vez terminada, se nos olvida rápida y fácilmente pero mientras la tenemos como pendiente en nuestra cabeza nos supone una cierta tortura, un espacio de nuestra memoria empeñado, reservado y ocupado que no nos deja descansar. Parece como que fuéramos eficaces por naturaleza.

Es por eso que un camarero es capaz de recitar la comanda de más de 20 platos de memoria y que, una vez hecho, no se acuerde ni qué se le pidió ni quién lo pidió. Es por eso también que el puzzle si se comienza se acaba y que el maldito candy crush sea tan adictivo, ya que has llegado al nivel 89, ¿por qué parar?.

También es por ello que estamos enganchados a las series de TV y que un "continuará" haga que no nos olvidemos en toda la semana de que tenemos una cita pendiente con el próximo capítulo. Todo esto lo descubrió en 1927 una psicóloga rusa, Bluma Zeigarnik, quien constató que, al acabar la tarea, ésta se nos olvidaba fácilmente.

¿Y por qué les cuento todo esto?. Primero porque esta semana se me ha ocurrido que ese mensaje que tanto me gusta del "hay que hacer" es más cierto que nunca. Sólo cuando uno se atreve a hacer algo, cuando pasa del campo teórico al práctico, por más inexperiencia que tenga, logrará cumplir con sus objetivos y metas.

Gracias al efecto Zeigarnik, cuando uno comienza algo, está orientado a terminarlo. Una buena noticia, estamos cerca de nuestros objetivos si nos atrevemos a abordarlos. Sin embargo, como todo consejo barato de autoayuda, tiene su reverso tenebroso. ¿Es bueno acabar todo lo que se comienza?. ¿Resulta positivo ser tan eficaz?. El efecto Zeigarnik es una gran enemigo de la creatividad.

Pablo Picasso hizo más de 40 bocetos para el Guernica. García Márquez era obsesivo en las correcciones de sus obras y cada vez que las releía quería matizar algo, cambiarlo, nunca acababa sus obras. Antonio López ha sido duramente criticado por un retrato sin fin del que fuera Rey de España, Juan Carlos I. Lo comenzó hace 17 años y aún no ha acabado a diferencia del reinado del rey retratado. Patrimonio Nacional ha conminado al pintor a acabar el cuadro, a que cumpla con el contrato que firmó y yo, como jurista de formación, me digo, déjenle crear, tranquilos, por favor. Me parece que el bueno de Antonio López está en un proceso de búsqueda, es capaz de controlar su mente para no de abalanzarse en aras de un cumplimiento, un éxito fugaz, uno más.

Necesitamos tiempo para hacer las cosas bien, y no simplemente para cumplir. Precisamos reflexión, espacio para que maduren nuestros mejores éxitos, las soluciones más brillantes y creativas. Zeigarnik, hágame caso, y sepa incubar, concédase un café. Para algunos será vaguería pero para mi es necesario ser lento. 

Ya ven, mis queridos monos del Senegal, esta semana me debato entre la eficacia y la creatividad, entre la reflexión y la puntualidad, el cumplimiento y la calidad, y no logro quedarme con una sola opción. Continuará...


domingo, 22 de diciembre de 2013

¿Cuántos hombres buenos hay?.

Ahoras que has fallecido, Nelson Mandela, todos te tributamos homenajes y reconocimiento por la valentía que has tenido, por la vida que has llevado y los logros que conseguiste. Fuiste un auténtico revolucionario. Sacrificaste 27 años por un ideal e incluso la propia vida si hubiera sido necesaria por conseguir la igualdad racial en tu país.
 
Se han sucedido homenajes sin parar y todos te llaman cariñosamente Madiba, aunque no te conozcan. Decían que tenías una sonrisa inigualable, que conquistaba apenas la esbozabas y que tu encanto personal arrasaba allá por donde fueras. Estabas en paz contigo y con todos. Pero yo quisiera que nos resolvieras una pregunta que dejaste sin contestar pero que, sin conocerte, estoy seguro que podrías responderme. ¿Cuántos hombres buenos crees que hay?.
 
Fuiste a la cárcel por abrazar métodos violentos para la consecución de tus objetivos en algo que entiendo fue un error de juventud. Fuiste implacable para conseguir tus objetivos y me imagino que en tu partido político tuviste que imponerte frente a otros. Se te podría haber criticado por muchas cosas al igual que el fin del apartheid no fue posible sin que esos hombres blancos racistas tan malos fueran capaces de mudar sus propias estructuras mentales. Es la suma de todos lo que nos mueve adelante. En prisión, te encontraste con carceleros racistas, con boers que, sin duda, catalogaríamos como hombres muy malos, y cuyas creencias repugnamos, que lograste unir para tu causa justa.
 
Y es ahí donde nace esta reflexión. Nada es como parece, quiero decir que hay hombres buenos que son malos y hombres malos con comportamientos decentes y creo que el gran acierto, y por aquello por lo que recibiste el Premio Nobel y la admiración de todo el mundo, fue la de tratar a todos como personas, más allá de sus errores y virtudes y de sus defectos y aciertos. Sin prejuicios ni juicios porque nada es como parece.
 
Supiste dar a todo el mundo su espacio, sin juzgar a nadie, invitaste a carceleros a tu toma de posesión y mantuviste en su puesto a profesionales sin tacha vinculados a un régimen atroz. Sin embargo, estoy seguro que prescindiste de colaboradores críticos con tu proceder o que propugnaban una menos condescendencia con los blancos a pesar de sus buenas motivaciones o valores. Mejoraste a hombres malos y desechastes a hombres buenos que no lograban entender que todos podemos servir a una causa justa.
 
