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domingo, 2 de agosto de 2026

TIEMPO

Es lo único que ella pide. Tiene 50 años, siempre sonríe, se desvive por los demás y, en especial, por sus tres hijos. Piensa que el mundo lo gobierna el amor y que si ella ama a los demás, entonces vivirá bien el tiempo que le sea dado. 

No pide que le quiten los dolores, no se queja. Si acaso pide solo dormir por las noches un poco sin dolor. Ella lo único que quiere es tiempo, tener más, para vivir con los suyos, para dejarles cuidados y preparados para la vida. Vive día a día, minuto a minuto, segundo a segundo, no piensa en cómo serán sus nietos ni en cómo será la vida de sus hijos, pensar en ello sería demasiado doloroso. Sobrevive y lucha, con sus lagunas y olvidos, con su alegría y amor.

No sabe cuánto más podrá estirar el tiempo, qué momentos se podrá llevar con ella, no le preocupa el futuro que trata de ganar cada día sabiendo que el tiempo vuela y ya lleva unos cuantos años de propina. Confía. Espera. Gana. 

Habla sin tapujos de sus problemas y de sus preocupaciones, sus hijos y el no dejarles demasiado pronto. Es ejemplar aunque ella dice no. Es demasiado duro lo que le ha tocado vivir y lo acepta, aunque sea duro, sin ayuda psicológica pero con ayuda de sus valores y creencias, con amor por encima de todo. 

Estos últimos días disfrutó de viajar, más recuerdos, más experiencias, con muy poca ambición pero con muchísima emoción. La alegría es lo que le queda cuando ha perdido tanto. Alegría trufada de dolor pero, sobre todo, de mucho amor. Dos años más son los que han pasado, noviembre ya está aquí, tras el verano, seguimos viviendo... Gracias por estos tres días en Londres y por hacernos vivir 72 horas como si fuéramos eternos.


domingo, 22 de febrero de 2026

Del médico, la risa y otras curas sin solución

El otro día fui al médico. Era un señor mayor, descreído o más bien tan consciente de su profesión y del hecho de que la ciencia a la que se dedica siempre será derrotada que atendía sin papeles, sentado relajadamente pero atento a lo que le contaba. 

Era un médico del aparado digestivo y, como tal, prestaba atención a las cosas rutinarias, lo que tiene mérito después de tanto paciente, tanta enfermedad, real o no, y tantas consultas sin solución. Tenía ciertamente un aire despreocupado, cercano a la jubilación, daba la sensación de que nada era muy importante y quizás, precisamente por ello, escuchaba despreocupadamente. 

Al acabar mi relato le dije, "...y todo esto es lo que me pasa pero vamos que, por lo demás, yo me encuentro perfectamente y no me pasa nada más". Y fue allí donde estalló la risa del médico. "¿Le parece poco?", me dijo, "bueno menos mal que se lo toma usted así...", me dijo.

Me dio que pensar. Lo primero el instinto de supervivencia que tenemos y que nos hace pensar que no tenemos nada grave. Por otro lado, la falta de solución que tenemos aunque pensamos que la tengamos y lo tercero, cómo la risa y el humor nos ayuda siempre y en todo momento, quizás esa sea la solución porque el caso es que los dos nos sonreímos, descubriéndonos en el optimismo de no considerarnos muy importantes y que, "por lo demás, no me pasa nada más". 

Marché con la prescripción para hacerme más pruebas médicas y con la pesadez de tener que hacerme más pruebas y la carga burocrática que ello implica. Qué rápido se mete uno en la rutina, en las quejas porque como uno está bien y no le pasa nada, pues no se detiene y empieza a pensar en pedir la cita o en la reunión de trabajo que por la tarde tienes y todo ello sin estar agradecido de que "por lo demás, no me pasa nada más". 

Qué inconscientes somos de nuestra propia mortalidad, qué indiferentes a la muerte de los demás, qué falta de atención al paso del tiempo. De 30.000 o 40.000 millones de seres humanos que han existido a lo largo de la Historia, sólo estamos vivos unos 8.000, estamos bien, ya casi ha pasado febrero de 2026...

domingo, 15 de febrero de 2026

Eterno retorno

Con la edad uno aprende que todo lo que ha sucedido ya ha sucedido antes y que desde los romanos no hay nada nuevo bajo el sol. Por eso, con la edad, uno se aburre más pero también es más sabio. Por eso, todas las generaciones piensan que ahora ya no es como antes, que menudo futuro nos espera o que la generación posterior está mucho menos preparada o es mucho peor...

Muchas novelas, libros, películas, canciones abundan en este tema pero ¿saben ustedes por qué esto es así? Hoy me ha dado por pensar la causa, el por qué y en realidad he comenzado a pensar que da igual donde nazcas, cómo seas o cuáles sean tus circunstancias. Ello no cambiará tus anhelos, tus deseos y ambiciones, tus metas. Desde que nacemos, el ser humano siempre ha tenido que resolver los mismos problemas, retos, batallas y desvelos. 

Cuando uno nace, lo primero que precisa es un entorno seguro, con calor y agua, con alimentos y amor. Poco más aunque eso ya sea mucho, en función de en qué parte del mundo estés... Muchos son los que ya nacen sin eso pero quienes sí cuentan con eso, para ellos, se abrirán nuevos escenarios, nuevas fronteras y proyectos que abordar, retos centrados básicamente en contar con... un entorno seguro, con calor y agua, con alimentos y amor. 

