domingo, 2 de agosto de 2026

TIEMPO

Es lo único que ella pide. Tiene 50 años, siempre sonríe, se desvive por los demás y, en especial, por sus tres hijos. Piensa que el mundo lo gobierna el amor y que si ella ama a los demás, entonces vivirá bien el tiempo que le sea dado. 

No pide que le quiten los dolores, no se queja. Si acaso pide solo dormir por las noches un poco sin dolor. Ella lo único que quiere es tiempo, tener más, para vivir con los suyos, para dejarles cuidados y preparados para la vida. Vive día a día, minuto a minuto, segundo a segundo, no piensa en cómo serán sus nietos ni en cómo será la vida de sus hijos, pensar en ello sería demasiado doloroso. Sobrevive y lucha, con sus lagunas y olvidos, con su alegría y amor.

No sabe cuánto más podrá estirar el tiempo, qué momentos se podrá llevar con ella, no le preocupa el futuro que trata de ganar cada día sabiendo que el tiempo vuela y ya lleva unos cuantos años de propina. Confía. Espera. Gana. 

Habla sin tapujos de sus problemas y de sus preocupaciones, sus hijos y el no dejarles demasiado pronto. Es ejemplar aunque ella dice no. Es demasiado duro lo que le ha tocado vivir y lo acepta, aunque sea duro, sin ayuda psicológica pero con ayuda de sus valores y creencias, con amor por encima de todo. 

Estos últimos días disfrutó de viajar, más recuerdos, más experiencias, con muy poca ambición pero con muchísima emoción. La alegría es lo que le queda cuando ha perdido tanto. Alegría trufada de dolor pero, sobre todo, de mucho amor. Dos años más son los que han pasado, noviembre ya está aquí, tras el verano, seguimos viviendo... Gracias por estos tres días en Londres y por hacernos vivir 72 horas como si fuéramos eternos.


domingo, 8 de marzo de 2026

Ø

 Calma. No corras. Para. Silencio. Apaga tu cabeza. En la quietud de tu casa, en no hacer nada más que algo rutinario, sin atender absolutamente a nada que no sea esa tarea, surge un espacio de silencio, libre de ruido, un espacio que se puede tocar y llenar de concentración y quietud. Hace falta hacer las cosas despacio. No voy a tener éxito, voy a llegar tarde, pero lo voy a hacer bien y sobre todo, tranquilamente, o viceversa, lo haré tranquilamente y por eso lo haré muy bien.

Ø en danés significa isla. Y eso es precisamente lo que busco, ir a mi isla, aislarme, concentrarme, dejar el ruido externo e interno fuera, centrarme en lo que hago ahora, en cómo lo hago, en los detalles y en los matices. No voy a tener éxito, voy a llegar tarde pero eso es precisamente lo que busco si lo que hago lo quiero hacer bien. 

Me llamo Vilhelm Hammershøi y nunca tuve éxito. Fui pintor en la era del impresionismo, del nacimiento del cubismo y de las vanguardias de finales del siglo XIX y comienzos del XX. Ellos fueron más rápidos, yo solo quería pintar la luz, los detalles, la vida normal, diaria, con calma, con pausa, con silencio... No viajé, nací, viví y morí en Copenhague, donde pinté. Me perdí Francia y los impresionistas, París y el cubismo, no tenía tiempo para tanto ruido y para todo lo mucho que tenía que hacer, grabando el silencio, la nada, el lento pasar del único tiempo vivido.  

Seguro que el tiempo me pondrá en mi lugar, aunque no tenga éxito. Si me quieren ver, vayan al Museo Thyssen de Madrid hasta el 31 de mayo, hay tiempo, no corran.



domingo, 1 de marzo de 2026

Vuelvo a Londres

Londres, 25 de agosto de 2021, 

Tras 9 años en Madrid, de la forma más sorpresiva del mundo vuelvo a Londres. El 19 de agosto de 2008 me embarqué en un vuelo de insospechadas consecuencias a Londres, solo y con innumerables incertidumbres. Dentro de 30 años, esa decisión aún tendrá consecuencias que a día de hoy ni imagino. No haber ido, habría traído otras innumerables e insospechadas consecuencias. Regresé a Madrid en el 2012 y, ahora, 9 años después regreso a Londres, acompañado de mi familia y con muchas más dudas. El vértigo sigue existiendo. Sé que conozco Londres, sé que siempre me encontré bien aquí pero ya no vivo por mi sino por otros y me cargo con otras incertidumbres porque ha sido insospechado volver a Londres. 

Londres me vuelve a dar miedo. Me descubro siendo otro muy diferente al que fue por primera vez, me descubro con otros miedos e inseguridades, muy diferentes o, quizás, sean los mismos que nunca logré superar.  Quizás es que debo volver a Londres para seguir superándolos, quizás sea Londres mi Ítaca personal pero el caso es que vuelvo al lugar del que una vez no me quise marchar y al que regreso con miedos al no querer irme de mi casa. 

Vuelvo a Londres, a mi casa con pena de dejar la otra. Lo que no saben ustedes es que esto lo empecé a escribir el día que me venía a Londres como motivación para retomar mi blog pero que acabo este escrito en 2026, cuando me toca volver a mi querido Madrid... sin querer irme de Londres.  


domingo, 22 de febrero de 2026

Del médico, la risa y otras curas sin solución

El otro día fui al médico. Era un señor mayor, descreído o más bien tan consciente de su profesión y del hecho de que la ciencia a la que se dedica siempre será derrotada que atendía sin papeles, sentado relajadamente pero atento a lo que le contaba. 

Era un médico del aparado digestivo y, como tal, prestaba atención a las cosas rutinarias, lo que tiene mérito después de tanto paciente, tanta enfermedad, real o no, y tantas consultas sin solución. Tenía ciertamente un aire despreocupado, cercano a la jubilación, daba la sensación de que nada era muy importante y quizás, precisamente por ello, escuchaba despreocupadamente. 

Al acabar mi relato le dije, "...y todo esto es lo que me pasa pero vamos que, por lo demás, yo me encuentro perfectamente y no me pasa nada más". Y fue allí donde estalló la risa del médico. "¿Le parece poco?", me dijo, "bueno menos mal que se lo toma usted así...", me dijo.

Me dio que pensar. Lo primero el instinto de supervivencia que tenemos y que nos hace pensar que no tenemos nada grave. Por otro lado, la falta de solución que tenemos aunque pensamos que la tengamos y lo tercero, cómo la risa y el humor nos ayuda siempre y en todo momento, quizás esa sea la solución porque el caso es que los dos nos sonreímos, descubriéndonos en el optimismo de no considerarnos muy importantes y que, "por lo demás, no me pasa nada más". 