¿Cuántos hombres buenos hay?. Supongo que todos, Mandela, de ahí la apabullante sonrisa que dibujabas y regalabas en tu rostro, ése fue tu gran acierto y la excusa para este post de Navidad. Que no se nos olvide que hombres malos los podemos ser todos, pero buenos también y es más, la mayoría lo somos a diario y si encontramos a alguien que nos logre descubrir esa parte de bondad que todos tenemos y nos la haga poner a funcionar, entonces debería ser merecedor del Premio Nobel de la Paz como mínimo, como tú lo ganaste, gracias Mandela.
 
 


domingo, 15 de diciembre de 2013

Una vida bien vivida

Es el año 2063 y nunca ha sido fácil ganarse la vida con la música clásica. Siempre lo he tenido presente, hoy más que nunca cuando debuto como director de la orquesta de la BBC en el Royal Albert Hall. Es en uno de esos conciertos de la BBC que se organiza en verano en Londres, los Promms. Aún me acuerdo cuando de estudiante me recorría Europa en verano y al llegar a Londres hacía cola para conseguir una de las entradas baratas que ponen a la venta a última hora. Y hoy soy yo el que se pone delante de los focos.
Todo un sueño cumplido que se remonta a muchos años atrás de lucha e ilusión y la verdad es que nunca sospeché que pudiera llegar a coger la batuta hoy aqui. Y mucho de todo esto te lo debo a ti, Fernando, bueno a ti y a mi abuelo, que siempre dijo que la tele era una basura y sólo me ponía programas tuyos, del Conciertazo. Soy uno de esos miles de niños que crecieron viendo tus programas. 
Pocos saben en este país quién eres ahora que ya ha pasado el tiempo, hijo de un prometedor compositor cuya carrera se vio truncada hará ya más de 100 años, sé que la muerte de tu padre te marcó de por vida y es por ello que decidiste dedicarte a tu pasión, la música clásica.
A raíz de aquellos programas que disfrutaba con mi abuelo, me hiciste sentir euforia y emoción, una alegría indescriptible, cuando al final de los programas salías gritando "Viva la música clásica¡¡¡¡". Confieso que siempre pensé que la música clásica era un tema muy serio, para mayores, hasta que mi abuelo me puso uno de tus programas. A partir de ahí, no falté un solo sábado a la fiesta que nos preparabas en la tele.

Con el tiempo, a medida que avanzaba cursos en el Conservatorio de la calle Atocha, empecé a rescatar por internet grabaciones tuyas de tus programas en la radio, los Clásicos Populares, donde nos contabas historias sobre Bach, Salieri, Mozart o Dvorák. Se te notaba una alegría, una dedicación, un compromiso tal que lo contagiabas a todo aquél que te escuchaba. Destilabas alegría y lograbas que niños a los que la música clásica nos sonaba a chino e incluso que pensábamos que era un rollo, disfrutáramos con ella y nos interesáramos por los compositores y sus vicisitudes. En España no hay mucha tradición cultural de música clásica, o al menos la hay en menor medida que en otras parte de Europa. Por eso fuiste siempre necesario y un incansable trabajador. 
Igual salías disfrazado de poeta medieval o a lomos de un caballo de peluche que hacías galopar a un hipopótamo vestido de bailarina al ritmo de Rossini. Me acuerdo el día que cazamos al moscardón de Rimsky Korsakov o cuando volábamos polkas de Strauss.

Gracias Fernando, no ya por forjar a este afamado director de orquesta, sino por dedicarte a lo que más querías y con ello contagiarnos tu pasión y tu alegría, por acercarnos a la música clásica con sentido del humor, de manera festiva, a modo de juego que nos atrapó para siempre. Fuiste una vida bien vivida y ello ha tenido fruto. Esta noche va por ti, hoy al acabar en el Royal Albert Hall, cuando el público estalle en aplausos, yo gritaré por lo bajillo: "Viva la música clásica¡¡¡¡¡".

domingo, 11 de marzo de 2012

Las alternativas al big bang

Soy Jules Grimond, juez de la Corte número 1 de Ginebra. Mi existencia ha sido buena, apacible y tranquila, bueno todo lo tranquila que puede ser la vida de un juez.  Mi madre, al terminar la Universidad del pequeño cantón suizo de Argovia me preguntó: ¿por qué no eres juez?. 

La hice caso y, tras algunos esfuerzos, estudios y exámenes conseguí mi plaza en Ginebra. Ser juez en Suiza es algo muy tranquilo, disfrutamos de los niveles de delincuencia más bajos del mundo. Aqui siempre hemos sido neutrales, en las dos Guerras Mundiales y en la Guerra de los Cien Años, aqui se creó la Cruz Roja y tenemos la sede de numerosas organizaciones internacionales. Suiza es  un lugar muy tranquilo para un juez.

Así de cómoda era mi existencia hasta que llegó el caso más importante hasta la fecha que he tenido que resolver. Es un expediente de miles de folios, alegaciones y con unas implicaciones que nunca alcanzaré a comprender en su totalidad. Soy el juez que ha de resolver el caso del acelerador de partículas. Entiéndame bien, no es que el vigilante de seguridad se volviera loco y decidiera asesinar a su compañero una noche ni tampoco es que haya habido un acuchillamiento entre científicos enfrentados por sus teorías e investigaciones, no. 

