domingo, 25 de enero de 2009

El extintor del acelerador de partículas

El pasado 10 de septiembre se inauguró el mayor acelerador de partículas del mundo, el gran colisionador de hadrones (LHC en sus siglas en inglés). La obra que ha tardado más de dos décadas y ha costado más de 6000 millones de euros pretende la explicación de todo, incluso el hallazgo de la partícula de dios, el bosón de Higgs, lo que no tengo ni idea qué significa.

El experimento, consistente en recrear el big ban a pequeña escala, la explosión que lo originó todo, supone el trabajo de más de 10.000 científicos y el esfuerzo conjunto de unos cuantos países. La noticia originó gran revuelo en su día porque este viaje a lo desconocido implicaba una pequeñísima posibilidad de producir un agujero negro, es decir, la posibilidad de que nosotros mismos creáramos el fin del mundo.

Meses después, y aún habiéndose interrumpido su funcionamiento por una avería, nos hemos olvidado de tal posibilidad y seguimos con nuestra vida diaria, acostumbrados incluso al fin del mundo. Sin embargo, lo que más me llamó la atención fue una foto que mostraron en un programa de televisión de humor y en la que aparecía el acelerador de partículas y un extintor de emergencia en la pared (véase fotografía de abajo en la pared de la derecha), como si en el caso de que se produjera el fin del mundo lo pudiéramos apagar con un extintor. Me pareció tremendamente optimista.

A menudo consideramos que lo probado científicamente tiene un valor absoluto, es fiable al 100% pero la ciencia, como es humana, es errada, aproximada. Una teoría que se creía verdadera es superada por la siguente que la completa o la supera. Cuando se creía que el hombre desciende del mono se descubre que los monos a su vez descienden de microorganismos que se adaptaron a condiciones imposibles para la vida y éstos a su vez de una explosión y la explosión veremos de dónde sale ahora y eso a su vez de.... y así sucesivamente. Nunca llegamos al fin, siempre hay un paso más y eso hace que lo que se había demostrado o se creía cierto sea superado por otra fase nueva del conocimiento y así será siempre.

Eso ha de hacernos ser optimistas, la tarea que tenemos es inmensa e inacabable, nos queda todo un universo por conocer, del que no sabemos ni un 1% y ahí seguimos, empeñados en conocerlo todo. Si ante el fin del mundo estamos armados con un extintor ante el universo estamos armados con nuestra curiosidad. Despreocupados y curiosos, la combinación perfecta para crecer y conocerlo todo, y, por lo demás, no teman, si al final llegamos al fin del mundo, habrá al menos un extintor que nos defenderá.



domingo, 18 de enero de 2009

¿Quiere vivir más tiempo?


¿Quiere vivir más tiempo del que debiera? A menudo vamos corriendo a todas partes como si nos faltara el tiempo, es fácil oírnos decir: "es que no tengo tiempo para nada", "entre el trabajo y la familia no puedo hacer nada más". Somos un puro error. Nos basamos en nuestras percepciones y éstas son erróneas. El mismo concepto del tiempo, que rige nuestras vidas, es una convención que nos hemos inventado nosotros mismos pero, en realidad, el tiempo no existe.

Los egipcios y los babilonios, hace unos 5000 años, se inventaron un concepto de tiempo para regular la actividad agrícola. El ciclo de la luna sirvió para inventar los meses y el paso de las estaciones para crear el concepto de años. En aquel tiempo se conocían cinco planetas que, junto con el sol y la luna, dieron lugar a los siete días de la semana.

Percibimos el tiempo a través de nuestros sentidos y eso es un reto para nuestro cerebro ya que hay partes (el oído) que recopilan la información antes que otras (la vista) y es el cerebro el que tiene que procesar toda la información que, además, no le llega a la vez. Esto hace que siempre vivamos en el pasado.

Nuestra percepción de la vida va por detrás de la realidad, el tiempo no existe, solo existe el pasado, lo que percibimos pero que ya ha pasado, a lo que hemos accedido a través de nuestra percepción. Y en todo ese proceso cerebral podemos modificar el tiempo según las circunstancias y sin que nos demos cuenta. Estudios neurológicos han demostrado que, cuando una experiencia se repite muchas veces, las neuronas encargadas de registrarla se van activando cada vez menos, como si se acostumbraran a ella y tuviesen que trabajar menos para poder representar dicha experiencia en la mente.

Así, el cerebro consume menos energía pero nos creemos que la experiencia repetida dura menos tiempo de lo que, en realidad, duró. Por eso cuando vemos una película por segunda vez nos parece más corta o un mismo recorrido nos parece más corto la segunda vez que lo hacemos.

E igual pasa con los años, a medida que nos sumergimos en la rutina de la vida diaria y nos hacemos mayores se nos pasan cada vez más rápido. Por eso cuando uno es niño los años son eternos, porque todo es nuevo y cuando uno se va haciendo mayor el tiempo vuela, cada vez la realidad sorprende menos a nuestro cerebro y activa menos las neuronas. Sin embargo, no todo está perdido ya que, de la misma manera que la repetición de experiencias acorta nuestro tiempo subjetivo, el hacer cosas nuevas lo alarga. Eso también explica que en vacaciones tengamos la sensación de que el tiempo se expande y nos da tiempo a hacer muchas más cosas o de que, al menos, los días son más intensos.

La clave está en hacer cosas nuevas todos los días si quiere activar la particular fábrica de tiempo que hay dentro de nuestra mente. Ya sabe, la peor gestión es la que no se hace así que pruebe ese restaurante que reserva para ocasiones especiales, viaje a ese país que nunca se atrevió, monte por fin en el teleférico que tanto le aterra, proponga planes novedosos a sus amistades de toda la vida al tiempo que se esfuerza por conocer nuevas personas, invente, pruebe, cree pero no se repita, no caiga en la rutina y así tendrá la sensación de haber tenido una vida larguísima por más que aún le queden muchos años por delante. En definitiva, añada vida a los años y no años a la vida si quiere vivir más tiempo.

