A menudo escucho que estamos viviendo en una crisis de valores. Los jóvenes ya no respetan a sus mayores, hoy todo vale y el dinero es el bien supremo. Hay guerras por todas partes y las familias se separan. Ya no están de moda valores como la solidaridad, el compañerismo o el sacrificio. Los niños ya no juegan en la calle y mil son los peligros que les pueden acechar hoy.
Sálvese quien pueda, estamos en una crisis de valores y yo me digo, ¿qué ocurría hace 30 años?. Nuestros padres, ésos que, en el mayo del 68, se levantaron contra las guerras, probaron las drogas, bailaron el rock and roll y que, para sus padres, eran unos descerebrados que traían consigo una auténtica... crisis de valores. ¿Y nuestros abuelos?. Mejor no preguntarles a ellos, estaban demasiado ocupados en guerras civiles y guerras mundiales. Si acaso acudamos a nuestros bisabuelos, ésos que empezaron a enriquecerse con la Revolución Industrial y unas condiciones de trabajo explotadoras y misérrimas.
No, no, fue en el siglo XVIII, cuando no hubo crisis de valores, aunque bien pensado nuestros tatarabuelos vivieron el Despotismo Ilustrado, el todo para ellos pero sin contar con ellos para nada, ni siquiera a la hora de repartir la riqueza. Cada vez que veo el Louvre, entiendo por qué les cortaron la cabeza a los Reyes de Francia, vivían en una permanente crisis de valores...
Acaso fueron nuestros tatatatatarabuelos quienes sentaron los valores correctos, tal vez digo, los que sobrevivieron a la Santa Inquisición y a las cazas de brujas, al sistema feudal y a la división social en castas, al sálvese quien pueda de los bárbaros o de los romanos o de los bárbaros romanos fueron los que vivieron sin crisis de valores. "Bueno, bueno, todo eso está muy bien, te has ido a la macrohistoria, donde es indudable que el hombre ha mejorado pero eso no quita que no estemos en una auténtica crisis de valores, eso se nota en las familias, en las microhistorias", se me podría rebatir.
¿Y cuándo no fue así?. "En mi época, en mi época". Vayamos a la microhistoria. Hoy en día, es un hecho que hay menos discriminación por razón de sexo, enfermedad, color o religión que antes. Los padres, en su gran mayoría y cuando menos en la misma proporción que antes, se desviven por sus hijos que, en unos años, denunciarán que nos encontramos en una auténtica crisis de valores, no "como en su época". A los mayores antes no se les "abandonaban" en residencias me dirás, pero es que nates no se vivía hasta los 90 ó 100 años y no precisaban de cuidados especializados como sí se requiere ahora, más que "abandono" yo hablaría de cuidados.
"Antes las familias se separaban menos, el concepto de familia no estaba en crisis". ¿Qué concepto de familia?. El del padre de familia que hacía y deshacía y donde la mujer tenía que aguantar en casa, dependiendo económicamente del marido. Cuántos señores tenían queridas y no pasaba nada, la mujer tenía que aguantar. Ahora si estás con alguien es porque quieres y si te separas es porque no estás bien, antes daba igual, qué queréis que os diga, me parece más honesto y sincero ahora, y más valiente también. "No, pero es que no había malos tratos". No es que antes no se denunciaban tantos, querrás decir.
Hoy en día, siguen funcionando los hospitales, a diario hay historias que nos conmoverían si las escucháramos, que hablan de la bondad del ser humano, también las hay que nos escandalizan pero no somos tan malos como nos pensamos que somos. Tampoco somos tan buenos. Es cierto que vivimos una crisis de valores, tiempos de lealtades débiles y de consumismo desaforado. Igual es pesimista decirlo pero siempre fue así, o quizás, lo que es más correcto, siempre hubo un lucha entre los valores y sus crisis, entre héroes y villanos, y nosotros en medio. "Estás generalizando", bueno amigo empezaste tú, al decir que vivimos en una crisis de valores...