Mi problema es que tengo que decidir entre cerrar el acelerador de partículas por poner en peligro a la humanidad en su conjunto, a la actual y a la futura o, por el contrario, permitir su funcionamiento, asumir el riesgo y ver si logramos sacar algo en claro de nosotros mismos. Si me equivoco, tendré sobre mis espaldas el peso del fin de la humanidad pero, a la vez, puedo ser el juez que prefirió arriesgar y permitir que nos acercáramos a la solución de todo, incluso desvelar o no la existencia de Dios aún a riesgo de crear un agujero negro que lo engulla todo, la humanidad y el universo entero. 

Para eso cuento con un instrumento realmente débil y poderoso a la vez, abstracto cuanto menos, no es nada material, es algo que llamamos ley pero que no sabemos realmente mucho sobre él. Dicen que se podrían descubrir hasta 11 nuevas dimensiones de ser exitosos los experimentos que otros me piden prohibir. ¿Qué hago?. ¿Permito el mayor logro de la humanidad?. ¿Abro la llave a un nuevo mundo, donde conceptos como el tiempo, la eternidad, la materia o el alma debieran ser redefinidos?. Sin embargo, ¿firmo la sentencia de muerte de la humanidad?. Todo ello en un mundo donde seres humanos mueren de hambre mientras se destinan grandes sumas de dinero a la investigación espacial sin que lo uno sea incompatible con lo otro pero sí paradójico. Ya ven, todo es una paradoja, por eso les pido su opinión, ¿ustedes qué harían?...


domingo, 22 de enero de 2012

Querido Stephen Hawking

Soy Dios. Te escribo esta carta para darte las gracias. En tu última obra descartas que el origen del Universo sea obra mía, negando la posibilidad de mi existencia y con ello me descargas de la responsabilidad de los muchos defectos que esta creación tiene. No veas lo agradecido que estoy de que no me consideres el origen de las guerras de religión, de los accidentes de tráfico, de las enfermedades repentinas y las muertes sin despedida a diferencia de lo que muchos otros hacen. 

Argumentas que, según las últimas teorías, hay un multiuniverso de universos, es decir, una multitud de universos. Pudiera ser que no me gustara éste primero que creé y que lo fuera perfeccionando, al fin y al cabo eso aún la física moderna no lo ha descartado. En cualquier caso, si yo fuera el creador de este universo, habría menos imperfecciones que las que creáis los humanos.  

Si hubiera creado este primer universo, habría dejado al margen vuestras envidias y disputas, vuestros miedos y conflictos; vuestra preocupación por un coche mejor o por la regulación de la economía simplemente no existirían. Habría mucho sentido del humor, no concibo un universo sin sentido del humor, y perdón. No habría tanta competencia y mucho menos habría juicios sobre los demás. Eso es algo que siempre me ha disgustado mucho en vosotros, resulta que yo no os juzgo y vosotros os pasáis todo el día criticando a unos y a otros, incluso a mi me habéis juzgado varias veces. El dinero sería el bien con el que conseguir comodidades, nada más que eso y no le faltaría a nadie porque los juegos no serían de suma cero, ganar y perder no serían las opciones que yo presentaría aunque sí habría los mismos recursos que hoy en día existen.

En cualquier caso, últimamente he oído que también afirmas que lo peor que le puede pasar al ser humano es encontrarse con vida inteligente de otros planetas. Resulta que si vinieran a la Tierra otras civilizaciones, sospechas que ocurriría lo mismo que ocurrió cuando el hombre blanco llegó a América. Se cree el ladrón que son todos de su misma condición te podría decir pero no me planteo discutir contigo, si te he escrito esta carta es simplemente para desearte un feliz cumpleaños. 70 ya, cuando solo te daban tres años de vida... hace casi 50 años. Otro de los muchos misterios que aún le quedan a la ciencia por desentrañar... mira qué es imperfecto este universo pero coincidirás conmigo en lo muy divertido, apasionante e ingrávido que es. Felices 70 y enhorabuena.



domingo, 1 de enero de 2012

¿Feliz 2012?

No, entiéndanme bien. No dudo que será un año genial en el que se cumplirán todas sus expectativas y patatín patatán, el 23 de marzo se habrán vuelto a instalar las rutinas en nuestras días y allá por septiembre nos volveremos a replantear nuestras vidas y compraremos los dos primeros fascículos de algún coleccionable en el kiosco.

¿Feliz 2012?. Entre interrogantes porque lo que pongo en duda es si es el 2012. El 23 de enero tendremos que decir feliz 4710 si estamos en China. Feliz 1433 de la Hégira. Si por el contrario su calendario es el hebreo, feliz 5772. Feliz 5108 hindú o feliz 2553 a los budistas. A los romanos feliz 2760. Bueno al menos lo que es seguro es que los años duran 365 días... o no. Según los cálculos actuales, el calendario gregoriano adelanta 26 segundos cada año. Es decir, adelanta un día cada 3300 años. Y es que la traslación de la Tierra sobre el Sol no coincide con un número exacto de rotaciones de la Tierra sobre su propio eje. Cada año la Tierra tarda 365,242189074 días en estar en la misma posición respecto al Sol. Por eso, nos inventamos años de 366 días cada cuatro años siempre y cuando el año en cuestión no sea múltiplo de 100. Pero si el año es múltiplo de 400, aunque sea múltiplo de 100, será bisiesto. 

Vaya lío oiga. Años comunes, años bisiestos y seculares. Resulta que no hubo año 0, empezamos a contar desde el día 1, por lo que no estamos en el siglo XXI, tenemos 20 siglos y 12 años.  Cuando realmente acabe el siglo, tendremos 21 siglos cumplidos, pero no antes.