El tiempo no existe, deja huellas como las canas o las arrugas pero no existe así que no vuelva a decir que le falta tiempo. Les dejo con el programa 20 de Redes titulado ¿qué es el tiempo?

domingo, 11 de enero de 2009

Feliz Cumpleaños Tintin


Las aventuras de Tintin cumplen 80 años. Como muchas otras cosas buenas, las conocí a través de mis hermanos, auténticos fanáticos del personaje. De hecho, estoy convencido que uno de ellos ha querido emular en su vida los pasos de Tintín sin ser consciente de ello. El caso es que las aventuras de Tintín, como todo lo genial, se adelantaron a su tiempo y siguen de plena actualidad, enseñándonos importantes lecciones:

1.- La solidaridad por encima de otras cosas. El mal que existe en el mundo no lo causan las malas personas, lo causan las buenas personas que lo permiten y, para eso, no cuenten con Tintín, siempre dispuesto a ayudar.

2.- La vida es para ser vivida no para cuidarla ya sea en el Congo, el Tíbet, Sildavia, Sidney o la Luna pero nunca aburrido en casa.

3.- Los amigos también hay que cuidarlos por más que sean capitanes borrachos, sabios despistados o policías torpes.

4.- A los niños se les puede enseñar todo si es de la forma apropiada. Que con ocho años te interese la revolución de una guerrilla en Sudamérica o el problema del petróleo en el mundo no es porque seas precoz es porque te lo presentan de una forma adecuada.

Gracias Tintín por los buenos años de infancia que me proporcionaste.

domingo, 4 de enero de 2009

la incertidumbre de vivir fuera de tu país


"¿Cuántos años llevas por aqui?" 39. "¿Y piensas volver?" "Sí, estoy deseando jubilarme para regresar" o "no, aqui tengo mi vida" son las dos respuestas que he escuchado y es que, cuando uno sale de su país, ya no sabe qué va a suceder. Esto es como las obras de una casa, se sabe cuándo se empieza pero no cuándo se acaba.

He conocido gallegos que se fueron para tres meses y llevan 39 años fuera de su país. Sevillanas que se marcharon a estudiar seis meses y viven desde hace 10 años con su novio finlandés en Manchester y que, cuando se paran a pensar motivados por tu pregunta, ven que han optado por un viaje muy distinto a lo que, en principio, tenían pensado.
 
Dicen que la frontera en la que dejas de ser de tu país para no serlo tampoco de donde vives son los 10 años y ese tiempo a muchas personas se les ha pasado en un suspiro. Cuando uno se marcha comienza la incertidumbre, París, Roma, Tokio, Nueva York o Ávila, uno ya no sabe dónde va a vivir, de dónde va a ser y comienza a tener dos carteras, dos móviles, dos monederos, apreciando lo bueno de dónde vive y lo bueno de dónde nació.

En realidad, poca diferencia hay con quien se queda toda la vida en el pueblo, dado que la vida en sí misma es una pura incertidumbre. Sin embargo, quien vive fuera de su país ha de ser más consciente de esa incertidumbre, al tener que percibir más claramente las cuatro partes en que nos dividimos, una con todo aquello que conocimos, otra con todo aquello que estamos conociendo, una tercera compuesta de todo aquello que aún queda por conocer y una cuarta con todo aquello que estamos dejando de conocer. Esas cuatro partes se perciben, como os digo, mucho más claramente desde el exterior.

Sin embargo, poco importa esa incertidumbre, el tiempo ya se encargará de que tengamos buenas experiencias, ya sea en Pekín, Nápoles, Trípoli o Sidney.





domingo, 28 de diciembre de 2008

Navidad, esa gran mentira.

Escribe mi amigo Paco muchas veces que vivimos en un mundo de apariencias, de falsedades y mentiras frente a las realidades verdaderas. Quizás la mayor mentira es cómo entendemos la Navidad. Poco tiene que ver con empachos, langostinos, champanes caros y regalos. La Navidad es un tiempo que debería pertenecer a aquéllos que están solos, sufriendo y a los niños y, especialmente, debería ser propiedad de quienes reúnen esta doble condición, es decir, que están sufriendo y que son niños.

Sin embargo, eso no es la Navidad que vivimos y que está más relacionada con loterías, anuncios de perfumes, cavas, luces, compras en grandes almacenes y reuniones familiares de auténticos desconocidos. Apariencias versus realidades como bien dice mi amigo Paco. No hablemos de niños que sufren ni de ancianos solitarios en Navidad por favor, eso nos incomoda profundamente siempre pero más en Navidad cuando todo ha de ser perfecto e idílico.

La Navidad, esa gran mentira cuyo espíritu hace tiempo que perdí y que cada año encuentro en el Hospital infantil del Niño Jesús en Madrid, en su misa del gallo. Este año me enseñó una gran lección, la de que la vida es sufrimiento, es pasarlo mal y sufrir y pasarlo bien y disfrutar y que, aunque no tengamos ganas de fiesta, en ocasiones nos las tenemos que inventar y acudir a la fiesta de todos modos.

La Navidad esa gran mentira sí pero mentira necesaria, al menos para reunirnos y darnos un abrazo aunque haya gente que siga llegando a dormir en pesebres y que no tenga sitio en esta sociedad. Claro que todo esto lo pienso a 10.000 metros de altura en un avión, otra mentira, como si los aviones pudieran volar...

domingo, 21 de diciembre de 2008

Marcel Grossmann, un facilitador del talento.

No saben quién es, yo al menos no le conocía. Marcel Grossmann, un facilitador del talento. El bueno de Marcel era amigo de un mal estudiante, que apenas sacaba aprobados justos y a quien tenía que dejarle sus apuntes de clase para que pudiera estudiar.

Después, tuvo que convencer a su padre para que ayudara a su amigo a conseguir una plaza de funcionario en la pequeña y tranquila ciudad suiza en la que vivían y estudiaban. Al ser funcionario, su amigo dispuso de tiempo libre y revolucionó la ciencia y la historia (no porque no trabajara en su puesto de trabajo sino porque podía salir temprano, no sean mal pensados con los funcionarios). Su amigo, un gris oficinista y mal estudiante era Albert Einstein, genial y siempre en la vanguardia, capaz de ver más allá, con una inteligencia única y que, como todos, cometió muchos errores en su vida.