Marché con la prescripción para hacerme más pruebas médicas y con la pesadez de tener que hacerme más pruebas y la carga burocrática que ello implica. Qué rápido se mete uno en la rutina, en las quejas porque como uno está bien y no le pasa nada, pues no se detiene y empieza a pensar en pedir la cita o en la reunión de trabajo que por la tarde tienes y todo ello sin estar agradecido de que "por lo demás, no me pasa nada más". 

Qué inconscientes somos de nuestra propia mortalidad, qué indiferentes a la muerte de los demás, qué falta de atención al paso del tiempo. De 30.000 o 40.000 millones de seres humanos que han existido a lo largo de la Historia, sólo estamos vivos unos 8.000, estamos bien, ya casi ha pasado febrero de 2026...

domingo, 15 de febrero de 2026

Eterno retorno

Con la edad uno aprende que todo lo que ha sucedido ya ha sucedido antes y que desde los romanos no hay nada nuevo bajo el sol. Por eso, con la edad, uno se aburre más pero también es más sabio. Por eso, todas las generaciones piensan que ahora ya no es como antes, que menudo futuro nos espera o que la generación posterior está mucho menos preparada o es mucho peor...

Muchas novelas, libros, películas, canciones abundan en este tema pero ¿saben ustedes por qué esto es así? Hoy me ha dado por pensar la causa, el por qué y en realidad he comenzado a pensar que da igual donde nazcas, cómo seas o cuáles sean tus circunstancias. Ello no cambiará tus anhelos, tus deseos y ambiciones, tus metas. Desde que nacemos, el ser humano siempre ha tenido que resolver los mismos problemas, retos, batallas y desvelos. 

Cuando uno nace, lo primero que precisa es un entorno seguro, con calor y agua, con alimentos y amor. Poco más aunque eso ya sea mucho, en función de en qué parte del mundo estés... Muchos son los que ya nacen sin eso pero quienes sí cuentan con eso, para ellos, se abrirán nuevos escenarios, nuevas fronteras y proyectos que abordar, retos centrados básicamente en contar con... un entorno seguro, con calor y agua, con alimentos y amor. 

Una vez conseguidos esos escenarios, deberemos seguir luchando en la vida por obtener... un entorno seguro, con calor y agua, con alimentos y amor. Abraham Maslow ideó una pirámide jerárquica de necesidades que guiaban la motivación humana, una vez conseguido un nivel el ser humano se centraba en el siguiente nivel de necesidades. Menudo impostor, el ser humano, desde que nace hasta que muere persigue desarrollarse en... un entorno seguro, con calor y agua, con alimentos y amor. Lo que nos distingue de los animales es nada porque ni siquiera tenemos claro que estos objetivos en la vida se conseguirían de manera mucho más sencilla si colaboráramos y no compitiéramos por tener más seguridad, más calor, más agua o más amor; si la solidaridad nos hiciera comprender lo frágil que es la vida y que esto, desde que el mundo es el mundo, siempre ha enfrentado al ser humano, desde diversas circunstancias o contextos, con mejores o peores herramientas o tecnologías, a los mismos problemas. 

Immanuel Kant, uno de los filósofos más influyentes de la era moderna, propuso que la razón humana está inevitablemente preocupada por problemas fundamentales que, aunque no puede abandonar, tampoco puede resolver completamente. Kant explora los límites y capacidades de la razón humana, los mismos límites que tuvieron que asumir los dinosaurios o la estrella gigante de mar, un entorno seguro, calor y agua, con alimentos y amor.

domingo, 24 de noviembre de 2024

Steve Jobs nunca conoció Conil de la Frontera

Enero de 2016, comienzo de un nuevo año, es increible cómo van cayendo los años, como hojas de un árbol, como pelos de la cabeza, poco a poco, inexorablemente, 2016, una vez más. Cádiz siempre me ha parecido un lugar especial y más aún la playa de la Barrosa, enero de 2016.

"¿Por qué no vais a comer al club naútico de Conil de la Frontera?", nos dijo alguien y allí que nos fuimos, cerca de un bosque de anclas y de un faro fronterizo, un sitio no fácil de encontrar pero al que merece la pena llegar.

Caballa de atún, pescado según el arte de la almadraba, 12 euros y Steve Jobs nunca estuvo aquí. Por un momento, lo tuve todo, sentado a una mesa comiendo con personas queridas, el sol entrando ligeramente por el ventanal de la terraza que daba a un puerto en calma y Steve Jobs nunca estuvo aquí.

Por un momento, el mundo me pareció un lugar perfecto. Es cierto que Steve Jobs fue un triunfador, un revolucionario, entiéndanme bien, no desdeño sus méritos ni logros pero por 23 euros reuní todo lo necesario para ser feliz.

Cierto es que el bueno de Steve Jobs dedicó su vida a cambiar la de los demás, cierto es que encontró una pasión a la que dedicar su vida pero no sé bien qué sacó en claro de todo ello y mientras la vida pasa, caen las hojas del calendario, como hojas de un árbol o pelos de la cabeza, pasan los días uno tras otro sin solución de continuidad. Cierto es que hay que tener un propósito en la vida, un objetivo por el que luchar, cierto es que no hay que relajarse pero la vida se nos va, y debemos disfrutar de ella. ¿Cabe despistarse un segundo del proyecto, apartarse del éxito por disfrutar de una fresca caballa de atún?. ¿Cabe apreciar un vino blanco con tomate y un buen aceite y un trozo de pan?


¿Y qué tendrá que ver todo esto? ¿Por qué mezcla a Steve Jobs y a Conil de la Frontera? ¿Por qué me habla de éxito y proyecto, de sentido de la vida y de atún encebollado? Pues simplemente porque me temo mucho que Steve Jobs no conoció Conil de la Frontera ni apreció un vino blanco ni conoció otras mil millones de cosas en la vida porque para poder tener el éxito que él tuvo, para poder lograr desarrollar un proyecto como el que hizo, muy probablemente no pudo conocer otra cosa que no fuera su obsesión. No pudo despistarse ni dejar de ser implacable en conseguir su obsesión, es decir, su éxito o viceversa.

Yo qué quiere que les diga, cuanto menos tiempo me queda de disfrutar, menos cosas me hacen falta para disfrutar. Otro día les hablaré de una cerveza bien fría con una bolsa de patatas fritas en el Retiro...

domingo, 30 de agosto de 2015

¿Y si todo fuera mero azar?