Incluso feliz 2019, ¿por qué no?.  Resulta que Dionisio el Exiguo se equivocó en fechar el nacimiento de Jesús en unos 4 a 7 años, total qué más da. Cuando se instauró mi calendario, el mundo pasó del 4 de octubre de 1582 al 15 de octubre de 1582. La población protestó porque entendió que se le habían quitado 11 días de vida aunque claro los moribundos ganaron 11 días. ¿Dónde están esos 11 días que robé a todos?. Claro que personalmente pienso que la gente protesta por protestar. También podrían decir que les regalé un siglo en sus vidas aunque personalmente pienso que todos tenemos nuestro tiempo.

Soy el papa Gregorio XIII, quien confió a una comisión de sabios una tarea imposible, medir con exactitud algo que no resulta medible, algo que se nos escapa de entre las manos y que es bastante relativo, hay muchas clases diferentes de lo que me planteé medir y es algo tan abstracto que, en ocasiones, he llegado a pensar que realmente no existe: el tiempo. Feliz vida.  

domingo, 13 de noviembre de 2011

De la risa y otras cuantas tristezas.

Nunca he creído en la realidad tal y como es. Si tuviéramos un minuto para pararnos, veríamos que la realidad poco tiene que ver con lo que nos pensamos. Esa idea me ha perseguido toda mi vida y ahora que me vuelvo a dar cuenta de lo importante que es poder si quiera respirar, ahora que mis expectativas se han rebajado tanto que una tarde es una meta y una noche una incógnita, es solo ahora que me doy cuenta de lo absurdo de nuestras vidas, si no somos capaces de reírnos de nosotros mismos. 

No piensen que soy un descreído o que la depresión se apoderó de mi en esta amarga vejez, es solo que me ha dado tiempo a repasar mi vida y me he dado cuenta, ahora que ya no tengo tiempo, que debemos reírnos de nosotros mismos si queremos saber cómo es la realidad, porque la realidad es absurda y eso es triste y, sobre todo, sólo la podemos abordar a través del sentido del humor. Si quieres llegar a ser un revolucionario dispuesto a cambiar el mundo, debes afrontar la absurda realidad con una visión humorística.
De joven luché en la División Azul si bien mi ideología era el anarquismo. Ya ven, cuán absurdo puede llegar a ser todo. Allí estaban amigos míos de ideología totalmente opuesta pero amigos. Luego opté por quedarme en España y emprendí una carrera cinematográfica de mucho éxito, al fin y al cabo, me muevo bastante bien en el absurdo. Pude haberme exiliado e incluso haberme dedicado al cine en otro país. Mi prestigio y los recursos de los que hubiera dispuesto habrían sido inimaginables pero, como les digo, la realidad nunca es lo que parece, es más absurda de lo que te piensas y yo me muevo bien en el absurdo, sé cómo reír. 

Opté por quedarme, me reí lo inimaginable en una España triste. Así son mis películas, llenas de un humor que destilan tristeza, de un absurdo que lo impregna todo. La realidad nunca es lo que parece y así ha sido hasta el mismo final de mi vida, cuando, armado de una silla de ruedas y unas cuantas pastillas, le he plantado cara al absurdo y sin sentido de mi propia muerte... ya sabes, para ser un revolucionario y ver la realidad de una forma más comprensiva, has de reírte mucho... soy Luis García Berlanga, un tipo que se mueve bien dentro del absurdo.




domingo, 7 de agosto de 2011

Nietzsche también fue un perdedor.

"¿Qué fue de todos nosotros?". Así se titula un artículo de Javier Cercas en el que nos viene a decir que la vida nos ha atropellado. Al hilo de la serie ¿Qué fue de Jorge Sanz?, nos viene a decir que envejecer y morir es el único argumento de nuestra historia. Que si bien pensábamos que íbamos a comernos el mundo, ha sido más bien al contrario, éste se nos ha llevado por delante.

Viene a decirnos lo siguiente:

"Igual que Jorge Sanz,  también nosotros íbamos a comernos el mundo, y aquí nos tienen: filósofos que íban a ser Nietzsche convertidos en petardistas profesionales, (...) periodistas prometedores convertidos en canallas, críticos literarios valiosos entregados a la chismografía y la maledicencia".

Lo que ignora Cercas es que el propio Nietzsche fue un perdedor. Problamente él trataba de imitar a su inspiración. Ya fuera Platón o Descartes, nunca llegó a imitarles. Según sus propias consideraciones, llegó a los 30 y nunca pudo escribir una obra que se pareciera a las de Kant. Somos implacables con nosotros mismos y ello nos condena a llegar a los 40 con un desencanto que no está justificado. Modigliani no fue feliz, tampoco Van Gogh, Picasso sí encontró el éxito pero era insoportable. 

Goya no pudo convivir con su genialidad y Beethoven era sordo, sí sí un músico de gran éxito pero sordo como una tapìa. No hay perfección, sólo desencanto y comparaciones, expectativas irrealizables y sueños frustados. Si tienes hijos altos y sanos, suspenderán en el colegio por vagos, si son feos  tiene granos igual son unos magníficos estudiantes... frustados por compararse con los guapos. Nietzsche aún espera escribir una obra maestra.

Nos cuesta mucho llegar adonde hemos llegado y, en lugar de valorarlo, nos tiramos piedras a nosotros mismos. Mis querido monos del Senegal, no hay situación perfecta, no la busquen, no la hallarán. Relajense, si les tocó tener éxito, no se acomoden ni se desesperen por quedarse sin objetivos y si aún no les llegó el triunfo, bendita su suerte por seguir en la lucha para conseguirlo, aunque nunca lo lograrán completamente, somos eternos insatisfechos y si no que le pregunten a Nietzsche. 