Uno de ellos, el dejarse convencer por un grupo de científicos para que apoyara las investigaciones que llevaron al Proyecto Manhattan y al desarrollo de la bomba atómica. Poco podía prever él las consecuencias de esa carta pero el hecho cierto es que Hiroshima ocurrió y eso le llevó a no volver a participar en ninguna cuestión política y a rechazar la presidencia del Estado de Israel cuando se la ofrecieron.

Nunca sabremos las consecuencias de nuestras decisiones hasta que las tomamos. Nunca sabremos si ayudar a un mal estudiante nos llevará a cambiar el mundo o, si por el contrario, apoyar a inminentes científicos nos llevará a destruirlo. Lo que sí es importante es que quien toma decisiones se equivoca y siempre es necesario tomar decisiones. También es cierto que quien toma decisiones acierta y, sobre todo, que uno siempre puede aprender de sus errores.

Recuerden esto cada vez que creen una bomba atómica, aprendan de sus errores de forma que se conviertan en aciertos. Einstein así lo hizo, profesó toda su vida el pacifismo, a raíz de esa simple carta.

Y por último, la mejor lección de toda esta historia, por favor, dejen los apuntes a sus amigos.




domingo, 14 de diciembre de 2008

Seve ballesteros y el mulligan de su vida

Esta semana, Seve Ballesteros, al recibir el alta médica afirmaba lo siguiente: "Gracias a los cirujanos podré jugar el mulligan de mi vida. (...) Cuando se lucha con fe y perseverancia, podemos salvar cuantos obstáculos encontremos en nuestras vidas. Nuestra mente es muy fuerte, más de lo que podemos imaginar. Al igual que siempre hice en mi vida profesional, la visualización del éxito en cualquier aspecto de la vida, ayuda a conseguir los objetivos que nos marquemos, por muy imposibles que éstos parezcan".

"Si creemos en nosotros mismos, llegaremos incluso a alcanzar metas que jamás imaginamos. Continuaré creyendo y pensando positivamente para derrotar a la enfermedad que me ha tocado vivir y animo a que ellos lo hagan con la misma determinación que yo", añadió Ballesteros, que tuvo una mención especial para su familia.

Ya ven amigos, alguien consciente de que tiene un mulligan, la oportunidad que se da, en los partidos amistosos de golf, de repetir el golpe de salida. No creo que sea necesario tener un tumor cerebral para tener un pensamiento tan acertado, pero ya que te toca tener un tumor cerebral, al menos que sirva para tener un pensamiento así. Enhorabuena Seve.

La rutina y la normalidad, la actividad diaria nos hace olvidar que estamos aqui de regalo y que, como regalo que es, debemos disfrutarlo y exprimirlo hasta el último segundo. Cada día que vivimos es un mulligan para nosotros mismos, cada día está repleto de cosas un tanto absurdas si contempláramos los días como lo que son, mulligans. Desaparecerían preocupaciones, conflictos, envidias, perezas y suposiciones y surgirían el disfrute, la curiosidad, la tranquilidad y el optimismo. Seve nos da la receta, bien sencilla:

1.- Visualización del éxito o pensamiento positivo. En muchas facetas de nuestra vida podemos ver un éxito. El problema es que nos acostumbramos a ello y ya no nos parece un éxito, lo damos por algo normal. Yo ayer tuve uno que para el común de los mortales no lo es, disfrutar con unos amigos de dos tortillas de patata gloriosas que hice. No es difícil disfrutar ni tener éxito, lo que ocurre es que complicamos lo sencillo que resulta pasarlo bien.

2.- Tener fe, creencia en nosotros mismos y perseverancia. No es fácil ni cómodo vivir este mundo pero sí es apasionante. Estamos diseñados para la épica, para afrontar retos, crecernos ante las adversidades y luchar. Ésa ha sido nuestra Historia y eso será el futuro. Si no, esto sería aburrido y eso es imposible cuando lo que tenemos ante nosotros es un mulligan, una segunda opotunidad, habiendo quemado la primera y sin quedarnos muchas más. Gracias Seve por el ejemplo y ánimo con tu lucha.


miércoles, 10 de diciembre de 2008

El valor de vivir fuera de tu país

Hace 10 días fui a comer a un restaurante chino en la zona de Chinatown en Londres. Fue una agradable comida donde un camarero chino llamado Antonio me contó que vivió en Usera durante un tiempo. Qué vidas y qué mundos hay por ahí. Alguien de las personas con las que comía comentó, por cierto, que en Usera se encuentran los más auténticos restaurantes chinos en Madrid.

A la hora de pagar, todos pusieron su parte y yo, que en Londres no acostumbro a llevar dinero, decidí pagar con tarjeta. La camarera se me acercó y me indicó que pagara incluyendo, si quería, la propina. El total ascendía a 77,60 libras por lo que yo marqué 80,80 libras. Al rato, me viene la camarera y me dice que es mucha propina, que me he equivocado. Yo le digo que no, que está bien así y ella insiste ante las risas del resto de los comensales de mi mesa. Me comenta que no me preocupe, que me devuelven las 80,80 libras que he marcado y que le diga cuánto quiero pagar en total. En realidad, al teclear la cantidad en cuestión, estaba dejando una propina de 80,80 libras. Yo le respondo que sí, que me he equivocado y que lo que realmente quiero es pagar 80 libras en total.

Al no cancelar el total de la operación, devolverme 80,80 libras pero volver a cobrarme 80 libras, en realidad, estoy pagando otra vez 80 libras de propina pero no me doy cuenta hasta 10 días después cuando veo los cargos bancarios. Así que al salir de clase de inglés hoy, a las nueve y veinte de la noche a Chinatown que me he ido a reclamar el importe. Allí que me he ido pensando en la mafia china, en que estaba loco por reclamar a un chino en Chinatown, en que mi siguiente destino era ser servido como pato laqueado y que mis riñones, al menos, tendrían un buen uso en el mercado negro y, sobre todo, pensando cómo me iba a hacer entender en inglés sin que se pensaran que estaba loco o que me tenían que echar porque ya no se acordaban de nada de lo sucedido.