Una vez conseguidos esos escenarios, deberemos seguir luchando en la vida por obtener... un entorno seguro, con calor y agua, con alimentos y amor. Abraham Maslow ideó una pirámide jerárquica de necesidades que guiaban la motivación humana, una vez conseguido un nivel el ser humano se centraba en el siguiente nivel de necesidades. Menudo impostor, el ser humano, desde que nace hasta que muere persigue desarrollarse en... un entorno seguro, con calor y agua, con alimentos y amor. Lo que nos distingue de los animales es nada porque ni siquiera tenemos claro que estos objetivos en la vida se conseguirían de manera mucho más sencilla si colaboráramos y no compitiéramos por tener más seguridad, más calor, más agua o más amor; si la solidaridad nos hiciera comprender lo frágil que es la vida y que esto, desde que el mundo es el mundo, siempre ha enfrentado al ser humano, desde diversas circunstancias o contextos, con mejores o peores herramientas o tecnologías, a los mismos problemas. 

Immanuel Kant, uno de los filósofos más influyentes de la era moderna, propuso que la razón humana está inevitablemente preocupada por problemas fundamentales que, aunque no puede abandonar, tampoco puede resolver completamente. Kant explora los límites y capacidades de la razón humana, los mismos límites que tuvieron que asumir los dinosaurios o la estrella gigante de mar, un entorno seguro, calor y agua, con alimentos y amor.

domingo, 22 de marzo de 2015

Del primer día de guardería y otras crisis

Acabo de dejar a mi hijo en la guardería, perdón en la escuela infantil, que queda mejor. Y venía yo pensando cómo es que a los cinco meses y medio surge la necesidad de dejar a un hijo en un sitio para que te lo cuiden. ¿Qué tipo de vida nos hemos inventado?. ¿Por qué siendo el ser humano absolutamente libre, se ha inventado una vida llena de obligaciones, ficticias o no, horarios, dificultades y trabajos?. ¿Igual es que no somos tan libres?.

No sé, la cuestión es que la sociedad la hemos creado entre todos, ¿por qué entonces levantarse a las siete y media de la mañana para dejar a tu hijo a las 8,30 en la guardería?. ¿Por qué hacer revisiones al coche y tener que pedir cita al cardiólogo para luego tener que esperar en la consulta otros 20 minutos?.

¿Por qué existen los bancos y los mítines electorales a los que asisten masas para aplaudir sin un ápice de reflexión?. ¿Por qué me llaman al móvil para ofrecerme cosas que no quiero personas que les da igual lo que ofrecen?. "No, es que quizás estás dedicando tu vida a un trabajo que no te gusta y eso hace que pienses así", me podría decir alguno. Ya pero es que no todos nos podemos dedicar a lo que nos gusta en esta vida, es imposible que todos podamos ser jugadores de baloncesto, viajeros empedernidos o amas de casa complacientes, mecánicos vocacionales y atareados o impasibles funcionarios. No, la vida hay que ganársela y eso implica todos estos bodrios que a diario nos tragamos. Eso o vives al margen de la sociedad que tampoco es plato de buen gusto para cualquiera.

Y así vamos cargando con todas estas obligaciones tediosas, ese fardo de esperas, guarderías, citas, falsas prisas y comodidades. Hace tiempo que no me tomo un vino con mis amigos, es que no tengo tiempo. Pero claro, de dedicarme a eso, el que fabricó el vino querrá que le pague y el que lo sirve de paso también. Es por ahí que empiezo a explicarme el fardo que arrastramos, por el dinero. Quizás sea la pasión del viticultor hacer vino, quizás sea feliz haciendo el mejor vino posible, desde luego que es un arte pero si no ingresa está muerto, porque, sin dinero, no podrá hacer las cosas que a él le gustan y de ahí a meter a tu hijo en la guardería, perdón la escuela infantil, a los cinco meses solo hay un paso. Es el dinero el que engrasa la carrera de la rata en que vivimos, como dicen los anglosajones.

Eso o que toda la vida nos hemos dedicado a sobrevivir y, aunque ahora nos dicen frases del estilo "carpe diem", "disfruta del regalo de la vida" y otras de parecida factura, en realidad aún hoy en día nos toca sobrevivir, luchar para comer todos los días, aún hoy en la vida tienes que aburrirte para poder disfrutar, afrontar incómodas obligaciones para luego poder divertirse. El problema es que el tiempo pasa muy rápido y a mi personalmente me quema mucho la carrera de la rata, la rutina de metros y cercanías,  reuniones y teléfonos, escuelas y bancos. No tenemos tiempo para estar en una jaula de oro pero dejaré de quejarme por hoy que ya he comido y mi hijo también, por cierto.



domingo, 6 de abril de 2014

Mientras el tiempo pasa...

¿Recuerdan la canción de Casablanca?. ¿As time goes by?. ¿Recuerdan ese pianista que todas las noches la tocaba en la película?. ¿Y recuerdan todos esos proyectos que se propusieron hace tres meses cuando empezaba un año nuevo?. ¿Y aquellos sueños de juventud?. ¿Recuerdan los valores e ideas que defendían en la Universidad?. Y mientras el tiempo pasa y las cosas fundamentales tienen valor según pasan los años, as time goes by que nos decían en la canción...

¿Y cuáles son esas cosas fundamentales que no pierden valor?. En el Principito lo expresan de una manera distinta, "lo esencial es invisible a los ojos" pero cobra valor mientras el tiempo pasa. O igual no es tan invisible y valen ya en el presente... Repasémoslas.