Me encantan esos mensajes que aparecen al principio o al final de ciertos libros o películas. "Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia" o ésa otra que dice "todos los personajes que aparecen en esta obra son ficticios, tampoco los nombres fueron escogidos para hacer referencia a ninguna persona real".

Este tipo de mensajes nunca me parecieron ciertos. Toda obra se inspira en la realidad. Es la realidad la que no tiene ningún tipo de parecido con la ficción, es la propia realidad la que supera con creces a la mera ficción. El encuentro que tuvo lugar entre Fridtjof Nansen y Frederick Jackson en la Tierra de Francisco José en 1896 es un buen ejemplo de ello.

En junio de 1893, tras tres años preparándose, Nansen puso rumbo a la conquista del Polo Norte. Su plan pasaba por dejarse atrapar por el hielo y permitir que la propia deriva del mismo lo dirigiera a su objetivo. Durante los preparativos rechazó la posibilidad de que Jackson formara parte de su tripulación por no ser éste noruego.

Resulta que el plan ideado por el bueno de Nansen no era tan completo como pensaba porque tras un año y medio varado en medio del hielo, Nansen decidió abandonar su barco, el Fram, e intentar llegar al Polo Norte a pie y con la ayuda de un solo hombre. A las pocas semanas de partir, Nansen y Johansen comprendieron que el objetivo resultaría inalcanzable, y, en su camino de regreso, pasaron 14 meses vagando por el hielo, soportando las condiciones más extremas, hasta que alcanzaron la Tierra de Francisco José, un archipiélago prácticamente inexplorado.

Con las fuerzas casi extinguidas, una mañana de junio de 1896 salieron de su campamento para encontrarse con una figura humana que los observaba desde sus esquís. “¿Usted es Nansen?”, preguntó el hombre. Se trataba de Frederick Jackson, el mismo que, rechazado por Nansen, había decidido organizar su propia expedición para terminar convirtiéndose en su providencial salvador.

En la vida, muchas veces sucede lo extraordinario. Algunos lo explican diciendo que Nansen lo tenía todo preparado. Que cuando uno, está decidido a conseguir sus objetivos, todo el universo conspira en tu ayuda. Otros hallarán la causa del casual encuentro en que Jackson no se dio por vencido cuando Nansen le djo que no, tenía un sueño y fue a por él. Otros simplemente dirán que es una mera casualidad, pero que si Nansen no hubiera aguantado primero un año y medio en el barco y luego esos 14 meses vagando de un sitio a otro, que si hubiera cedido al pesimismo o a la desesperanza, entonces no habría sido capaz de reencontrarse con el británico al que desechó en su día. Desde luego, sin ese año y medio y esos 14 meses posteriores de vagar y vagar, a Jackson no le habría dado tiempo a llegar hasta donde se encontraron.

Pero, ¿y si fuera todo azar?. ¿Cuántos buenos escritores han muerto siendo desconocidos?. ¿Cuántas leyendas del fútbol se han quedado sin llegar a Primera División?. ¿Cuántos músicos, artistas o pintores perecieron entre el olvido y con ese mismo olvido han desaparecido sus geniales obras?. ¿Cuántos perdieron habiéndolo intentado hasta el límite de sus fuerzas?. ¿Cuántos exploradores se perdieron y nunca más fueron encontrados? Déjenme que esta semana crea en el azar, en que todo es un puro azar, desde el lugar en el que naces hasta tus más queridos afectos. No olviden que muchas veces encontramos el amor allí donde estamos, ya sea en Etiopía o Cartagena. 

Permítanme achacar al azar parte de nuestras culpas, parte de nuestros errores, incluso parte de nuestros proyectos y gustos. Solo por esta semana, déjenme creer que no llevo la carga ni la responsabilidad de mi destino, ni siquiera que dependa de mí las circunstancias ni mis conocidos ni las propias decisiones o caminos que a mi encuentro han surgido. Es más, si fuera todo azar, si gran parte de nuestros acontecimientos están guiados por el mero azar, si nuestras propias existencias vienen determinadas por una mera casualidad, me reconciliaría con los fracasos de todos y los éxitos de algunos o, mejor dicho, con los éxitos de todos y los fracasos de algunos. Que tengan suerte esta semana.




domingo, 22 de marzo de 2015

Del primer día de guardería y otras crisis

Acabo de dejar a mi hijo en la guardería, perdón en la escuela infantil, que queda mejor. Y venía yo pensando cómo es que a los cinco meses y medio surge la necesidad de dejar a un hijo en un sitio para que te lo cuiden. ¿Qué tipo de vida nos hemos inventado?. ¿Por qué siendo el ser humano absolutamente libre, se ha inventado una vida llena de obligaciones, ficticias o no, horarios, dificultades y trabajos?. ¿Igual es que no somos tan libres?.

No sé, la cuestión es que la sociedad la hemos creado entre todos, ¿por qué entonces levantarse a las siete y media de la mañana para dejar a tu hijo a las 8,30 en la guardería?. ¿Por qué hacer revisiones al coche y tener que pedir cita al cardiólogo para luego tener que esperar en la consulta otros 20 minutos?.

¿Por qué existen los bancos y los mítines electorales a los que asisten masas para aplaudir sin un ápice de reflexión?. ¿Por qué me llaman al móvil para ofrecerme cosas que no quiero personas que les da igual lo que ofrecen?. "No, es que quizás estás dedicando tu vida a un trabajo que no te gusta y eso hace que pienses así", me podría decir alguno. Ya pero es que no todos nos podemos dedicar a lo que nos gusta en esta vida, es imposible que todos podamos ser jugadores de baloncesto, viajeros empedernidos o amas de casa complacientes, mecánicos vocacionales y atareados o impasibles funcionarios. No, la vida hay que ganársela y eso implica todos estos bodrios que a diario nos tragamos. Eso o vives al margen de la sociedad que tampoco es plato de buen gusto para cualquiera.

Y así vamos cargando con todas estas obligaciones tediosas, ese fardo de esperas, guarderías, citas, falsas prisas y comodidades. Hace tiempo que no me tomo un vino con mis amigos, es que no tengo tiempo. Pero claro, de dedicarme a eso, el que fabricó el vino querrá que le pague y el que lo sirve de paso también. Es por ahí que empiezo a explicarme el fardo que arrastramos, por el dinero. Quizás sea la pasión del viticultor hacer vino, quizás sea feliz haciendo el mejor vino posible, desde luego que es un arte pero si no ingresa está muerto, porque, sin dinero, no podrá hacer las cosas que a él le gustan y de ahí a meter a tu hijo en la guardería, perdón la escuela infantil, a los cinco meses solo hay un paso. Es el dinero el que engrasa la carrera de la rata en que vivimos, como dicen los anglosajones.