Al llegar allí, la misma camarera que me atendió me ha dado mil explicaciones, me ha pedido disculpas y me ha dicho que claro que se acordaba de mi y que, de hecho, estaba todo anotado pero que no tuvieron forma de avisarme. Me han dicho que no me podían devolver el dinero porque eso solo se puede hacer en el mismo día de la operación y haciendo el cargo de devolución con la terminal y la tarjeta, tarjeta que, obviamente, tenía yo. Sin embargo, me daban un vale para gastar en el restaurante por la diferencia. Yo he puesto unas cuantas pegas, a pesar de mis miedos y temores, me he ido soltando en la conversación pero, al final, he preferido coger el vale a nada y he comprendido el valor de vivir fuera de tu país.

Probablemente no he conseguido la solución más satisfactoria o quizás sí porque la camarera, aparte de disculparse mil veces conmigo, me quería dar una bolsa para los periódicos y me ha dicho que nunca se olvidarán de un cliente que quería dejar 80 libras de propina (encima con cachondeos la tía) pero me he llevado una buena lección y el ser atendido para siempre en ese restaurante con mucho mimo.

Cuando uno está en el exterior, fuera de su país, todo es más difícil. El lenguaje es una importante barrera y aunque las personas que encuentres sean majas (como en este caso) desde el momento en que la comunicación no es fácil ni fluida, el ambiente es hostil. Eso hace que debas estar activo siempre, que no te cortes ni te calles nada, que derribes tus limitaciones y no te cortes un pelo. Simplemente que no te acomodes y ése es el gran valor de vivir fuera de tu país. Que todo sea un reto hace que te espabiles, que luches y que estés despierto.

Probablemente, si esto me hubiera pasado en España, habría tenido el mismo resultado, eso no es lo importante, lo valioso es que tires abajo tus límites, que pienses que todo va a salir bien y que te hagas valer. Contratar el gas con un operador que está en la India y con un inglés que no entiendes es difícil pero ducharte con agua fría lo es aún más. Con todo esto no digo que sa necesario que salgas de tu propio país para obtener todas estas habilidades personales aunque en mi caso sí ha sido necesario. Claro que todo esto lo cuento a toro pasado, con los dos riñones en su sitio y pidiendo disculpas al honorable pueblo chino por la cantidad de tonterías que he dicho en este post.

domingo, 30 de noviembre de 2008

www.spanishpeoplearoundtheworld.blogspot.com








Estoy metido en un nuevo blog: www.spanishpeoplearoundtheworld.blogspot.com, un blog donde españoles de diferentes puntos del planeta trataremos de contar cómo es la vida en otros sitios. Una idea interesante, con muchas posibilidades y que me ilusiona bastante. Ya ven, tuve que irme al fin del mundo a encontrar un faro desde donde escribir. Poco sabía yo que me iba a gustar tanto la idea. Salí de casa sin pensar llegar al fin del mundo, hasta allí llegué y no sabía que había un faro y que, dentro, había un escritorio con un bloc en blanco en el que uno se podía dedicar a escribir tranquilamente y ahora estoy encantado. A mis 4 ó 400.000 lectores, gracias por leerme. Entre sus 372 visitas y las mías (el doble o el triple que las suyas), esta semana se alcanzó la cifra de 1000 viajes al faro del fin del mundo y todo ello a un precio realmente barato.

Espero que este nuevo blog me aporte más de lo mismo, ilusión, creatividad, abrir más los ojos y las orejas y seguir haciendo músculo para cuando nos pongamos a escribir el guión de una película. Además pienso que este nuevo blog también nos aportará el ver cómo a pesar de ser muy distintos y existir costumbres muy diferentes en cualquier punto del mundo, también somos muy parecidos y tenemos las mismas preocupaciones sin importar la latitud o el paralelo en el que hayamos nacido.

En este mismo sentido, 6 Billion Others (www.6billionothers.org) es una página web en el que se contienen reflexiones de miles de personas de todo el mundo. Se trata de un proyecto de Yann Arthus-Bertrand y, como él mismo explica, se le ocurrió cuando, estando en Malí, un hombre le miró a los ojos y le dijo: "Me preocupa alimentar a mi familia" y lo dijo sin pedir ni mendigar, como una simple afirmación. ¿Y a quién no?.

Me gusta esta página porque demuestra que no somos tan distintos ni tan diferentes. Todo hombre, cualquiera que sea su circunstancia y su entorno, no tiene aspiraciones muy diferentes. En primer lugar, tenemos un sorprendente instinto de supervivencia, que nos hace tener hijos, trabajar, ahorrar y tener planes de futuro y de pensiones. Si no, procuramos vivir lo más cómodamente posible, sentirnos libres y hacer cosas que nos agraden.

Después tenemos las mismas inquietudes. La religión y la espiritualidad han nacido, en diversas manifestaciones, en todas las épocas del ser humano y en cualquier parte del mundo. La ciencia y el ingenio se han desarrollado sin importar la climatología o la situación geográfica, en todo caso adaptándose a ellas pero presentes en todos los sitios.

Nos preocupamos por nuestros más semejantes, nuestros seres más cercanos, nuestra familia y amigos y por nuestra propia salud. Además, si tenemos tiempo, somos creativos, no nos dedicamos a pasar por el planeta tierra sin más, nos manifestamos, creamos y tratamos de dejar un recuerdo en la historia. Lloramos, reímos, amamos, comemos, nos esforzamos y hacemos las mismas cosas aunque de diferente forma. Tan lejos y tan cerca pero en todas partes cuecen habas. El proyecto, nacido de la idea de una sola persona va camino de organizar una exposición en el Grand Palais de París del 10 de enero al 12 de febrero de 2009. Espero verles también en www.spanishpeoplearoundtheworld.blogspot.com.







domingo, 23 de noviembre de 2008

Luciano el grande.

Módena, 1953. Luciano acababa de terminar de jugar un partido de fútbol. Una vez más, dado su portentoso don para la pelota, había conseguido mantener su portería a cero. Y ello a pesar de estar dando vueltas en su cabeza a qué hacer con su vida. Su madre ya le había dicho en varias ocasiones que se buscara una carrera estable, como maestro de escuela. Su padre, frustado tenor, también le empujaba a procurarse una estabilidad económica. Sin embargo, a él, lo que le pedía el cuerpo era dedicarse profesionalmente al fútbol o a la música. "Tampoco me importaría ser un campesino en la campiña de Módena pero si a algo me tengo que dedicar será a jugar al fútbol o a la música, sí lo tengo decidido".