La salud, lo primero de lo invisible que gana valor mientras el tiempo pasa, el amor oiga, inclúyalo en esa lista en todas sus formas y acepciones posibles y seguimos con la lista, la ilusión de los niños, que es otra forma de amor, amor por la vida, y ganas de pasarlo bien. Es cierto son cosas invisibles, como la amistad, otra de las cosas que ganan valor con el paso de los años, de hecho, las personas que con más cariño recuerdo son mis amigos del colegio, de cuando entré allá por 1981. Y el arte y la solidaridad, una para disfrutar y la otra para hacernos dignos pero las dos invisibles y que cobran valor con la Historia, mientras corren los años.
 
Y mientras el mismo tiempo pasa, no nos podemos olvidar de la sorpresa de aprender cosas nuevas, o de viajar que es otra forma de aprender. La misma vida, algo fundamental que cobra valor mientras el tiempo pasa y que es invisible. Hoy es miércoles, un día único para recordar todas estas cosas y hacer el esfuerzo de que no se nos olviden, y hay muchas otras cosas, en mi caso muy poco presentes en mi día a día, en mi trabajo o en mi futuro aunque no debiera ser así porque mientras el tiempo pasa, me voy a plantar en 60 años sin haber recordado lo poco que necesitaba y lo feliz que era cuando era un niño, cuando el tiempo aún no había pasado.
 
Espero que ese yo se pueda reconocer en éste otro porque mientras el tiempo pasa, llegamos a la muerte, sí también hay que incluirla en la lista de cosas invisibles e importantes, sobre todo cuando el tiempo ya ha pasado...

Conviene parar a diario diría yo y recopilar cosas que son invisibles y fundamentales, que se nos olvidan mientras el tiempo pasa... esta semana les dejo con el mejor de los acompañamientos, disfruten de Rod Stewart.



domingo, 1 de diciembre de 2013

Tu pasado da risa

No se me molesten pero debería de ser así. Todo lo vivido hasta ahora o es motivo de risa o no te sirve para nada. Risa de alegría, de apuro por lo metepatas que fuiste o incluso de nostalgia pero risa al fin y al cabo. Es para lo único para lo que sirve tu pasado. No se me enfaden si relativizo tanto pero es el único sentido que veo a tu pasado.

Magnus Carlson, 22 añitos, campeón del mundo de ajedrez, ha dicho esta semana que la experiencia está sobrevalorada. Claro que sí Magnus, la experiencia es algo que se tiende a sobrevalorar, no sirve para nada, solo debería servir para reírnos. 

Pero bueno Magnus has de comprender que eres un talento puro, excepcional y que no has de servirte de la experiencia para ser campeón del mundo de ajedrez, a ti te basta con tu genio puro c uando otros con 22 años ni siqiera saben mover el alfil o son incapaces de sacrificar un peón para comerse un caballo. Sin embargo, querido Magnus, para el más común de los mortales, solo podemos agarrarnos a nuestra experiencia y la de otros, a nuestro pasado, para reírnos de él y con él.

Si no fuéramos capaces de reírnos de nuestro pasado, no recordaríamos que cuando llueve debemos cogernos un paragüas y que la carne asada es mejor para nuestro organismo que cruda. Seguiríamos recolectando en lugar de cosechando y el jamón ibérico seguiría siendo una utopía. No seríamos capaces de soportar las pérdidas, las derrotas o los fracasos y seguiríamos dando excesiva importancia a cosas que no las tienen, como hacen los niños que aún no tienen experiecia. 

La experiencia está sobrevalorada pero es el único compañero que tenemos para recorrer nuestra existencia y a veces ni siquiera nos sirve y nos basta con ella y volvemos a tropezar en los mismos errores, pero recuerden, tú también Magnus, para seguir riéndonos...

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domingo, 3 de noviembre de 2013

1976

Hace 37 años. Era un mundo distinto al de ahora, del siglo pasado. No había ordenadores personales. Apple había nacido solo un día después que yo. Los otoños eran más fríos y en Madrid había cuatro diferenciadas estaciones pero no había democracia ni dictadura. Wifi o 4G no significaban nada, la w era menos utilizada pero se espiaba también en aquel tiempo.
 
España pertenecía a los países del Tercer Mundo según las Naciones Unidas pero llovía más. La esperanza de vida era de 73 años, seis menos que ahora y eran otras las enfermedades que nos atemorizaban. 1976 era ya no otro mundo sino otro planeta, un tiempo del que hemos emigrado forzosamente para convertirnos en inmigrantes digitales, en viajeros de un futuro que aún está por llegar, págabamos otros precios en otras monedas. China era más comunista que ahora pero Asia no había despertado aún a la modernidad.
 
Y en estos 37 años el conocimiento y el acceso al mismo ha cambiado de tal forma que ya no somos los mismos. ¿Y dentro de otros 37 años?. ¿Dónde andaremos?. No somos capaces ni siquiera de imaginar qué inventos habrá. Avanzamos más y más rápido cada poco, y tendremos que seguir viajando a un mundo nuevo, adaptándonos a cada hora, a cada día. 1976 era otro mundo. Todo cambió rápidamente, y si te niegas a adaptarte a ese nuevo plantea que el tiempo te impone, te quedas fuera, desapareces. Parece frío 1976 ahora en 2013, pero no creo que las personas fueran más felices que ahora, tampoco eran más infelices. Simplemente había menos posibilidades y opciones pero había las mismas cenas y amigos, los mismos chistes y risas, otras preocupaciones iguales a las de ahora.
 
Con todo, me fastidia mucho perderme el futuro cuando ya no pueda viajar, cuando la vida me niegue el visado a mi pasaporte y me pierda las mejoras que están por llegar, los nuevos mundos y lenguajes que habrá, las nuevas aficiones y costumbres que surgirán para tratar de conseguir los mismos objetivos que siempre tuvimos.
 