Eso o que toda la vida nos hemos dedicado a sobrevivir y, aunque ahora nos dicen frases del estilo "carpe diem", "disfruta del regalo de la vida" y otras de parecida factura, en realidad aún hoy en día nos toca sobrevivir, luchar para comer todos los días, aún hoy en la vida tienes que aburrirte para poder disfrutar, afrontar incómodas obligaciones para luego poder divertirse. El problema es que el tiempo pasa muy rápido y a mi personalmente me quema mucho la carrera de la rata, la rutina de metros y cercanías,  reuniones y teléfonos, escuelas y bancos. No tenemos tiempo para estar en una jaula de oro pero dejaré de quejarme por hoy que ya he comido y mi hijo también, por cierto.



domingo, 8 de marzo de 2015

Tus miedos te temen

Hay películas, obras, canciones y pinturas a las que conviene acudir con frecuencia. No por vistas son rutinarias. No por descubiertas dejan de fascinarte cuando vuelves a refugiarte en ellas. Y, aunque parezca extraño, Montruos S.A. es para mi una de esas referencias a las que conviene acudir. En ella, descubres que son tus miedos los que te temen a ti.
 
En esa película, entre otras muchas cosas, aprendes que, una vez que dejas de temer al monstruo que de pequeño te atemoriza, se reduce a la insignificancia y, donde antes había miedo cabe hasta el humor. Es un espacio muy grande el que deja libre el miedo cuando desaparece, de ahí que quepa hasta el propio humor y la risa. Cuando eres capaz de reírte de aquella situación que más temes, hay algo en tu horizonte que se despeja. Nos cuesta mucho saltar al vacío, a veces hasta nos tienen que empujar, pero nada hay más reconfortante que superar tus miedos, que saltar al vacío ya sea laboral, familiar, profesional o de ocio.
 
¿Por qué resulta tan enriquecedor viajar?. Porque te hace vulnerable, te enfrentas a nuevos sitios, culturas, personas desconocidas con todo lo que hayas podido meter en una maleta. Les confieso que me fui a vivir con miedo a Londres, y eso que iba en una situación envidiable, y les confieso que Londres terminó temiendo que no me fuera a marchar nunca de esa maravillosa ciudad.
 
En mi pasado, fracasé por miedo y temí al mismo fracaso que conseguí por miedo pero no fue para tanto. Al final es siempre lo mismo, tus miedos te temen y tus propios miedos se mueren de miedo a que descubras que no son para tanto. Y a propósito de miedos, esta semana he descubierto el síndrome de Solomón, el más temible de los miedos para el ser humano.
 
El miedo a destacar, a brillar y a estar en boca de otros. El miedo al qué dirán los demás, a no salirte del rebaño por más claro que veas que ésa no es la dirección correcta. Se está muy cómodo y caliente en un rebaño, sin miedos. Pero qué quieren que les cuente, no hay mal que cien años dure y al final nunca pasa nada, tus miedos te temen...
 
 

domingo, 13 de julio de 2014

La educación prohibida

Todos pensamos que la educación es lo más importante. Es la forma que tenemos de que la especie humana siga mejorando y progresando. Sin embargo, los colegios son espacio de tedio y aburrimiento, un maestro delante de una pizarra, dando clase, sin participación de los alumnos, sin que intervengan durante años si quieren no intervenir.
 
Recientemente, he oído que en Japón lo que propugnan ahora es desaprender lo aprendido. El mundo ha cambiado y cambia a tal velocidad que nada de lo que aprendimos nos sirve o servirá. Hagamos las cosas de nuevo, desde cero, como si nunca las hubiéramos hecho. Otro efecto Zeigarnik para añadir al post de la semana pasada: vomitamos conocimientos para aprobar un examen, una vez pasado el examen, llegadas las vacaciones olvidamos lo que hemos aprendido. ¿Es esto válido para educar a alguien?. ¿Qué le queda al niño una vez guardamos su boletín de notas en un cajón?.
 
¿Son los niños comparables?. ¿Se pueden estandarizar las capacidades?. Si así fuera, ¿se puede hacer en una escala del 1 al 10?. Einstein era un estudiante de menos de 5, cateaba siempre. Sin embargo, el 98% de los niños hasta los cinco años pueden ser encuadrados en la categoría de genio, quince años más tarde solo el 10% mantiene las cualidades de un genio. Estamos fallando en algo. No somos facilitadores del talento.
 
Nos educan para competir, para la guerra, no para la cooperación. Si eres bueno en matemáticas, afronta la decepción, tu media no será buena porque en lengua o historia tendrás un 4, aparte de que nadie te enseñará que eso que sientes en tu interior te puede impulsar o destruir, ignoramos las emociones. Nos educan en el miedo, miedo a no ser nada en la vida, miedo a no seguir el camino marcado aunque eso suponga alejarnos de nuestras vocaciones, sueños o emociones. Les repito, por tercera vez, no nos educan en las emociones, no sabemos perder ni ganar, afrontar la frustración, gestionar el éxito o la euforia. Primero fue la acción y luego fue el conocimiento, pero en la escuela es al revés. De la escuela a la secundaria, de la secundaria a la universidad, de la universidad a un máster u oposición y de ahí, con suerte, a un trabajo, ¿por qué? ¿para qué?. Y mientras seguimos con una educación uniforme, con recortes, exigiendo a los maestros que sean los padres de nuestros hijos pero sin darles la autoridad para ello porque los únicos que pueden educar bien a un niño son sus propios padres.
 
No siempre hubo educación, es algo inventado y creado por el hombre. Exactamente en la Prusia del siglo XVIII, en el despotismo ilustrado, para crear ciudadanos en cadena, homogeneizando sentimientos, creencias, capacidades y talentos, en un ambiente de disciplina y de falta de discusión, creando un ejército, un paquete, una masa de obedientes súbditos. Ése es el origen de la educación pública y fue un gran avance, avance que no hemos tocado ni mejorado en siglos. Ese origen, ese modelo, sirvió luego para que los trabajadores de las fábricas industriales aparcaran a sus hijos mientras iban a trabajar, y así seguimos. Por eso ahora resulta que las vacaciones escolares de nuestros hijos nos suponen un problema.
 