 

domingo, 24 de abril de 2011

Si quieres vivir feliz, vive con angustia.

Dedicado a todos los economistas que auguran décadas pérdidas para la economía...

Hoy he sido feliz, hoy un amigo me ha invitado en el trabajo a comer lentejas que hizo ayer. Correspondía a una invitación a lentejas que le hice yo hará ya dos meses. Hoy he sido feliz porque hace buen tiempo y he sabido arreglar el router, he vuelto a tener internet en casa y he encontrado tiempo para escribir este post. Hoy he sido feliz porque el jardinero que tenemos en la empresa ha plantado tomates en el jardín para nosotros.

Si quieres vivir feliz, vive con angustia. No des nada por normal. No es normal que comas todos los días, 3 veces al día y escogiendo. No es normal que puedas andar, que el bus funcione y que la Tierra siga dando vueltas. Declaraba hace poco un alto directivo de la central de Fukushima que ni siquiera se les había ocurrido pensar que podían enfrentarse a un tsunami y ése fue el error. Espera la tragedia, el accidente, el conflicto, si quieres vivir feliz, vive con angustia.

No des por seguro que ganes todos los meses 800 euros, mucho menos esperes ganar 1500 euros o que tu salud te respete todos los días. Sí, ya sé que no es una perspectiva muy motivadora pero quizás mañana los supermercados no estén rebosantes de mercancías. No te acostumbres a ver un mercado lleno. Los mercados así son una verdadera fiesta. Que haya pescados, frutas o verduras todos los días es un milagro. ¿Sabes hacer el aceite de oliva?. No, pues valóralo, acapáralo como un tesoro por si se mueren todos los que saben hacerlo.

Si quieres vivir feliz, vive con angustia. No des nada por normal, no te adaptes, cambia en todo momento. No te compares a nadie. Si tienes un Toyota no te fijes en que otros tienen un Mercedes, valora tu coche como lo que es, un milagro. ¿El móvil de hace 8 años?. Guárdalo, recuerda la ilusión que te hizo el primer día que lo usaste. ¿Por qué ya no te gusta?. Te acostumbraste a él.

No es normal que una persona te quiera todos los días. No te acostumbres a tu mujer,  mañana puede haberte dejado, no te compares ni compares a nadie con otros. ¿Por qué si es domingo no te cuesta levantarte y si es lunes te cuesta levantarte?. Te acostumbraste a tu trabajo, en un país que tiene un 20% de paro, ole tus huevos. No crezcas, cambia.

Me llamo Richard Easterlin y mi principal tesis es una paradoja, la paradoja de Easterlin. Defiendo que más riqueza no supone más felicidad, el dinero es importante para ser feliz, pero para ser feliz no basta con tener cada vez más dinero. A partir de ciertos niveles básicos, es mejor no fijarse en tener más dinero sino en no acostumbrarse a lo que se tiene ni en compararse con otros. El dinero es importante para ser feliz tanto como tener amigos, familia, tiempo libre, salud o las lentejas que me zampé con mi amigo o los tomates que me comeré allá por junio con el jardinero, si es que llegamos a verlos... 



domingo, 13 de febrero de 2011

Aquella noche lo arriesgué todo.

16 de mayo de 1973. Esta noche, por fin, estrenamos. He convencido a mi profesor, implicado a mis mejores amigos y hoy, por fin, estrenamos en el colegio.

27 de febrero de 1976. "Mamá, voy a estudiar escenografía". "Ay hijo, qué disgusto".

4 de abril de 1978. Siempre he pensado que París es la ciudad donde retirarme. Si eres un artista callejero, sin un duro, ésta es tu ciudad. Ya fue la ciudad de los locos impresionistas que revolucionaron el arte. Y aquí estoy yo. En Montmartre, de artista callejero. Hoy Jean Luc me enseñó a tragar fuego.

25 de octubre de 1979. Hoy es mi primer día en la planta hidroeléctrica de la bahía James. Bueno, es un trabajo fijo... 

... 27 de octubre de 1979, trabajo fijo les decía, por 3 días. Hoy me han despedido, no les sentó bien la huelga que hicimos. Nunca más buscaré trabajo. He visto mundos que nunca imaginaríais, donde todos valen por igual. Hay seres que no se juzgan, cooperan. Sé de saltos y zancos, proezas y sueños que se consiguen. Lo que para ti es exótico hace años que lo ideé en mi cabeza. Tu sonrisa es mi esfuerzo. Busco tu sorpresa mediante mi creatividad. Creo firmemente que la música cambiará el mundo. Y en mi circo no hay animales.

5 de julio de 1987. Esta noche, por fin, estrenamos. Esta vez no sólo he tenido que convencer a mis profesores e implicar a mis mejores amigos como aquel primer estreno de hará ya 14 años en el colegio. Esta noche he salido de Canadá para ir con mi compañía a estrenar al Festival de las Artes de Los Ángeles. Si no tenemos éxito, simplemente, no tenemos dinero ni para regresar a Canadá, no salimos de ésta. Soy Guy Laliberté, artista callejero y fundador del Cirque du Soleil. Esta noche, por fin, estrenamos.