1976 es un pais que ya no conozco, 2050 tampoco lo puedo imaginar, sólo me queda mirar a este 2013 que ya empieza a terminar para seguir viajando como un inmigrante más.

domingo, 13 de enero de 2013

Carta de mi futuro

Querido Pedja,

Ahora que tengo un poco más de tiempo y ya he llegado definitivamente, por si no te has dado cuenta ya vamos a acabar enero de 2013, me he decidio a contestar a tu carta. Me pedías en tu carta, algún tipo de visibilidad, alguna señal que te indicara que estaba llegando. Realmente me pides algo difícil ya que estoy constantemente llegando.

Me pides que sea previsible pero me temo que eso es algo que no está en mi mano. Yo soy muy previsible. Te recuerdo que no soy yo el imprevisible sino la muerte por lo que te recomiendo que andes bien atento y espabiles. De todos modos, reflexiona un poco. Si pudieras prever el futuro la vida sería muy aburrida porque te relacionarías conmigo como te relacionas con tu pasado, amablemente, sin emoción, con nostalgia quizás pero sin pasión.

Te decía que soy muy previsible. A mi me puedes conocer a través de tu pasado, de tus aciertos y errores, éxitos y fracasos y sobre todo, a través de tus esfuerzos. Es así como podrás explicarte por qué yo seré como seré. El hecho de que no te traiga resultados no ha de desanimarte en absoluto. El mero hecho de comer, pasear, respirar o ver el mar ya es un resultado válido, no esperes mucho más. Me comentas que soy único y que me cuidarás mucho, te lo agradezco de corazón pero has de ser consciente que el único eres tú y que has de cuidarte mucho. Vete al oftalmólogo y al dermatólogo, no te cuesta nada anda. Respecto a mi tardanza, no puedo prometerte más días o noches, ni más madrugadas o atardeceres pero me gusta ver que valoras tanto el tiempo que ha de venir.

Y, por último, efectivamente, Pedja, me has escrito un cheque en blanco que es lo que a ti te queda por vivir y rellenar, no tardes en ponerte manos a la obra, corre prisa, feliz semana.

domingo, 30 de diciembre de 2012

Carta a mi futuro

Querido futuro,


Ahora que acabas de llegar y que, por fin, ya estás aqui quería comentarte algunas cosas. La próxima vez que vengas, espero que seas mucho más previsible. Incluso te agradecería que llamaras antes de venir. Simplificaría mucho las cosas.

Por otro lado, también te agradecería que no asustaras tanto, pero me temo que eso está relacionado con la imprevisibilidad que te comentaba. Me gustaría que cambiaras tu rapidez por planificación y previsibilidad. Entiéndeme, no es que te tenga que reprochar nada pero me ayudaría bastante saber algo más de ti. Vaya, he de empezar de nuevo porque ya te has convertido en pasado y ahora me tengo que dirigir a un nuevo futuro. ¿Ves?. Es a eso exactamente a lo que me refiero, a tu inmediatez.

También te pediría que me trajeras resultados y consecuencias relacionadas con mis esfuerzos pasados aunque quizás eso se lo tenga que pedir por carta a mi constancia, no a mi futuro. Por otro lado, querido futuro, te rogaría tiempo que de eso sabes mucho. Más tiempo para poder hacer muchas más cosas, abordar proyectos futuros que sé que se me quedaran pendientes.

Eres único, sabes que te admiro y que eres lo único que me queda en esta vida. Prometo cuidarte mucho, querido futuro, y como sé de tu valía, espero que tardes mucho más en venir. De momento, ya me has regalado un nuevo año, el 2013, en contra de muchos que interpretaban unas teorías mayas sobre tu fin. Espero aprovecharlo pero si de ti dependiera, tarda en presentarme el 2014 un poco más de 365 días, no sé, dáme por ejemplo 500 días, son sólo 135 días más pero seguro que me dan para algo más de lo que me suele dar un año normal.

No me traigas enfermedades por favor. Prometo cuidarme pero eso sí que me atrevo a pedírtelo, que te ahorres las enfermedades para tu amigo el pasado. Supongo que una carta al futuro es como tener un cheque en blanco. El problema es que muchas veces uno no sabe bien qué hacer con un cheque en blanco, o con su vida o con su libertad. Tengo la sensación, querido futuro, de que no te tengo que pedir muchas cosas más, excepto tiempo y salud. También tengo la sensación de que dejo escapar oportunidades si cierro ya esta carta pero bueno siempre podré dirigirte una carta más en el... futuro, de momento, claro. Feliz 2013, aprovechenlo.

domingo, 1 de enero de 2012

¿Feliz 2012?

No, entiéndanme bien. No dudo que será un año genial en el que se cumplirán todas sus expectativas y patatín patatán, el 23 de marzo se habrán vuelto a instalar las rutinas en nuestras días y allá por septiembre nos volveremos a replantear nuestras vidas y compraremos los dos primeros fascículos de algún coleccionable en el kiosco.

¿Feliz 2012?. Entre interrogantes porque lo que pongo en duda es si es el 2012. El 23 de enero tendremos que decir feliz 4710 si estamos en China. Feliz 1433 de la Hégira. Si por el contrario su calendario es el hebreo, feliz 5772. Feliz 5108 hindú o feliz 2553 a los budistas. A los romanos feliz 2760. Bueno al menos lo que es seguro es que los años duran 365 días... o no. Según los cálculos actuales, el calendario gregoriano adelanta 26 segundos cada año. Es decir, adelanta un día cada 3300 años. Y es que la traslación de la Tierra sobre el Sol no coincide con un número exacto de rotaciones de la Tierra sobre su propio eje. Cada año la Tierra tarda 365,242189074 días en estar en la misma posición respecto al Sol. Por eso, nos inventamos años de 366 días cada cuatro años siempre y cuando el año en cuestión no sea múltiplo de 100. Pero si el año es múltiplo de 400, aunque sea múltiplo de 100, será bisiesto. 