No es cierto que haya que trabajar mucho para poder vivir, no es cierto que haya que sacrificarse para ser algo en la vida, sí hay que esforzarse pero no sacrificarse si nos dedicáramos a aquello que realmente nos gusta. Se nos olvida vivir, hacemos las cosas de forma automática, sin interés ni curiosidad, un día tras otro, sin digerir nada, simplemente tragando, un día tras otro, creyéndonos el modelo inventado. La educación es una inmensa cadena de montaje de personas que queremos que sean normales, como si hubiera alguien normal. Sin embargo, muchas de las cosas que aprendemos, lo hacemos por instinto y a través del juego y no en una fábrica de ciudadanos normales. ¿Cuándo se termina de aprender?.
 
Otra forma de hacer las cosas es posible y siempre se puede hacer mejor. Y ciertas verdades solo se pueden decir llorando, son tan verdad que solo se pueden decir emocionándose (vean a las dos horas y 10 minutos de este video cómo se emociona el profesor que habla), amen a los niños. Se puede estar o no de acuerdo con muchas de las cosas que se afirman en este documental pero, por favor, mis queridos monos del Senegal, no dejen de verlo:
 

domingo, 29 de junio de 2014

Del efecto Zeigarnik y otras eficacias.

Esta semana descubrí el efecto Zeigarnik que viene a consistir en la necesidad que tenemos los seres humanos en acabar las tareas que comenzamos. Una vez terminada, se nos olvida rápida y fácilmente pero mientras la tenemos como pendiente en nuestra cabeza nos supone una cierta tortura, un espacio de nuestra memoria empeñado, reservado y ocupado que no nos deja descansar. Parece como que fuéramos eficaces por naturaleza.

Es por eso que un camarero es capaz de recitar la comanda de más de 20 platos de memoria y que, una vez hecho, no se acuerde ni qué se le pidió ni quién lo pidió. Es por eso también que el puzzle si se comienza se acaba y que el maldito candy crush sea tan adictivo, ya que has llegado al nivel 89, ¿por qué parar?.

También es por ello que estamos enganchados a las series de TV y que un "continuará" haga que no nos olvidemos en toda la semana de que tenemos una cita pendiente con el próximo capítulo. Todo esto lo descubrió en 1927 una psicóloga rusa, Bluma Zeigarnik, quien constató que, al acabar la tarea, ésta se nos olvidaba fácilmente.

¿Y por qué les cuento todo esto?. Primero porque esta semana se me ha ocurrido que ese mensaje que tanto me gusta del "hay que hacer" es más cierto que nunca. Sólo cuando uno se atreve a hacer algo, cuando pasa del campo teórico al práctico, por más inexperiencia que tenga, logrará cumplir con sus objetivos y metas.

Gracias al efecto Zeigarnik, cuando uno comienza algo, está orientado a terminarlo. Una buena noticia, estamos cerca de nuestros objetivos si nos atrevemos a abordarlos. Sin embargo, como todo consejo barato de autoayuda, tiene su reverso tenebroso. ¿Es bueno acabar todo lo que se comienza?. ¿Resulta positivo ser tan eficaz?. El efecto Zeigarnik es una gran enemigo de la creatividad.

Pablo Picasso hizo más de 40 bocetos para el Guernica. García Márquez era obsesivo en las correcciones de sus obras y cada vez que las releía quería matizar algo, cambiarlo, nunca acababa sus obras. Antonio López ha sido duramente criticado por un retrato sin fin del que fuera Rey de España, Juan Carlos I. Lo comenzó hace 17 años y aún no ha acabado a diferencia del reinado del rey retratado. Patrimonio Nacional ha conminado al pintor a acabar el cuadro, a que cumpla con el contrato que firmó y yo, como jurista de formación, me digo, déjenle crear, tranquilos, por favor. Me parece que el bueno de Antonio López está en un proceso de búsqueda, es capaz de controlar su mente para no de abalanzarse en aras de un cumplimiento, un éxito fugaz, uno más.

Necesitamos tiempo para hacer las cosas bien, y no simplemente para cumplir. Precisamos reflexión, espacio para que maduren nuestros mejores éxitos, las soluciones más brillantes y creativas. Zeigarnik, hágame caso, y sepa incubar, concédase un café. Para algunos será vaguería pero para mi es necesario ser lento. 

Ya ven, mis queridos monos del Senegal, esta semana me debato entre la eficacia y la creatividad, entre la reflexión y la puntualidad, el cumplimiento y la calidad, y no logro quedarme con una sola opción. Continuará...


domingo, 27 de abril de 2014

Canadá sin carteros

A diario hay noticias pequeñas, muy pequeñas que pasan sin pena ni gloria por los periódicos, la gente las recuerda en los desayunos, de pasada, con el típico "ah sí, algo había oído, qué cosas pasan". 

Son noticias sobre las que nadie reflexiona pero que son históricas, nos hablan de cambios fundamentales, de la configuración de un nuevo mundo que se abre a cada hora. Canadá ha dejado de tener carteros, a paritr de 2019 quien quiera recibir algo en su casa deberá acudir a su apartado de correos. No nos imaginamos el mundo que viene mientras no prestamos atención a que desaparecen los carteros en Canadá. Estoy convencido de que viviremos 120 años con facilidad, y quien me lea en el 2428 aún se reirá con esta afirmación y con la manera de administrar justicia que aún tenemos en la sociedad de principios del siglo XXI. Estoy seguro que no habrá cárceles, los delitos se castigarán de otra forma y el móvil lo tendremos incrustado en la oreja izqierda, yo es que soy zurdo ya saben. 

Los carteros han dejado de existir en Canadá leímos hace ya unos meses pero, y espero que no se me moleste nadie, aún hay mineros en León. Me sorprende tanto cómo no prestamos atención al futuro que ya está aqui mientras nos aferramos a un pasado que sí sentimos familiar pero es ley de vida, todo va a cambiar y va a cambiar a mejor por más que nos resistamos.

Ignoro la resistencia, no parece que mucha, que han prestado los carteros del Canadá a este irresistible cambio pero les digo que todo cambio social es inevitable e imbatible así que mejor ilusionarse con el futuro que viene.  No lo vivan desde la angustia, seguirá habiendo historias que contar, películas que rodar y música que escuchar, pero todo será distinto y mejor, como siempre lo ha sido

Advertidos quedan, el futuro ya ha venido y nos ha sobrepasado, adáptense mis queridos monos del Senegal, tal y como hicieron los gladiadores de Roma, los oficiales de la Santa Inquisición de la Edad Media, los trabajadores de los Altos Hornos de Inglaterra y ahora los carteros de Canadá, vamos a mejor. 

domingo, 6 de abril de 2014

Mientras el tiempo pasa...