Tomada la decisión, fue corriendo a comunicárselo a sus padres, iba a dedicarse a la música. Cuando se lo planteó, éstos les respondieron: "Mira hijo, dedícate a la música si quieres, tienes un talento innegable pero no te hagas grandes ilusiones, es muy difícil que puedas vivir de eso así que te proponemos un trato: te mantenemos con casa y comida hasta los 30 años, si triunfas bien y si no, te buscas la vida por tu cuenta. Nosotros, ya sabes, no nos sobra el dinero y no podemos mantenerte de por vida".

Más de 50 años después Luciano ha sido uno de los más grandes tenores que ha habido en la historia de la música. El mundo entero se rindió a sus pies, por su talento, por su dedicación a diversas causas humanitarias, por la pasión con la que vivía, por vivir rodeado de amigos y montar conciertos con ellos, por el optimismo que transmitía, por no dejar de ser aquel italiano de Módena allá por donde fuera y por su pasión por el fútbol.

Nunca sabemos adónde nos llevarán nuestras decisiones, probablemente no conquistaremos el mundo entero ni disfrutaremos de un éxito tan rotundo como el de Luciano, tendremos las mismas dudas que aquel joven en Módena pero la forma de vivir que tuvo el gran Pavarotti sí que la podemos tomar como referencia. Optemos por lo que optemos seamos apasionados, optimistas, amigos de nuestros amigos y futboleros. Seguramente meteremos la pata, como supongo que hizo Luciano en sus últimos años, cuando tuvo que afrontar un divorcio, un nuevo matrimonio, algunas peleas con sus queridas hijas, etc. etc. pero de lo que no se le puede acusar es de que no fuera auténtico y dejara de exprimir su existencia hasta el último segundo, fiel a sí mismo. Les dejo con dos perlas que les elevarán el ánimo cada vez que las escuchen, "Nessum Dorma" y "Un amore cosí grande":






domingo, 16 de noviembre de 2008

Elogio del otoño

Hoy quisiera derribar un tópico, el de que el otoño es una estación triste. No conozco colores más vibrantes, frutos más ricos y una época de logro de resultados mayor que la del otoño. El otoño es rojo, amarillo, marrón y verde. En el otoño surge nuevos mundos, como el de las setas o el de los vinos que están naciendo.

En el otoño hay mandarinas, naranjas, castañas y membrillos. Algunos se refieren al otoño como una época de ocaso, de pérdida, de caída. Todo depende, una vez más, del color del cristal con que se mira. No conozco estación más propicia para salir al campo que el otoño. El otro día, en Madrid, pude disfrutar de ese otoño tan especial y único que existe en esa maravillosa ciudad, con un azul limpio en el cielo y un día soleado pero frío.

Acerquénse a la valla del Retiro por la calle Menéndez Pelayo y comprenderán que el otoño, como cualquier otra época o tiempo, no es un momento de ocaso, sino de oportunidad, único, irrepetible, creativo y original.

Y lo mismo se puede decir de nosotros mismos. Muchos se creen haber llegado al otoño sin nada que esperar. Algunos se jubilan y eso les supone una ida irreversible a ningún sitio, a la inactividad. Incluso, con independencia de la edad que se tenga, uno mismo decide si quiere vivir en un otoño alegre o en un otoño melancólico y triste.

Al igual que el otoño produce milagros en forma de níscalos, membrillos, vinos o paseos por el campo, nosotros mismos podemos asistir a milagros o sorpresas aún encontrándonos en el otoño de nuestras existencias. Todo depende del color del cristal con que se mira. Hay personas que con 70 años se están haciendo el camino de santiago en pleno invierno mientras algunos de sus contemporáneos no osan cruzar la calle por temor a ser asaltados.

Es una pena perderse las cosas que nos ofrece el otoño, perdidos en creencias no demostradas. Ustedes escogen y de ustedes depende. Yo, desde luego, opto por el otoño alegre que les trato de describir, el de los membrillos. Disfruten, es la única opción posible, centrénse en las cosas positivas que cada época del año nos ofrece y, sobre todo, sean creativos.

domingo, 9 de noviembre de 2008

Nuestra cuota de ego

Esta semana, una amiga me mandó un correo electrónico titulado "El valor de una coma". En este correo se mostraba el siguiente mensaje: "Si el hombre supiera realmente el valor que tiene la mujer andaría a cuatro patas en su búsqueda".

El mensaje continuaba: "Falta una coma ¿no? ¿Dónde?

Solución:

Si usted es mujer, con toda seguridad ha colocado la coma después de la palabra mujer.
Si usted es hombre, con toda seguridad ha colocado la coma después de la palabra tiene".

Todos tenemos ego, todos nos creemos con un valor, aunque sea pequeño. Todos nos pensamos en lo cierto, con la razón o, al menos, no totalmente errados. Una pequeña parte interior de nosotros debe ser alimentada, el ego. Yo mismo escribo este blog sin grandes pretensiones pero me encantaría que me felicitaran por la calle por su innegable calidad, que no digo yo que la tenga, aunque la tiene y mucha (ejemplo de mi ego).

Todos tenemos ego y, aunque escondido o limitado, tratamos de que los demás nos lo cuiden. Es por ello que los pelotas funcionan tan bien en todas partes. Cuando vemos a alguien haciendo la pelota a otra persona pensamos: "qué asco, qué pelota, ¿cómo no se dará cuenta el otro de que le están dorando la píldora?, ¿cómo no se dará cuenta de que le están haciendo la pelota descaradamente?". Pelotas hay en todas partes, en clase, en el trabajo, en la calle, tienen mucho éxito.