Después de todo esto vino la Fundación Cirque du Monde, para insertar a niños de la calle a través del circo, el ser un turista espacial, el ser cuarto en el campeonato del mundo de póker o la Fundación One Drop para tratar de dar acceso al agua potable a todo el mundo. Soy Guy Laliberté, y afirmo que a través de la creatividad conseguiremos lo que nos propongamos. Esta noche, por fin, estrenamos.

martes, 9 de noviembre de 2010

De Dios, el arte, el éxito, la creatividad, el genio, la humildad, el fracaso y mil cosas más...

dedicado a todos los artistas que no lo fueron

 ¿Saben que el arte nos eleva y nos acerca a Dios?.  Sí, ya sé que la afirmación carece de toda base científica pero al final de una obra de teatro, cuando uno aplaude, en un concierto o viendo un cuadro, uno puede ser inspirado, le emociona o le conmueve  y, en todo ello, hay un mecanismo raro, no racional, misterioso. Cuando uno llora con una película, o ríe, uno no comprende bien qué le pasa pero eso es el arte, la creatividad. Incluso en obras de ingeniería espectaculares, las pirámides de Egipto o la primera central nuclear que se construyó, hay originalidad, creatividad, algo intrínsecamente humano y divino.

Nunca dejaremos de sorprendernos con nuestra creatividad, la creatividad humana y divina. Magos, equilibristas, músicos, exploradores o cocineros, en todo hay un punto de creatividad, de arte, de magia y de misterio. El arte nos eleva y nos acerca a Dios, aunque no sepa muy bien cómo explicárselo y aunque no tenga del todo claro que Dios se preocupe de nosotros tanto como nosotros de él, algo que no deja de resultarme divino, el no preocuparse me refiero.

Siendo así, qué bueno es ser artista en esta vida. Todos lo somos, a nuestra manera y en nuestro campo pero si, nos reducimos al campo meramente artistico, qué maravilla observar a Van Gogh, escuchar a Frank Sinatra, qué genial Chaplin o Pavarotti, Velázquez, Picasso o Vargas Llosa.  Qué admirable Sofía Loren o la desdichada Callas. Todos ellos fueron genios muertos de miedos, del miedo a no triunfar al principio y del miedo a seguir triunfando después. Del miedo a no ser humanos sino genios y no poder tratar con sus iguales por miedo a mostrar cómo eran. Se les olvidó que seguían siendo humanos. Muertos de miedos a ser abandonados por el genio, la creatividad, muertos de miedos a caer en el olvido, a vivir en la normalidad y no en la admiración, no es fácil convivir con la creatividad  y mucho menos con la genialidad.

Por ahí que uno que convive con el arte, con la creatividad, deja de ser humilde y ello aunque no tenga éxito. Yo mismo dejo de escribir posts, temiendo que no haya uno tan digno como los escritos hasta ahora, como si los escritos hasta ahora fueran un prodigio de genialidad. Yo mismo no abordo ese guión que me dará el óscar por miedo a que caiga en el olvido como si fuera el único, el mejor guionista de todos, el definitivo. Por ahí que uno que convive con el arte, la creatividad, se convierte en un egocéntrico miope, convencido de su genialidad, de su única e incomparable personalidad, solo suya y no de ninguno más de los otros 6000 millones de personas... que digo yo que, entre 6000 millones de personas, ya habrá otro u otra que sepa pintar, bailar, tocar el piano e incluso barrer y coser a la vez.

Me da a mi que la creatividad no pasa por todo eso, sino por lanzarse y que igual que Frank Sinatra precisaba de músicos geniales, Van Gogh precisó de su hermano para subsistir y Chaplin de una mujer que le aguantara ese carácter narcisista. Me da a mi que el triunfo depende de una serie de factores y que ninguno depende de ti. No te pienses que eres un genio sino que tienes un genio, un don, un misterio, al igual que todos los demás.

El talento puede o no triunfar, eso es lo de menos, siempre precisará de otros para que triunfe pero ha de expresarse, abrirse paso. Uno es un artista cuando escribe y cuando  baja a comprar el pan, a todo le podemos poner nuestro arte, nuestra creatividad, humana y divina.  Me da a mi que igual que Velázquez precisa de mi admiración ante sus Meninas, Picasso necesitaba alguien que le limpiara los calzoncillos de pintura y que nadie es un genio por sí mismo. Mi amigo Paco recuerda frecuentemente la frase de Chaplin que venía a decir que en esta vida solo nos da tiempo a ser aficionados, así que déjense de miedos y creen,  creánselo y láncense, no les queda otra. Aunque no triunfen, igual eso no es tan importante y si no que se lo digan a Van Gogh. Les dejo con un vídeo que me mandó por email mi hermano, uno de los artistas con más talento que he conocido, que para eso es mi hermano. Al que no sepa inglés que se ponga los subtítulos en el idioma que quiera:


 

martes, 10 de agosto de 2010

El precio de ser uno mismo, es decir, un genio.

50 son los genios que hay en el mundo. 50 genios y ni uno más. Son los denominados "savants". De ellos, 25 padecen autismo y los otros 25 alguna otra discapacidad psicológica, como por ejemplo el síndorme de Asperger. Es el precio de ser un genio. Ahí tenemos a Mark Savage quien, con solo unos pocos años,  es un consumado genio de la música ... y autista. O Daniel Tammet, con pocas capacidades de comunicación pero capaz de aprender un idioma tan complejo como el islandés en 7 días, o el no menos genial, Stephen Wiltshire,  quien puede pintar una ciudad de manera muy precisa tras haber dado un rápido paseo en helicóptero. 

Esto es lo que cuesta ser un genio, con una habilidad extraordinaria, una memoria maravillosa y una incapacidad de comunicación con el resto del mundo. Personas normales y maravillosas, brillantes y aisladas, el precio de ser uno mismo. Mi amigo Paco Alcaide suele reflejar muchas paradojas, suele decir que la realidad en la que vivimos está plagada de paradojas, pero ésta me parece una de las más sorprendentes, la del síndrome del savant, es decir, teniendo una habilidad extraordinaria sufres de una discapacidad psicológica. 