Vaya lío oiga. Años comunes, años bisiestos y seculares. Resulta que no hubo año 0, empezamos a contar desde el día 1, por lo que no estamos en el siglo XXI, tenemos 20 siglos y 12 años.  Cuando realmente acabe el siglo, tendremos 21 siglos cumplidos, pero no antes.

Incluso feliz 2019, ¿por qué no?.  Resulta que Dionisio el Exiguo se equivocó en fechar el nacimiento de Jesús en unos 4 a 7 años, total qué más da. Cuando se instauró mi calendario, el mundo pasó del 4 de octubre de 1582 al 15 de octubre de 1582. La población protestó porque entendió que se le habían quitado 11 días de vida aunque claro los moribundos ganaron 11 días. ¿Dónde están esos 11 días que robé a todos?. Claro que personalmente pienso que la gente protesta por protestar. También podrían decir que les regalé un siglo en sus vidas aunque personalmente pienso que todos tenemos nuestro tiempo.

Soy el papa Gregorio XIII, quien confió a una comisión de sabios una tarea imposible, medir con exactitud algo que no resulta medible, algo que se nos escapa de entre las manos y que es bastante relativo, hay muchas clases diferentes de lo que me planteé medir y es algo tan abstracto que, en ocasiones, he llegado a pensar que realmente no existe: el tiempo. Feliz vida.  

domingo, 11 de diciembre de 2011

Del pretérito perfecto no indicativo.

El 90% de nuestros recuerdos son creados por nosotros mismos, no obedecen a la realidad que aconteció. Lo acaba de señalar un estudio científico publicado recientemente. Ya ven, uno siempre anda buscando agradables experiencias y disfrute sin fin y resulta que nos basta con nuestros recuerdos. Siempre que oigo el sonido de un intermitente, me acuerdo de aquel coche amarillo que mi tía tenía y que tanto me gustaba, aquella sensación a humedad que tenía nada más bajar del tren en Málaga y que me era tan placentera no era del todo real y seguramente venía vinculada a la felicidad de mis veranos en la playa; la angustia por los exámenes de la oposición no eran sino el recuerdo lejano y falso de lo que me pensaba como vital y decisivo en mi vida. En todo caso, pasado, inventado y no del todo real, brumoso. Pretérito perfecto porque nosotros lo recordamos así, no porque realmente lo fuera. Pasado dulce más que agrio, como si el pasado tuviera sabor... no indicativo de algo real sino de algo recordado.

¿Quién era tu profesor en sexto de EGB?. ¿Aquel hombre tan duro y despiadado que luego te saludaba con cariño cuando te veía 10 años después?. El pasado nos lo inventamos, nos quedamos con lo bueno y lo malo lo desechamos, nos olvidamos como si no hubiera ocurrido. Y aún hay gente que considera que no se merece el pasado que tiene o peor aún, que no están satisfechos con el pasado que tienen. Si resulta que el futuro está por venir, que el presente ya ha pasado y que el 90% de nuestros recuerdos son creados por nosotros, ¿por qué no hablamos abiertamente de que el tiempo no existe? ¿de que es todo una invención?, ¿una categoría mental que nos creamos para medir lo que no son sino impresiones, vivencias fugaces que apenas ocurrieron?.

Definitivamente no lleve reloj, mide algo que no existe, que fluye y se escapa por sus manos. Recordamos solo lo bueno, vivimos el presente que podemos y el futuro aún no ha llegado, 3 dimensiones de algo que no existe, que creamos para recordarlo a nuestra manera, es decir, de forma buena, si no no podríamos sobrevivir porque en realidad lo que hacemos es esperar que el futuro sea tan bueno como nos pensamos que fue el pasado, recuérdenlo, el tiempo no existe, existen nuestros recuerdos.

domingo, 4 de diciembre de 2011

Del 23 de marzo y otras rutinas.

Él ha pedido una excedencia, con efectos de 23 de marzo de 2010, claro tiene dinero y se lo puede permitir y por eso ha decidido parar un poco. Tiene a su familia desperdigada por medio mundo y la vida es muy corta, sí un parón de dos años no le vendrá nada mal, luego Dios dirá.

Ella ha perdido un niño, estaba de cuatro meses y lo ha perdido hoy, 23 de maro de 2010, no el 22 o el 24, no, hoy, como otro día cualquiera. "Nunca más" se repite, "nunca más", veremos dentro de unos meses.... Otra chica que está en la planta de abajo no es feliz, no recuerda por qué se casó, ni siquiera recuerda qué pudo ver en él para casarse con él, ¿toda una vida?. Lo peor es que hoy, 23 de marzo, se ha dado cuenta de todo ello.

Él anda hoy en París, lo que siempre supone una fiesta. Se cogió un día libre, un tren que va por debajo del mar y hoy está en París, sin un motivo ni un por qué, como otro día cualquiera. La plaza de los Vosgos, o comer en un bistrot parisiense, hoy 23 de marzo de 2010, pasear por el Marais, hoy como otro día cualquiera.