¿Recuerdan la canción de Casablanca?. ¿As time goes by?. ¿Recuerdan ese pianista que todas las noches la tocaba en la película?. ¿Y recuerdan todos esos proyectos que se propusieron hace tres meses cuando empezaba un año nuevo?. ¿Y aquellos sueños de juventud?. ¿Recuerdan los valores e ideas que defendían en la Universidad?. Y mientras el tiempo pasa y las cosas fundamentales tienen valor según pasan los años, as time goes by que nos decían en la canción...

¿Y cuáles son esas cosas fundamentales que no pierden valor?. En el Principito lo expresan de una manera distinta, "lo esencial es invisible a los ojos" pero cobra valor mientras el tiempo pasa. O igual no es tan invisible y valen ya en el presente... Repasémoslas.

La salud, lo primero de lo invisible que gana valor mientras el tiempo pasa, el amor oiga, inclúyalo en esa lista en todas sus formas y acepciones posibles y seguimos con la lista, la ilusión de los niños, que es otra forma de amor, amor por la vida, y ganas de pasarlo bien. Es cierto son cosas invisibles, como la amistad, otra de las cosas que ganan valor con el paso de los años, de hecho, las personas que con más cariño recuerdo son mis amigos del colegio, de cuando entré allá por 1981. Y el arte y la solidaridad, una para disfrutar y la otra para hacernos dignos pero las dos invisibles y que cobran valor con la Historia, mientras corren los años.
 
Y mientras el mismo tiempo pasa, no nos podemos olvidar de la sorpresa de aprender cosas nuevas, o de viajar que es otra forma de aprender. La misma vida, algo fundamental que cobra valor mientras el tiempo pasa y que es invisible. Hoy es miércoles, un día único para recordar todas estas cosas y hacer el esfuerzo de que no se nos olviden, y hay muchas otras cosas, en mi caso muy poco presentes en mi día a día, en mi trabajo o en mi futuro aunque no debiera ser así porque mientras el tiempo pasa, me voy a plantar en 60 años sin haber recordado lo poco que necesitaba y lo feliz que era cuando era un niño, cuando el tiempo aún no había pasado.
 
Espero que ese yo se pueda reconocer en éste otro porque mientras el tiempo pasa, llegamos a la muerte, sí también hay que incluirla en la lista de cosas invisibles e importantes, sobre todo cuando el tiempo ya ha pasado...

Conviene parar a diario diría yo y recopilar cosas que son invisibles y fundamentales, que se nos olvidan mientras el tiempo pasa... esta semana les dejo con el mejor de los acompañamientos, disfruten de Rod Stewart.



domingo, 22 de diciembre de 2013

¿Cuántos hombres buenos hay?.

Ahoras que has fallecido, Nelson Mandela, todos te tributamos homenajes y reconocimiento por la valentía que has tenido, por la vida que has llevado y los logros que conseguiste. Fuiste un auténtico revolucionario. Sacrificaste 27 años por un ideal e incluso la propia vida si hubiera sido necesaria por conseguir la igualdad racial en tu país.
 
Se han sucedido homenajes sin parar y todos te llaman cariñosamente Madiba, aunque no te conozcan. Decían que tenías una sonrisa inigualable, que conquistaba apenas la esbozabas y que tu encanto personal arrasaba allá por donde fueras. Estabas en paz contigo y con todos. Pero yo quisiera que nos resolvieras una pregunta que dejaste sin contestar pero que, sin conocerte, estoy seguro que podrías responderme. ¿Cuántos hombres buenos crees que hay?.
 
Fuiste a la cárcel por abrazar métodos violentos para la consecución de tus objetivos en algo que entiendo fue un error de juventud. Fuiste implacable para conseguir tus objetivos y me imagino que en tu partido político tuviste que imponerte frente a otros. Se te podría haber criticado por muchas cosas al igual que el fin del apartheid no fue posible sin que esos hombres blancos racistas tan malos fueran capaces de mudar sus propias estructuras mentales. Es la suma de todos lo que nos mueve adelante. En prisión, te encontraste con carceleros racistas, con boers que, sin duda, catalogaríamos como hombres muy malos, y cuyas creencias repugnamos, que lograste unir para tu causa justa.
 
Y es ahí donde nace esta reflexión. Nada es como parece, quiero decir que hay hombres buenos que son malos y hombres malos con comportamientos decentes y creo que el gran acierto, y por aquello por lo que recibiste el Premio Nobel y la admiración de todo el mundo, fue la de tratar a todos como personas, más allá de sus errores y virtudes y de sus defectos y aciertos. Sin prejuicios ni juicios porque nada es como parece.
 
Supiste dar a todo el mundo su espacio, sin juzgar a nadie, invitaste a carceleros a tu toma de posesión y mantuviste en su puesto a profesionales sin tacha vinculados a un régimen atroz. Sin embargo, estoy seguro que prescindiste de colaboradores críticos con tu proceder o que propugnaban una menos condescendencia con los blancos a pesar de sus buenas motivaciones o valores. Mejoraste a hombres malos y desechastes a hombres buenos que no lograban entender que todos podemos servir a una causa justa.
 
¿Cuántos hombres buenos hay?. Supongo que todos, Mandela, de ahí la apabullante sonrisa que dibujabas y regalabas en tu rostro, ése fue tu gran acierto y la excusa para este post de Navidad. Que no se nos olvide que hombres malos los podemos ser todos, pero buenos también y es más, la mayoría lo somos a diario y si encontramos a alguien que nos logre descubrir esa parte de bondad que todos tenemos y nos la haga poner a funcionar, entonces debería ser merecedor del Premio Nobel de la Paz como mínimo, como tú lo ganaste, gracias Mandela.
 