¿Y tú?. ¿Te piensas distinto?. Tú también pagas un precio por ser único, genial, tú también pagas, como esos otros 50 genios, un precio por ser tú mismo. Si optas por no casarte, el precio a pagar se fija en libertad y soledad. Si decides casarte, ganarás apoyo, amor y obligaciones. Si, por el contrario, eres friolero y te mudas al sur, dejarás de lado la reflexión y la traquilidad de los días en casa viendo llover, y si decides centrarte en el trabajo, encontrarás éxito y pocas oportunidades de cultivar tus aficiones.

Si escogiste jubilarte, ganarás tiempo a cambio de estar un poco fuera del día a día profesional y uan cierta pérdida de capacidad cognitiva. Si quieres vivir al lado del mar, tus galletas igual no se conservarán tan bien como en el interior del país. Todo tiene un precio y vas a pagarlo, seas austista y matemático o fontanero y aficionado a las carreras de coches. No pienses en ello porque te sería imposible entonces tomar una decisión pero, al menos, ten claro el coste de ser tú mismo, la única forma de poder ser. Entonces, podremos decir que hay un genio más, el número 51... 

domingo, 27 de junio de 2010

De la incertidumbre y otras humildades.

Mi vida, al igual que la tuya, siempre ha sido una incertidumbre. Dudé entre estudiar latín o química, en casarme y tener hijos con la primera de mis novias o apostar por mi carrera de científico. Acabo de llegar a este faro del fin del mundo y, al leer varios posts, compruebo que todo es relativo, que el tiempo no existe, es un concepto creado por los hombres, que todos somos sinestésicos ya que percibimos lo que pensamos que percibimos y que los genios siempre tenemos nuestras propias contradicciones que nos descalifican o confirman como genios. No hay nada seguro, no te relajes. 

Mi vida, al igual que la tuya, siempre ha sido una incertidumbre. Cuando gané el Premio Nobel de Física en 1932, no pude imaginarme que unos años más tarde estaría preso en una cárcel inglesa. Formulé el principio de la incertidumbre que viene a decir que "lo que estudias, lo cambias" o, lo que es lo mismo, la mirada del observador cambia lo observado. Nosotros mismos cambiamos con el tiempo o más bien el tiempo, nuestro observador más implacable, nos cambia a medida que nos observa. 

Mi vida, al igual que la tuya, siempre ha sido una incertidumbre. Así las cosas, no te relajes ni te acomodes,  no hay nada cierto. No te fíes de ti mismo, si algo va a hacer tu cerebro es darte la razón pero eso no quiere decir que estés en lo cierto, da cabida al error y a equivocarte, lo que estudias lo cambias y no hay nada del todo cierto. 

Soy Werner K. Heisenberg y te digo que el principio de la incertidumbre lo rige todo, tus próximos cincos segundos y tus próximos 50 años. Tú decides, la vida la construyes tú pero no te preocupes mucho que no hay nada cierto ni seguro, excepto una cosa, por lo incierta que es la vida, qué apasionante resulta vivir.



domingo, 6 de junio de 2010

De las bondades y otros males.

Siempre me he planteado si somos realmente buenos o malos. Si nuestra naturaleza es buena o, si por el contrario, somos lobos para los otros. Y todo esto, siempre me lo he planteado en un aeropuerto, viendo las maletas dando vueltas en las cintas de recogida de equipajes. Cada vez que veo una maleta, me pienso que si la cogiera nada pasaría, su dueño la perdería, la compañía áerea pagaría la indemnización o no, y yo me volvería a casa con esa maleta ajena. Y, sin embargo, las maletas siguen dando vueltas por las cintas de los aeropuertos. Una mujer coge, por fin, una. ¿Será realmente suya?.

Qué fácil resulta hacer daño y, por el contrario, qué difícil resulta hacer el bien. En multitud de ocasiones, durante mis largos años de responsabilidades y cargos públicos, en los sucesivos gobiernos que he participado, siempre pensé que estaba haciendo las cosas por el bien de los demás. Sin embargo, no siempre tuve claro qué era el bien y qué era el mal. Supongo que las personas son lo primero pero eso no es una regla que nos dé la solución adecuada siempre.

El 15 de febrero de 1940, unos meses despúes de comenzar la guerra, la fuerza áerea alemana se dirigía a Coventry, a bombardearla y reducirla a cenizas según la información que habíamos recibido al poder descifrar el código enigma. Si ordenaba la evacuación de la ciudad, salvaría miles de vidas en Coventry, la vida de inocentes. De no hacer nada, los alemanes no sospecharían del hecho de que habíamos logrado la clave para ganar la guerra, lo que salvaría la vida de muchas más personas.

Me llamo Winston Curchill y nunca he tenido del todo claro si somos buenos por naturaleza o si, por el contrario, somos lobos para los otros hombres. Hoy en día, hemos sido capaces de un progreso inimaginable hace tan solo unos años, pero se nos siguen muriendo de hambre a diario miles de niños. En Conventry, hay gente que, al oír mi nombre, aún escupe. No entienden de códigos enigmas o de "daños calculados", les entiendo a la perfección. El hombre es un lobo para el hombre pero a diario, millons de maletas dan vueltas en las cintas de equipaje de los aeropuertos, esperando a que las recojan sus dueños. Igual no somos tan malos o igual sí.



lunes, 5 de abril de 2010

De Holanda y otros mismos tiempos.