Sin embargo, cuando es a uno mismo al que le hacen la pelota, uno suele pensar: "Hombre, por fin alguien que se da cuenta de lo que valgo" o "por fin alguien ha observado mi don para saber hacer..." y así vamos funcionando. Sin embargo, creo que tenemos que darnos cuenta de lo que realmente valemos, de para lo que valemos y de para lo que no valemos. De nuestras limitaciones y de nuestros aciertos. Ni tan altos ni tan calvos y de eso uno se da cuenta con pequeñas cosas, con pequeñas comas como las del mensaje que están ahí para avisarnos.

Es importante dotarse de dos o tres personas que nos conozcan a la perfección y que tienen la difícil, impagable y desagradecida función de decirnos: "por ahí no, estás equivocado..." o la algo más grata pero igualmente difícil misión de alentar nuestros aciertos. Quienes nos conocen sí pueden calibrar nuestros aciertos sin caer en el triunfalismo ni en el peloteo o de criticarnos sin hundirnos, sino con la sana intención de hacernos mejorar. Sólo con estas muletas, con estas comas, tendremos la adecuada cuota de ego que a todos nos corresponde.

Ya saben, mis queridos monos, doténse de comas, de amigos o de pequeñas pistas que les digan por qué lado tirar.



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domingo, 2 de noviembre de 2008

De reencuentros sin juicios

Esta semana, una amiga colgó un vídeo en su página de facebook que me recordó una bonita historia. Bebo Valdés, uno de los más grandes músicos que he escuchado y a quien admiro por su talento, se marchó de Cuba en 1960, una vez Fidel Castro tomara el poder en la isla. Allí dejó a su hijo Chucho, otro excelente pianista, a quien ya no volvió a ver por mucho tiempo. En la actualidad, Bebo Valdés cuenta con 90 años y, desde los 76 años, y tras unos 30 años de relativo anonimato, ha conocido, por fin, el éxito con su arte.

Primera conclusión de esta historia, nunca es tarde para conseguir un sueño, se ha de ser perseverante y confiar en que las cosas saldrán bien, ya sea a los 76 años o a los 98.

Bebo y Chucho dejaron de verse, de hablarse, pasaron muchos años, ambos dedicándose a lo mismo pero sin saber nada el uno del otro. Sin embargo, hace unos años se reencontraron y se reconciliaron si es que éste es el término adecuado para decir que retomaron su relación, no pudiendo renunciar a su condición de padre e hijo.

Segunda conclusión de esta historia, nunca es tarde para dar una oportunidad a alguien, para no juzgarle. El hijo se podría haber perdido en reproches al padre o al padre podría haberle resultado tremendamente incómodo reencontrarse con su hijo Chucho, más aún ahora que, por fin, disfrutaba de un éxito unánime. Yo qué sé lo que podría habérseles pasado por la cabeza para no reencontrarse.

Sin embargo, cuando se reencontraron solo hicieron lo que cada uno mejor sabe hacer, tocar el piano, improvisar y crear la magia que siempre se crea cuando un pianista cubano se sienta ante las teclas de un piano. Qué buena es la música cubana. Os dejo con el video que puso mi amiga, un placer de seis minutos y medio.



domingo, 26 de octubre de 2008

Vanidad y felicidad son incompatibles.


Esta semana leí, en una entrevista a Blanca Portillo, esa maravillosa actriz española, la siguiente afirmación: "Vanidad y felicidad son incompatibles". No puedo estar más de acuerdo. Dicho de otro modo, cuando uno está volcado en sí mismo y en satisfacer sus propias necesidades, comodidades o deseos, tan sólo obtiene necesidades, comodidades o deseos cubiertos pero necesitamos de los demás para poder encontrar felicidad y el trato con los demás ha de ser desde la humildad.

No conozco un pasaporte que abra más fronteras que la humildad. Cuando uno dice no sé, siempre hay alguien dispuesto a enseñar. En la medida en que somos capaces de volcarnos en los demás, en ser abiertos a los demás, en interesarnos por el otro, en colocarnos en sus zapatos, igual nos complicamos la vida pero estaremos más cerca de la felicidad. La felicidad nos viene por los demás, no por nosotros mismos y, para acercarse a los demás, hay que hacerlo desde la humildad.

Hace dos semanas hablé con dos futbolistas internacionales, uno en pleno éxito y otro retirado hace pocos meses. El retirado ha tenido una carrera mucho más importante que el otro pero ya no deslumbra, ya no está en primer plano y, por tanto, pude hablar con él de forma mucho más relajada, contándome experiencias e ideas mucho más interesantes, quizás porque ya puede ofrecer una versión más humilde de sí mismo que cuando era el modelo idealizado de muchos aficionados al fútbol.

Ya lo decía Aristóteles, somos animales sociales y para acercarnos a los demás debemos ser humildes, no engreídos. Para generar cercanía nada como escuchar y para escuchar hay que ser humilde. Solo nos acercamos a los otros desde la humildad. Humildad y trato con los demás son términos compatibles, felicidad y humildad también.

El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define humildad como la virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento. Igual es demasiado inocente por mi parte pero cuando uno mismo y las personas de su entorno saben tus propios límites y debilidades y los aceptan y los aceptas, entonces ahí surge una relación verdadera, generadora de felicidad, la felicidad que nos da el cumplir con nuestra vocación de seres sociales.

jueves, 16 de octubre de 2008

British Museum


Si hace unas semanas elogiaba el google earth, en esta ocasión he de sorprenderme del google earth que se creó ya en 1753. El British Museum, al margen del monumento al expolio y la piratería que supone, es un sitio increíble. Se trata de un recordatorio del optimismo que supone el ser humano a lo largo de la Historia.

El British Museum muestra cómo las diferentes culturas que fuimos creando en las distintas zonas del mundo tuvieron similares preocupaciones, comportamientos e ideas. Religión, arte, instrumentos, el British supone un auténtico catálogo de nuestro paso por el mundo, a veces simplemente tratando de sobrevivir y, en la mayoría de ocasiones, tratando no solo de sobrevivir sino también de vivir y disfrutar. De cómo en sitios tan dispares como Grecia o la Polinesia tenían una idea de Dios, de religión, de cazar o de vestirse hasta cierto punto similar.