Éste otro ha ido hoy al médico, le dicen que el PSA lo tiene un poco alto, que no se preocupe pero que tiene que hacerse alguna otra prueba más por descartar el cáncer o empezar a afrontarlo. Hace más de 34 años que llegó a Londres, en 1976, vaya año, qué divertido Londres en aquella época y ahora ya con estos problemas, lo descubre hoy 23 de marzo, como otro día cualquiera.

¿Y tú?. ¿Se te olvidó qué pasó el 23 de marzo?. Después de todo esto, ¿igues pensando que fue un día cualquiera?. Mañana, por cierto, es lunes 5 de diciembre de 2011, un día como otro cualquiera....

domingo, 20 de febrero de 2011

Todo es bello

Una de mis películas favoritas, "La mejor juventud", acaba con esta frase:

"Todo es bello".

Vivimos mil mundos en un solo mundo. Infinitas experiencias en una única fracción de tiempo. ¿Le gusta la historia?. ¿Qué me dice del mundo del vino?. No, lo mejor en la vida es reunirse con los amigos, tomarse el aperitivo. ¿De dónde saco el tiempo para hacer esgrima?. Cómo me gustaría ser mago, aprender magia. 

Qué suerte poder viajar, si a algo me quiero dedicar en esta vida es a viajar. Tenemos mil vidas en una sola vida. Infinitos mundos que explorar. En realidad, todo es bello. A mi lo que me gusta es pasar las tardes con mis hijos, en el parque. ¿Se dieron cuenta que cocinar es el arte más sublime?. Si volviera a nacer dedicaba mi vida a la ópera. 

No hay tiempo y yo quisiera pasar 3 años viviendo en Japón, escribiendo novelas o navegando por el mundo. Perdona si no te llamo, no tengo tiempo. No es cuestión de prioridades es que todo, en realidad, es bello. No me da tiempo a hacer cine, sobre todo, porque si me dedico a hacer cine, no tendré tiempo para estudiar psicología ni para comer con mi madre en el restaurante indio que abrieron en la esquina. Qué angustia, hoy cumplo 29 años y sé que no me dedicaré al mundo del baloncesto. Todo es bello.

Da igual lo que hagan con sus vidas, mañana es lunes y hay que trabajar, feliz semana, cuando miren al pasado lo sabrán, todo es bello.

domingo, 26 de septiembre de 2010

De achaques y otras enemistades...

Un estudio de la universidad de Oxford nos ha descubierto el Mediterráneo. Resulta que han hecho un estudio en el que se demuestra que iniciar un romance cuesta una media de dos amigos. En lugar de tener un círculo reducido de cinco amigos se pasa a tener cuatro y de esos cuatro uno es tu nueva pareja, así que sacrificas dos amigos en esa nueva relación. Por lo visto, el prestar más atención a la pareja hace que dispongas de menos tiempo para dedicarlo a tus amigos. 

Y digo yo que no hace falta ser científico para descubrir estas cosas. Si tienes pareja, sacrificas dos amigos, y si decides pescar no puedes tocar el piano. Si, por el contrario, te gusta la montaña, no podrás cuidar tu vestuario e ir a la última en moda. Si lo tuyo son los coches, nunca pilotarás un avión y si aprendes italiano, olvídate de hablar japonés. 

Somos muy limitados y no nos damos cuenta de ello y, lo peor de todo, es que no nos damos cuenta de que los demás también lo son. Con el tiempo, no todo nos va bien y se empiezan a poner a prueba amistades y parejas, relaciones de padre e hijo y de tío y abuelo. 

¿Se dieron cuenta que con 20 años no nos importunaba nada de nuestros amigos? ¿Que el novio de mi hermana era un tío encantador y que nos daba igual irnos de cena que levantarnos temprano para montar en bici?. Pero con el paso del tiempo esto no es así. Resulta que el cuñado en cuestión tiene que leerse el periódico a primera hora del día, !qué maniático¡ y mi amigo del alma ya nunca llama, está muy ocupado. Incluso me saca de quicio la forma en que mi pareja muerde las galletas y encima me hizo perder dos amigos.

¿Se dieron cuenta que con el paso del tiempo afloran achaques y manías, de los demás por cierto, no mías?. ¿Que surgen formas de pensar y costumbres que nos separan de amigos y parejas?. Resulta que hay que elegir y que eso nos separa de personas y vivencias y me digo yo que esto no tiene por qué ser así. A mis mejores amigos no les veo mucho pero cada vez que les veo parece que no ha pasado el tiempo, y no surgen esas quejas ni achaques, esos reproches ni lamentos...

"¿Qué es de tu vida, se te tragó la tierra?". "Es que no quieres saber nada de mi, anda que llamas...". No ayuda nada a construir una amistad ese tipo de frases, frases que surgen no a los 20 ni a los 25, cuando todo nos iba bien sino ahora que el tiempo ya pasó.

Mis queridos monos del Senegal, no echen cuenta, si sus amigos tienen pareja y se alejaron de ustedes, comprendan que el tiempo es el que es, si el tiempo pasó que eso no signifique un desgaste, ni un reproche porque no hubiera contacto,  comprendan que el tiempo es el que es y, sobre todo, disculpen a sus parejas y a sus amigos si quieren estar disculpados... somos limitados y el tiempo es el que es.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Me salió una cana en la nariz.

¿Saben de esos pelos que nacen dentro de la nariz?. Son oscuros, muy negros y fuertes. Supongo que cumplen una función vital pero la gente no solemos prestarle mucha atención, mientras no sean largos y asomen al mundo exterior donde tienen vedada su presencia. Los famosos pelos del interior de nuestras narices, todos los tenemos así que no reniegues de ellos. Frente al espejo, en el baño, me descubro que tengo una cana... en el interior de esos pelos de la nariz. Bueno estas cosas pasan, no te preocupes, no le des mayor importancia....