Recientemente, he tenido la oportunidad de leer ciertas cosas sobre la física cuántica que viene a decirnos que la realidad no existe, que la configuramos nosotros dentro de nuestra mente. La realidad está compuesta por dos ingredientes fundamentales: el espacio y el tiempo. Hoy vengo a demostrarles que el tiempo no existe. 

Cuando uno tiene 15 años ve su vida como algo inagotable, no piensa en la muerte, cuenta con todos sus amigos de por vida. Todo es muy distinto a cómo esa misma persona considera el tiempo cuando tiene 63 años. En Londres el tiempo pasa más rápido que en Madrid y en verano, que los días son más largos, el tiempo pasa extraordinariamente más veloz que en invierno, cuando la noche se come a los días. 

Cuando uno tiene un sueño, cuenta los días para conseguir sus objetivos mientras que, una vez conseguida la meta, uno no sabe bien qué hacer con sus días, ni siquiera los cuenta. Nada tiene que ver el vino de 6 meses en barrica con el jamón curado de un año pero hace ya tres años que cambié de profesión y mi hijo acaba de empezar la universidad, cómo pasa el tiempo de rápido. Hay jóvenes de 70 años haciendo el camino de Santiago, levantándose a las 5 de la mañana y viejos de 20 años que se les entierra a los 90 años. El tiempo no existe.

Soy el eterno Rembrandt Harmenszoon van Rijn y, entre estos dos autorretratos míos que hoy les muestro, hay 29 años de diferencia y apenas 50 metros de distancia entre uno y otro, colgados ambos en la National Gallery de Londres. En uno me muestro con 34 años, joven, desafiante y poderoso, rico y ambicioso. En el otro, ya viejo, humilde, con un trazo más despreocupado y menos firme, en el año de mi muerte, tras haber superado el fallecimiento de 4 hijos, la ruina económica, la enfermedad y todo lo que Dios me quiso reservar y hoy les digo que el tiempo no existe, que es algo que se puede medir pero nada más que eso. 

Por ello, les digo que cuanto más lo disfruten, en cuantas más cosas se embarquen e intenten, mejor uso darán de algo que no existe, que no pueden apreciar. Háganme caso que yo, al menos, conseguí la eternidad. Cuídense, un abrazo.

domingo, 21 de marzo de 2010

A mi amigo Paco.

Paco está estudiando física cuántica. Es un optimista declarado, brillante y con sentido del humor. Paco no juzga, disfruta y siempre me digo que le tengo que llamar más. Es de esas personas que contagian ganas de vivir. Paco ha colgado en su blog (www.franciscoalcaide.blogspot.com), el video que ahora cuelgo yo aqui. Me parece imprescindible. Varias ideas:

1.- Mantente en forma. La vida va a peor, estamos programados para vivir solo 35 años. A partir de los 12 años no aprendes más. Si no te cuidas físicamente te mueres.

2.- Toma tus decisiones por el corazón no por la cabeza, algo que, por otro lado, es imposible que lo hagas de otra forma según algunos estudios científicos.

3.- La realidad no existe, la configuras tú con tu forma de ver las cosas. Por eso, los feos se juntan, las desgracias les pasan a los cenizos y hay gente que nace con una flor en el culo.

4.- Ríe, es fácil y natural. Salta, baila, toca, abraza, apasiónate y ríe. Que no desciendan las ventas de yogures o que el Ministerio de Agricultura saque adelante la campaña de vacunación de la cría de calamar no es lo más importante en nuestras vidas y son objetivos imposibles de conseguir si no vivimos apasionados y alegres.

5.- Sé humilde, si quieres ser un genio, cópiale. 

Podría sacar muchas más reflexiones del video pero prefiero que se disfrute, cuídense y presten atención mis queridos monos del Senegal, buena semana.


Emilio Duró - Optimismo e Ilusión (1 de 2) from Optimismo e Ilusion on Vimeo.


Emilio Duró - Optimismo e Ilusión (2 de 2) from Optimismo e Ilusión on Vimeo.

domingo, 7 de marzo de 2010

El secreto de sus ojos.

Nací en 1959 y fui un niño feliz. Nací en la Argentina en un tiempo en el que los padres se querían y las familias se comprendían. Valores como la humildad, la sencillez, el sentido del humor y el amor los considero básicos para afrontar la vida. La religión no es importante para mi pero si mi pareja lo quiere, seré capaz de casarme con ella cuando seamos viejitos, por la Iglesia. Sé que es importante vivir ocupándose de los problemas de los demás, no solo de los míos y que una boda puede no tener ningún sentido a los 20 años y todo el sentido del mundo a los 80. Considero que cuando uno sabe que nada de lo que le pase va a ser peor que lo que le pasó le da como un cierto poder. Yo ya no me preocupo más por nada. 

También sé de las facturas que pasa el amor, de las montañas rusas que el tiempo crea, con sus altos y sus bajos, sus ilusiones y decepciones, fracasos y victorias y que, a pesar de todo ello, siempre es tiempo de un buen comienzo. Creo en la asociación de las personas y que no toda riqueza es creada por una empresa privada, también un pequeño club de barrio puede crear mucha riqueza a pesar de que no sea una empresa muy rentable. 

Sin embargo, a pesar de creer en todo ese mundo que hoy les relato, he de trabajar. Para ganarme la vida he hecho muchas cosas pero lo peor, sin duda, es que he colaborado en la creación de un personaje tan deleznable y odioso como lo es el Dr. House. Soy Juan José Campanella y esta noche recogeré el sueño que he perseguido toda mi vida, esta noche recogeré, junto con mi amigo Ricardo Darín, el Óscar a la mejor película de habla no inglesa por "El secreto de sus ojos".