domingo, 6 de junio de 2010

De las bondades y otros males.

Siempre me he planteado si somos realmente buenos o malos. Si nuestra naturaleza es buena o, si por el contrario, somos lobos para los otros. Y todo esto, siempre me lo he planteado en un aeropuerto, viendo las maletas dando vueltas en las cintas de recogida de equipajes. Cada vez que veo una maleta, me pienso que si la cogiera nada pasaría, su dueño la perdería, la compañía áerea pagaría la indemnización o no, y yo me volvería a casa con esa maleta ajena. Y, sin embargo, las maletas siguen dando vueltas por las cintas de los aeropuertos. Una mujer coge, por fin, una. ¿Será realmente suya?.

Qué fácil resulta hacer daño y, por el contrario, qué difícil resulta hacer el bien. En multitud de ocasiones, durante mis largos años de responsabilidades y cargos públicos, en los sucesivos gobiernos que he participado, siempre pensé que estaba haciendo las cosas por el bien de los demás. Sin embargo, no siempre tuve claro qué era el bien y qué era el mal. Supongo que las personas son lo primero pero eso no es una regla que nos dé la solución adecuada siempre.

El 15 de febrero de 1940, unos meses despúes de comenzar la guerra, la fuerza áerea alemana se dirigía a Coventry, a bombardearla y reducirla a cenizas según la información que habíamos recibido al poder descifrar el código enigma. Si ordenaba la evacuación de la ciudad, salvaría miles de vidas en Coventry, la vida de inocentes. De no hacer nada, los alemanes no sospecharían del hecho de que habíamos logrado la clave para ganar la guerra, lo que salvaría la vida de muchas más personas.

Me llamo Winston Curchill y nunca he tenido del todo claro si somos buenos por naturaleza o si, por el contrario, somos lobos para los otros hombres. Hoy en día, hemos sido capaces de un progreso inimaginable hace tan solo unos años, pero se nos siguen muriendo de hambre a diario miles de niños. En Conventry, hay gente que, al oír mi nombre, aún escupe. No entienden de códigos enigmas o de "daños calculados", les entiendo a la perfección. El hombre es un lobo para el hombre pero a diario, millons de maletas dan vueltas en las cintas de equipaje de los aeropuertos, esperando a que las recojan sus dueños. Igual no somos tan malos o igual sí.



6 comentarios:

Fernando López Fernández dijo...

Hola Pedja:

El eterno dilema, el ying y el yang humano.Y las circunstancias, siempre las circunstancias como decía Ortega y Gasset.
Un abrazo

Pedja dijo...

Fernando, qué capacidad para condensar los faros en muy pocas palabras. Gracias siempre, por participar y completar las entradas, un abrazo.

Pablo Gallego dijo...

"Food for thought"... Espero que sigas bien. Un abrazo.

JLMON dijo...

Probablemente somos más lobos que corderos por ese terror a la perdida.
Un placer visitar tu blog
Viajero Accidental

Pedja dijo...

Querido Pablo,

Qué significa food for thought? Literalmente es comida por pensamiento pero cuál es el significado?. Espero que me lo expliques en Londres, con una pinta de por medio, un abrazo y gracias por pasarte¡¡

Pedja dijo...

Bienvenido JLMON al faro. Terror a una pérdida absurda porque vivir es una forma de perder... para ganar, gracias por participar, un saludo.