Y, de hecho, no la tendría, si al rato no hubiera descubierto que ahora hablo de hace 20 años como si hubiera sido ayer, que acaba de morir Laurent Fignon y aún recuerdo el Tour que perdió contra Lemond por 8 segundos, que mis sobrinos juegan a los mismos juegos que jugaba yo hará 25 años, les gusta las mismas cosas, al tiempo que ahora, en el mismo sitio donde jugaba con mis primos, me tomo con ellos una coca cola en el bar que abrieron hace ya más de 15 años. 

No, no, si de verdad que no tiene importancia esa maldita cana cuando uno se da cuenta que Málaga está a dos horas y media en tren cuando yo conocí viajes de hasta 6 y siete horas. Supongo que dará igual, como os digo, esta maldita cana en la nariz porque no seré el primero que se ha dado cuenta de que el tiempo pasa, muy rápido ni el primero en plasmarlo por escrito, ni en darme cuenta de que lo importante no son las canas que te salgan o las cosas que te ocurran sino la actitud con que las afrontes. Otros vienen empujando fuerte, tienen menos años, pero en un momento tendrán muchos más, les caerán 20 ó 30 rápidamente, a mi ya no, a mi solo me salen canas dentro y fuera de la nariz, y actitud, mucha actitud ante las canas...

domingo, 1 de agosto de 2010

Los phoskitos ya no saben como antes.

Esta semana me comentó una compañera de trabajo que los phoskistos ya no le saben como cuando era una niña. Venía el comentario a colación de una noticia que salía en un periódico sobre los helados que nos comíamos con solo 45 pesetas. El frigopie, el frigo dedo, helados kalise en Canarias, el almendrado de Camy, aquel otro con forma de tiburón...

Qué poco nos hacía falta para ser felices y resulta que ahora van y nos cambian la receta del phoskitos y ya no es como antes. Menuda putada. Igual somos nosotros los que hemos cambiado y no el bollo en cuestión. Ahora que resulta que nos podemos comer todos los phoskitos que queramos, que no tenemos que suplicar por uno a la hora de la merienda, ahora que tenemos nuestro dinerito como para que un polo de lima limón no sea un tesoro, va y perdemos el interés o, lo que es peor, la ilusión. Y a eso resulta que lo llaman madurar...

Es por eso que llevo 10 años corriendo la San Silvestre y otras muchas carreras populares de 10 kilómetros o, como máximo, la media maratón. En estos diez años, pocos han sido los días que me apetecía salir a correr. Mucho mejor quedarme en casa pero, como la primera carrera que corrí, la ilusión sigue intacta el día que me tengo que enfrentar a una, la emoción también. En una carrera de este tipo y, sobre todo en la San Silvestre vallecana, se dan escenas de solidaridad, de apoyo, de incertidumbre y de humildad y, siempre, de alegría, mucha alegría. Es por eso que corro, nunca es una rutina, en todo caso, la rutina de estar eufórico cuando uno acaba.

Es como comprar una bicicleta, es algo que siempre da ilusión o como la de miles de amigos que se reunen a jugar en la liga local de fútbol, casi más por tomarse el aperitivo juntos que por competir. El que no se ilusiona es porque no quiere, no porque hayan cambiado los phoskitos. Mañana meriendo un tigretón, iré a correr, por cierto he empezado a moverme en bicicleta por Londres...

domingo, 16 de mayo de 2010

De las pérdidas y otras ganancias.

¿Han visto las semillas que hay en la ciudad?. Lo inundan todo de estornudos, lágrimas y ahogos. Es como un manto que lo cubre todo, que atora alcantarillas y desagües. Qué derroche y qué gran lección. ¿Se han dado cuenta de que la naturaleza se basa en el principio del derroche?. ¿Que hay que crecer para el próximo año?. Lo inundo todo de semillas. Doy sin medida para que alguna de los trescientos millones de semillas que circulan por el aire sirvan, al menos una, para algo. Me ato los cordones en Londres y me veo una de esas semillas que hay por Madrid, ha viajado conmigo más de 1500 kilómetros, qué derroche y que gran lección. 

Vivimos en una constante pérdida, como esos mil millones de millones de trillones de... semillas. ¿Se han dado cuenta de que vivir consiste básicamente en perder?. Se pierden los dientes de leche, se pierde la juventud,  se pierden ilusiones y proyectos y entonces nos sale una cana y no le damos importancia. Es una cana de juventud. Y, de repente o quizás no tan inmediatamente, se pierde una pareja o un amigo, nos cuesta ir adaptándonos a los deseos de los demás. Ganamos en comodidad y perdemos en ilusión, mañana no voy a correr que estoy cansado y no nos damos cuenta que se nos han ido ya un día, un mes, dos años, un trabajo, un país nuevo que visitar, otros 15 años.... una vida.

Perdemos aquellos veranos de tres meses, la vida de estudiante, la ilusión de las Navidades, perdemos abuelos y juegos divertidos. Perdemos paragüas y gafas, creencia en nosotros mismos y oportunidades, y tiempo, perdemos mucho tiempo, perdemos vecinos y recuerdos, preocupaciones y alegrías, desvelos e inversiones.