 


domingo, 15 de diciembre de 2013

Una vida bien vivida

Es el año 2063 y nunca ha sido fácil ganarse la vida con la música clásica. Siempre lo he tenido presente, hoy más que nunca cuando debuto como director de la orquesta de la BBC en el Royal Albert Hall. Es en uno de esos conciertos de la BBC que se organiza en verano en Londres, los Promms. Aún me acuerdo cuando de estudiante me recorría Europa en verano y al llegar a Londres hacía cola para conseguir una de las entradas baratas que ponen a la venta a última hora. Y hoy soy yo el que se pone delante de los focos.
Todo un sueño cumplido que se remonta a muchos años atrás de lucha e ilusión y la verdad es que nunca sospeché que pudiera llegar a coger la batuta hoy aqui. Y mucho de todo esto te lo debo a ti, Fernando, bueno a ti y a mi abuelo, que siempre dijo que la tele era una basura y sólo me ponía programas tuyos, del Conciertazo. Soy uno de esos miles de niños que crecieron viendo tus programas. 
Pocos saben en este país quién eres ahora que ya ha pasado el tiempo, hijo de un prometedor compositor cuya carrera se vio truncada hará ya más de 100 años, sé que la muerte de tu padre te marcó de por vida y es por ello que decidiste dedicarte a tu pasión, la música clásica.
A raíz de aquellos programas que disfrutaba con mi abuelo, me hiciste sentir euforia y emoción, una alegría indescriptible, cuando al final de los programas salías gritando "Viva la música clásica¡¡¡¡". Confieso que siempre pensé que la música clásica era un tema muy serio, para mayores, hasta que mi abuelo me puso uno de tus programas. A partir de ahí, no falté un solo sábado a la fiesta que nos preparabas en la tele.

Con el tiempo, a medida que avanzaba cursos en el Conservatorio de la calle Atocha, empecé a rescatar por internet grabaciones tuyas de tus programas en la radio, los Clásicos Populares, donde nos contabas historias sobre Bach, Salieri, Mozart o Dvorák. Se te notaba una alegría, una dedicación, un compromiso tal que lo contagiabas a todo aquél que te escuchaba. Destilabas alegría y lograbas que niños a los que la música clásica nos sonaba a chino e incluso que pensábamos que era un rollo, disfrutáramos con ella y nos interesáramos por los compositores y sus vicisitudes. En España no hay mucha tradición cultural de música clásica, o al menos la hay en menor medida que en otras parte de Europa. Por eso fuiste siempre necesario y un incansable trabajador. 
Igual salías disfrazado de poeta medieval o a lomos de un caballo de peluche que hacías galopar a un hipopótamo vestido de bailarina al ritmo de Rossini. Me acuerdo el día que cazamos al moscardón de Rimsky Korsakov o cuando volábamos polkas de Strauss.

Gracias Fernando, no ya por forjar a este afamado director de orquesta, sino por dedicarte a lo que más querías y con ello contagiarnos tu pasión y tu alegría, por acercarnos a la música clásica con sentido del humor, de manera festiva, a modo de juego que nos atrapó para siempre. Fuiste una vida bien vivida y ello ha tenido fruto. Esta noche va por ti, hoy al acabar en el Royal Albert Hall, cuando el público estalle en aplausos, yo gritaré por lo bajillo: "Viva la música clásica¡¡¡¡¡".

domingo, 1 de diciembre de 2013

Tu pasado da risa

No se me molesten pero debería de ser así. Todo lo vivido hasta ahora o es motivo de risa o no te sirve para nada. Risa de alegría, de apuro por lo metepatas que fuiste o incluso de nostalgia pero risa al fin y al cabo. Es para lo único para lo que sirve tu pasado. No se me enfaden si relativizo tanto pero es el único sentido que veo a tu pasado.

Magnus Carlson, 22 añitos, campeón del mundo de ajedrez, ha dicho esta semana que la experiencia está sobrevalorada. Claro que sí Magnus, la experiencia es algo que se tiende a sobrevalorar, no sirve para nada, solo debería servir para reírnos. 

Pero bueno Magnus has de comprender que eres un talento puro, excepcional y que no has de servirte de la experiencia para ser campeón del mundo de ajedrez, a ti te basta con tu genio puro c uando otros con 22 años ni siqiera saben mover el alfil o son incapaces de sacrificar un peón para comerse un caballo. Sin embargo, querido Magnus, para el más común de los mortales, solo podemos agarrarnos a nuestra experiencia y la de otros, a nuestro pasado, para reírnos de él y con él.

Si no fuéramos capaces de reírnos de nuestro pasado, no recordaríamos que cuando llueve debemos cogernos un paragüas y que la carne asada es mejor para nuestro organismo que cruda. Seguiríamos recolectando en lugar de cosechando y el jamón ibérico seguiría siendo una utopía. No seríamos capaces de soportar las pérdidas, las derrotas o los fracasos y seguiríamos dando excesiva importancia a cosas que no las tienen, como hacen los niños que aún no tienen experiecia. 

La experiencia está sobrevalorada pero es el único compañero que tenemos para recorrer nuestra existencia y a veces ni siquiera nos sirve y nos basta con ella y volvemos a tropezar en los mismos errores, pero recuerden, tú también Magnus, para seguir riéndonos...

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domingo, 10 de noviembre de 2013

Lo que he visto y he aprehendido

No, no es una falta de ortografía la que hay en el título, he viajado, acabo de volver del viaje más largo y lejano que he realizado hasta la fecha. 27 días oiga, fuera del calendario tradicional de vacaciones, 27 días en que fui a una isla, visité un continente y acabé en otro muy distinto.
¿Y qué he visto y he aprehendido?. Lo primero que me gusta viajar, que es una pasión pero que también me gusta regresar. Pertenecemos a un ámbito, a una cultura, a la suma de costumbres que nos enseñaron y que nos atan, nos esclavizan y sin las cuales ya no sabemos vivir. Por tanto, descarto una vida en la que viaje continuamente, durante años ni horarios ni paradas ni barrios, no es para mí, prefiero viajes y viajes, de hecho ya me quiero volver a marchar pero porque he parado en casa unos días.
También sé, ahora que he viajado, que será Asia donde se desarrolle el futuro y que Occidente va declinando esos siglos de dominio mundial de los que disfrutó. Sé que en Tokyo la calle es muy distinta a la de Madrid, y que se vive hasta en 4 niveles diferenciados. He aprehendido que es muy difícil comunicarse si no sabes el mismo idioma y que eso te hace parecer idiota a los ojos de los demás pero, por otro lado, que si una señora de 70 años se empeña en querer decirte algo, lo hará a pesar de que no compartáis ni un solo sonido parecido.
Ahora sé que hay playas de agua caliente, tan caliente como la de una piscina climatizada o aún más y que si eres turista es fácil que te conviertas en una presa fácil, ya sea para los taxistas, los mendigos o los avispados de la Medina de Marrakech pero tranquilo, ser víctima en la vida es algo que te hace ser más fuerte y al fin y al cabo sólo te quieren timar, nada más.
Sé que el mundo es muy pequeño y que en cuestión de 12 horas te plantas donde quieras, con un poco de paciencia incluso puedes dar la vuelta al mundo en 72 horas fácil pero que para llegar a Shiwarakawo hacen faltan una siesta en el autobús y que en cualquier parte del mundo, incluido un café remoto de un pueblo de Japón, puedes comer unos buenos spaguetti carbonara. También sé que hay culturas muy distintas a la tuya y que abrir la mente es algo más difícil de lo que me pensaba, ya que seguía aplicando mis esquemas mentales a situaciones que precisaban de una óptica diferente. He visto el Tercer Mundo, y sé que si en España hay crisis, que la hay, no sé cómo calificar lo que se vive en otras partes del mundo.
Viajé por Japón, salté a Bangkok, me bañé en el mar de la China en Malasia y acabé en Marrakech, he aprendido a ser exótico y que se rían los niños de mi aspecto en un mundo donde no hay tantas diferencias, somos todos muy parecidos y aún me preguntan que con qué me quedo, como si los mundos que he visto fueran comparables o se pudieran seleccionar. Me quedo con todo, vivir es apasionante ya sea en Londres, Tokyo, Takayama, Bangkok, Niko, Colombo, Berlín o Marrakech. 