Además representa un homenaje a nuestros anteriores, y, en consecuencia, a nosotros mismos. Si ahora tenemos ordenadores y podemos volar a cualquier punto del planeta en cuestión de horas es porque alguien talló la piedra roseta o se dedicó a hacer el mausoleo de halicarnaso. Todo suma, nada se tira. Al mismo tiempo, también nos habla de lo mal que entendimos este negocio. Siendo mortales y fugaces, por lo general, a lo largo de la Historia, decidimos pegarnos e ir a la guerra en lugar de cooperar y beneficiarnos todos de esfuerzos y sinergias comunes. El British Museum no habla de otra cosa que de nuestro equivocado y apasionante paso por el mundo, un viaje violento, religioso, competitivo, codicioso pero también un trayecto artístico, creativo, brillante, original y genial.

El British nos da la oportunidad de hacer el viaje más lejano que podemos realizar, a cualquier parte del mundo en cualquier época de la Historia. En la actualidad, tiene una maravillosa exposición de Adriano, el emperador hispano que transformó el imperio y en los próximos meses ofrecerá un billete a Mesopotamia con la siguiente exposición que está programada. El mundo en una caja de zapatos, atesorando los recuerdos de uestra infancia, juventud y madurez. El British Museum la agencia de viajes más sorprendente que conozco y es gratis oiga.

domingo, 5 de octubre de 2008

Aprender a cocinar nos hizo humanos

Así se llama una de las entregas del programa redes de esta temporada (www.redes.tve.es). Ya ven, no fue el tener una especial sensibilidad o raciocinio, no es que seamos menos violentos o ilógicos que los animales, sino que lo que nos hizo crecer fue una olla.

En este interesante programa se nos explica que el hecho de empezar a cocinar la carne que cazábamos, nos proporcionó más tiempo libre y un mayor aporte nutritivo de lo que ingeríamos. Ya no necesitábamos tanto tiempo para hacer la digestion y dedicábamos un menor gasto energético a este proceso. Hace 1.900.000 años empezamos a reducir nuestros dientes y la caja torácica fue empequeñeciendo dado que comíamos comida elaborada.

Quizás todo surgió por nuestra tendencia a buscar la comodidad ya que es muy difícil comer carne cruda, ¿cómo te comes una vaca que acabas de matar sin cocinarla?. Empezamos dando martillazos a la carne, así sólo tardábamos en comer carne 2 horas en lugar de 5. Luego con el homo sapiens, empezamos a pasar la carne por el fuego y luego la seguíamos golpeando y así empezamos a ganar energía, necesitábamos menos esfuerzo para poder digerirla.

Eso nos llevó a acumular comida y generó la violencia. La violencia en la que vivimos no es producto de nuestra condición animal sino de nuestra inteligencia, empezamos a pelearnos por la comida cocinada que acumulábamos. Además, como bien nos demuestra este programa, la evolución no tuvo por qué ser así, un pequeño cambio en la ecología provoca un gran cambio en el comportamiento pero esto no tiene por qué ser así, podría haber sido de otra forma.

Y si no, piensen en los koalas, el mamífero más lamentable que hay. Según nos explica Enric González, en El País, el koala se alimentaba, hace 20 millones de años, de hojas muy diversas en las selvas australianas. Sin embargo, el clima fue enfriándose y las selvas fueron sustituidas por bosques de eucaliptos. Sus hojas tienen muy poco aporte nutritivo y son altamente tóxicas. Muchas especies se extinguieron con los bosques de eucaliptos y otras muchas se fueron a otras zonas pero los koalas decidieron quedarse y adaptarse (quizás, también como los humanos por comodidad) y lo que, en principio podría ser una virtud, saber adaptarse, llevada al extremo se convirtió en defecto.

Los koalas tuviero que desarrollar un microbio en sus intestinos que digeriera las hojas de eucaliptos. Con el tiempo, los koalas no nacían con ese microbio y desde los seis primeros meses de vida hasta al año, los koalas se pasan el día amarrados al ano de su madre succionando una especie de excremento rico en microbios. No parece una infancia muy envidiable.

Una vez desarrollado el microbio, el koala dedica 5 horas a masticar las hojas de eucaliptos más otra siesta de 18 horas para poder digerirlas, estando altamente irritable en todo este proceso. Esta dieta ha supuesto un constante empequeñecimiento del cerebro de los koalas. Un proceso totalmente distinto al de los humanos, lo que nos dice que la evolución no tiene por qué ser como ha sido. Como nos cuenta Enric González, si el ser humano hubiera seguido el proceso del koala, en lugar de tener un cerebro de 1,4 kilos, tendríamos uno de unos 100 gramos.

Mis queridos monos del Senegal (ver primer post de este blog el que no me entienda), cocinen y gasten tiempo en ello, terminarán ganándolo para hacer otras muchas actividades en su vida. Cocinen y encontrarán aún más pistas para seguir evolucionando a más y no a menos.




domingo, 28 de septiembre de 2008

Placeres

Un cena, un paseo por el parque, una vela apagada, una conversación, un abrazo, una buena película, un partido de tenis, un helado de vainilla, leer el periódico, una playa, un aperitivo, un chiste, recordar con los amigos de la infancia aventuras pasadas, un abuelo, tus padres, el sol al atardecer o al amanecer, el olor a tierra mojada, unas natillas, un tomate con sal, una bodega, ir al campo, un olivo, un libro, un viaje, Internet, un pueblo, un restaurante...

Éste es el post más largo que jamás podré escribir porque es interminable, trata de los placeres que disfrutamos todos los días. Para muchos son cosas normales, que no echamos en falta porque las tenemos todos los días pero son placeres únicos e irrepetibles. Como bien dice mi amigo Paco, citando a su admirado Leonardo Da Vinci, "quien no aprecia los placeres de la vida, no los merece".