Con todas esas pérdidas, ¿se han dado cuenta de que vivir consiste básicamente en ganar?. Se ganan más amigos, nuevos proyectos o ilusiones, menos incomodidades y más consciencia, más conocimiento de qué es lo realmente importante, se ganan humildades y nietos, sobrinos y risas. Se ganan nuevas oportunidades con menos desvelos, se ganan curas y soluciones, tiempos y paseos. Me da a mi que será que tenemos que hacer como los árboles, derrochar semillas, errores e intentos hasta conseguir plantar un árbol y realizar alguno de nuestros proyectos, me da a mi que se trata de ir perdiendo y saber ir perdiendo para saber ganar con el tiempo.

lunes, 5 de abril de 2010

De Holanda y otros mismos tiempos.


Recientemente, he tenido la oportunidad de leer ciertas cosas sobre la física cuántica que viene a decirnos que la realidad no existe, que la configuramos nosotros dentro de nuestra mente. La realidad está compuesta por dos ingredientes fundamentales: el espacio y el tiempo. Hoy vengo a demostrarles que el tiempo no existe. 

Cuando uno tiene 15 años ve su vida como algo inagotable, no piensa en la muerte, cuenta con todos sus amigos de por vida. Todo es muy distinto a cómo esa misma persona considera el tiempo cuando tiene 63 años. En Londres el tiempo pasa más rápido que en Madrid y en verano, que los días son más largos, el tiempo pasa extraordinariamente más veloz que en invierno, cuando la noche se come a los días. 

Cuando uno tiene un sueño, cuenta los días para conseguir sus objetivos mientras que, una vez conseguida la meta, uno no sabe bien qué hacer con sus días, ni siquiera los cuenta. Nada tiene que ver el vino de 6 meses en barrica con el jamón curado de un año pero hace ya tres años que cambié de profesión y mi hijo acaba de empezar la universidad, cómo pasa el tiempo de rápido. Hay jóvenes de 70 años haciendo el camino de Santiago, levantándose a las 5 de la mañana y viejos de 20 años que se les entierra a los 90 años. El tiempo no existe.

Soy el eterno Rembrandt Harmenszoon van Rijn y, entre estos dos autorretratos míos que hoy les muestro, hay 29 años de diferencia y apenas 50 metros de distancia entre uno y otro, colgados ambos en la National Gallery de Londres. En uno me muestro con 34 años, joven, desafiante y poderoso, rico y ambicioso. En el otro, ya viejo, humilde, con un trazo más despreocupado y menos firme, en el año de mi muerte, tras haber superado el fallecimiento de 4 hijos, la ruina económica, la enfermedad y todo lo que Dios me quiso reservar y hoy les digo que el tiempo no existe, que es algo que se puede medir pero nada más que eso. 

Por ello, les digo que cuanto más lo disfruten, en cuantas más cosas se embarquen e intenten, mejor uso darán de algo que no existe, que no pueden apreciar. Háganme caso que yo, al menos, conseguí la eternidad. Cuídense, un abrazo.

lunes, 22 de febrero de 2010

De las nostalgias y otras esquinas...

Ay si yo tuviera 15 años sabiendo lo que yo sé ahora. Bueno es que si yo fuera chaval ahora entraba a todas las tías. Yo creo que si volviera al colegio haría más pellas, eso fijo. ¿Con 25 años? Bueno es que no dudaba en marcharme de viaje por el mundo, al menos un año. Piénsate lo de tener niños, de verdad, yo ahora sabiendo lo que sé no habría tenido 3. 

Ay hijo, si ésta fuera mi época, me habría hecho cooperante, no monja. Entonces era diferente, en aquella época o te hacías monja o no podías dedicarte a lo que he hecho en mi vida. ¿Por qué lo dejé con aquella novia?. ¿Por qué permanecí al lado de aquel jefe?. ¿Por qué no me dediqué al cine y preferí la banca de inversión?. Y así doblamos otra esquina, una nueva calle. De la década de los 10 a la década de los 20 y de la de los 20 a la de los 50 años, con las mismas limitaciones o más, con los mismos miedos o menos y seguimos engañándonos. Ya ven amigos, de las nostalgias y otras esquinas. Siempre nos pensamos muy bien preparados para nuestros pasados y nunca para el futuro pero en cada momento escogimos por la mejor opción, fue la mejor decisión porque, simplemente, fue la nuestra, la más conforme a nuestra forma de ser. 

Para todos aquéllos que piensan que ahora serían más arriesgados, más guapos, más altos que cuando les tocó serlo, para todos lo que piensan que desperdiciaron una oportunidad, una situación favorable o, simplemente, que podían haberlo hecho mejor, para todos los que pensaron que ahora ya no, que ahora es diferente a entonces, simplemente decirles que no se engañen, aún están a tiempo y el que no lo vea así es porque está siendo igual de cobarde que cuando le tocó ser valiente o viceversa. Al menos le quedará la nostalgia y, al menos, aún le quedará tiempo.

domingo, 31 de enero de 2010

No miedo.

Miedo al rechazo, miedo a la crítica, miedo a la soledad, miedo a la libertad, miedo a volar, miedo a viajar, miedo a que te deje la novia, miedo a tu pareja, miedo al jefe, miedo a estar en paro, miedo a morir, miedo a vivir, miedo a un infarto, miedo a perderse, miedo a no encontrarse, miedo a hacer lo que uno quiere, miedo a la gripe A, miedo al terrorismo, miedo al médico, miedo a las muelas del juicio, miedo a que no haya Dios, miedo a morir, miedo a hablar en público, miedo a decir "no", miedo a decir "sí", miedo a cambiar de trabajo, miedo a comprometerse, miedo a separarse, miedo a perder el avión, miedo a la oscuridad, miedo a vivir en otro país, miedo al qué dirán, miedo a la vejez, miedo al miedo. Entre tanto miedo se me pasó el tiempo para escribir este post, espero que no la vida....