domingo, 3 de noviembre de 2013

1976

Hace 37 años. Era un mundo distinto al de ahora, del siglo pasado. No había ordenadores personales. Apple había nacido solo un día después que yo. Los otoños eran más fríos y en Madrid había cuatro diferenciadas estaciones pero no había democracia ni dictadura. Wifi o 4G no significaban nada, la w era menos utilizada pero se espiaba también en aquel tiempo.
 
España pertenecía a los países del Tercer Mundo según las Naciones Unidas pero llovía más. La esperanza de vida era de 73 años, seis menos que ahora y eran otras las enfermedades que nos atemorizaban. 1976 era ya no otro mundo sino otro planeta, un tiempo del que hemos emigrado forzosamente para convertirnos en inmigrantes digitales, en viajeros de un futuro que aún está por llegar, págabamos otros precios en otras monedas. China era más comunista que ahora pero Asia no había despertado aún a la modernidad.
 
Y en estos 37 años el conocimiento y el acceso al mismo ha cambiado de tal forma que ya no somos los mismos. ¿Y dentro de otros 37 años?. ¿Dónde andaremos?. No somos capaces ni siquiera de imaginar qué inventos habrá. Avanzamos más y más rápido cada poco, y tendremos que seguir viajando a un mundo nuevo, adaptándonos a cada hora, a cada día. 1976 era otro mundo. Todo cambió rápidamente, y si te niegas a adaptarte a ese nuevo plantea que el tiempo te impone, te quedas fuera, desapareces. Parece frío 1976 ahora en 2013, pero no creo que las personas fueran más felices que ahora, tampoco eran más infelices. Simplemente había menos posibilidades y opciones pero había las mismas cenas y amigos, los mismos chistes y risas, otras preocupaciones iguales a las de ahora.
 
Con todo, me fastidia mucho perderme el futuro cuando ya no pueda viajar, cuando la vida me niegue el visado a mi pasaporte y me pierda las mejoras que están por llegar, los nuevos mundos y lenguajes que habrá, las nuevas aficiones y costumbres que surgirán para tratar de conseguir los mismos objetivos que siempre tuvimos.
 
1976 es un pais que ya no conozco, 2050 tampoco lo puedo imaginar, sólo me queda mirar a este 2013 que ya empieza a terminar para seguir viajando como un inmigrante más.

domingo, 3 de marzo de 2013

Es muy fácil no llevar la vida que quieres.

Sí, ya lo ven, Hoy no toca pensamiento positivo, ni creer en los sueños. Hoy no voy a decirles que es posible ni que lo necesario para triunfar lo tienen dentro, ni que basta con ser fieles a si mismo. No, es muy fácil no llevar la vida que uno quiere, es muy fácil vivir desconectado de triunfos, vocaciones y metas. Lo normal en la vida es que no estés donde quieras estar. Es muy normal no atreverte por 1200 euros que ingreso al mes. Sé que viajar es lo más bonito en la vida pero tengo un hijo al que atender, no sé bien cómo terminé trabajando en esa oficina pero dejarlo significaría perder tantas cosas que mejor sufrir un lunes más. ¿En qué momento empezó todo a torcerse?. ¿Por qué paso más tiempo en un hospital cuidando de familiares que en la playa?.
 
Lo siento, no se va a realizar con su trabajo. Los días pasan y se convierten en años, aún no sé italiano y vivo en este Madrid gris y tristón, más parecido al de hace 40 años que al de hace 10. ¿Tiene la sensación de que no hace nada en su vida?. Tranquilo, es normal, la gran mayoría siente lo mismo, lo que pasa es que ni siquiera se ha sentado a pensarlo. Por cierto, ya no queda leche en la nevera, que no se te olvide comprarla, aunque no cumplas tus sueños. El día a día te come, tener leche, huevos y patatas en casa ya es un triunfo, metas más ambiciosas hace tiempo que se quedaron en el cajón de un futuro pasado. Es normal.
 
Por cierto, que ya que vas a por leche, trae pan, y si quieres tómate un vino, es fácil traicionarse a uno mismo, es fácil no ser feliz, pero tranquilo, es aún más fácil procurarse un rato de disfrute al día. Al menos no te fustigues. Coge un autobús, vete a Robregordo, o a Montejo, pasa un día en el campo, desayuna tostadas, es muy fácil disfrutar de la vida, que no ser feliz ni hacer lo que uno quiere, pero, al menos, nos queda eso, nos queda disfrutar, si quiera sea de una buena película, de un buen libro. En la 2 han puesto un buen documental sobre los nazis en la Segunda Guerra Mundial, mañana tomamos el aperitivo con Paco, bueno, ya sé que no es mucho o a lo mejor sí lo es. No vas a llevar la vida que quieres, para eso hacen falta cosas que no son posibles ni existen. Recursos ilimitados, libertad total, entornos comprensivos no existen, ni son posibles pero es muy fácil disfrutar un poco de la vida a diario. Atrévanse, mis queridos monos del Senegal, porque es lo único que realmente tenemos y es mucho.

domingo, 20 de enero de 2013

En la semana

Esta semana no escribo ningún post. Simplemente recaudo una serie de frases que he recibido a lo largo de la semana. Soltadas de manera intrascendente o no, paf, de manera inmediata, que me han dejado mella y que son las siguientes:

- La vida te quiere duro (porque tarde o temprano te va a golpear añadiría yo).

- Las cosas siempre tienen algo bueno y algo malo, has de valorarlo porque nada es perfecto y si algo fuera perfecto sería un rollo.

- La gente demasiado perfecta siempre es sospechosa.

Seguimos.