No nos queda otra, cada día hay placeres insuperables e inimaginables, disfrutémoslos y hagámonos merecedores de ellos.




domingo, 21 de septiembre de 2008

Qué pena tener vergüenza

Siempre he admirado a los artistas callejeros. Piensen que tienen que captar la atención de personas que no conocen de nada. Piensen que además tiene que conseguir de esos desconocidos algo que ellos no quieren hacer. Piensen que todo ello lo tienen que hacer en dos segundos y en un lugar de paso, como es la calle. Piensen que solo disponen de un instante, el tiempo que va desde que nos ven hasta que dan el siguiente paso, un instante para captar la atención, para lograr tu objetivo. Es algo imposible para muchos de nosotros y un gran reto para unos pocos. Realmente debes ser brillante para poder sobrevivir como artista callejero, brillante y también original, valiente, inteligente y sonriente y, sobre todo, creer en ti mismo, que, al fin y al cabo, es lo que expones ante los demás. Es decir, tienes que ofrecer lo mejor de ti y la vergüenza, el freno a hacer el ridículo y el qué oensarán los demás no caben para conseguir el reto. Toda una lección.

Mucho se puede aprender de los artistas callejeros. Algunos hay realmente buenos, grandes músicos, magos, showmans. Sin duda, si montara una empresa, contrataría a alguno como directivo de mi empresa, para contar con alguien capaz de crear en un entorno de necesidad y presión. En Madrid, en el área del estanque del Retiro, en los fines de semana, se pueden encontrar grandes artistas. En Londres, sin duda, un domingo, hay que acercarse a Convent Garden.

Antigua zona de almacenes y mercado de frutas y verduras hasta 1974, Convent Garden es el lugar donde poder encontrar a los artistas callejeros en Londres. Ya desde 1662, se recuerdan espectáculos en la zona. El entorno es realmente espectacular, con muchos turistas y muchas tiendas, pubs y puestos de mercadillo alrededor de Piazza y Central Market. Si pasan por Londres, no se olviden de visitar Convent Garden con alguna moneda preparada en el bolsillo...



domingo, 14 de septiembre de 2008

Si hace unos años me llegan a decir que...

... iba a tener todo el mundo de un vistazo, a golpe de un click. Si me llegan a decir que sabría llegar a todas partes, que podría viajar a todos los sitios en una tarde y desde mi casa, que vería los volcanes y las montañas, el misterioso puente natural que une Sri Lanka con la India, Machu Pichu o el desierto del Sáhara y que volaría en menos de un minuto desde la Estatuta de la Libertad a París para terminar en mi colegio.

Si me llegan a decir que vería Sicilia, la tarde que abriera mi ordenador en Londres y me bañaría en las playas de Canarias antes de ir a Groenlandia, no me lo creería.

Qué pronto nos acostumbramos a las muchas cosas buenas que tenemos. Qué poco valor le damos a cosas inexplicables o que no tenemos ni idea de cómo funcionan solo porque las tenemos al alcance de la mano. Con el programa Google Earth, a pesar de que esto se pueda convertir en un anuncio publicitario, se pueden hacer todas esas cosas y muchas más. Ofrece la posibilidad de conocer el mundo a través de fotografías, calcula distancias, lo que corras en tu barrio o lo que vueles de uno a otro continente, el mundo cada vez más cerca y más pequeño. Google Earth también es solidario, ofreciendo información sobre los problemas que presenta este maravilloso planeta.

El último avance, el hacernos conscientes de lo insignificantes que somos, perdidos, que no solos, en un universo conmovedor. Ahora, con Google Earth, el último destino son las estrellas, el universo entero en tu pantalla. Espero seguir sorprendiéndome y disfrutando muchos años con los sueños que nos ofrece el progreso.

domingo, 7 de septiembre de 2008

La vida de los otros

La vida de los otros (Florian Henckel von Donnersmarck, 2007, Oscar a la mejor película extranjera) es una fantástica película que conviene ver varias veces. Trata la historia de Gerd Wiesler, capitán de la policía política de la RDA, la Stasi. En los ochenta la Stasi era una todopoderosa policía secreta del régimen comunista de la antigua República Democrática Alemana (RDA). 100.000 agentes y 200.000 informantes vigilaban cada día la vida de sus compatriotas. En 1984, al capitán Wiesler le encargan que espíe al escritor Georg Dreyman y la popular actriz Christa-Maria Sieland. Su vida va a cambiar a partir de entonces.

La película ofrece varias conclusiones muy interesantes. Una de ellas es que la mayoría de los héroes son anónimos. Cambios de regímenes políticos injustos, revoluciones, conquista de derechos políticos o situaciones más cotidianas como que haya buenos servicios públicos en la sanidad, en la educación o en cualquier otro ámbito de nuestra sociedad se hacen históricamente más por la contribución de héroes anónimos que por grandes figuras. Son héroes anónimos o cotidianos, que nadie sabe de su contribución pero que existen y tienen la enorme recompensa de hacer lo que creen que deben de hacer.

En este caso, cuando un brillante capitán se da cuenta de las incoherencias y corrupciones que tiene el sistema de valores en el que cree, lejos de atrincherarse en el mismo para justificar su privilegiada posición, lo combate desde sus funciones, a pesar de que eso vaya en su contra. La transformación del protagonista es espectacular, del odioso e implacable capitán de la Stasi a quien todos temen hasta el relajado, débil y discreto cartero pero a gusto consigo mismo en que se convierte.

Muchas veces la historia ha cambiado gracias a la contribución de personajes anónimos que se dedicaron a ser coherentes consigo mismos. Funcionarios, empresarios, periodistas, amas de casa (las madres de la Plaza de Mayo en Argentina por ejemplo), profesores, cocineros... cada uno desde su papel y en su lugar pero luchando por causas justas, todos podemos ser héroes anónimos y cotidianos.

Segunda conclusión, sea agradecido con los demás, siempre hay héroes anónimos que están ahí para mejorar nuestra vida. El escritor George Dreyman, cuando intuye que alguien que le vigilaba, al mismo tiempo, le salvaba no delatándole, le agradece de la forma más sutil e inteligente que puede su gesto dedicándole uno de sus libros.

Por último, como tercera conclusión, nunca es tarde para cambiar. Cuando el gris capitán de la Stasi, descubre que hay libros, obras de teatro, canciones y formas de ser y de amar más allá de burocráticos expedientes e injustas represiones, lejos de culparse, cambia radicalmente. Siempre hay tiempo para cambiar. El final de la película es el más redondo de los posibles, con una leve sonrisa del capitán en su nueva vida de héroe anónimo y cotidiano.

Para más datos sobre la película:

http://es.wikipedia.org/wiki/Das_Leben_der_Anderen