domingo, 19 de julio de 2009

No finja, es agotador.

Mi nombre es Chris Wilton y, en ocasiones, no es fácil decir la verdad. A veces es más cómodo dejar llevarse por las apariencias, no afrontar los conflictos. Es realmente absurdo no seguir una vocación, una pasión pero hay días que preferimos sacrificar la satisfacción en beneficio de la tranquilidad, días en los que postergamos nuestros sueños con tal de que otros nos acepten, por sentir que formamos parte de un entorno.

Luché mucho para llegar a donde llegué, maté a dos personas y logré mantener, por unos años, la apariencia de formar una familia feliz con mi esposa Chloe, con un buen trabajo y una maravillosa casa con vistas al Big Ben. Durante tres años más, seguí comprando en Ralph Lauren y mi chófer me llevaba frecuentemente a Bond Street a comprar joyas en Tiffany´s con las que apaciguar mi falta de entendimiento con Chloe.

¿Piensan que tuve suerte? ¿Creen que confiar a la suerte en lugar de al talento o al trabajo hizo que se resolvieran mis problemas? Pronto me di cuenta que el hecho de que no me detuviera la policía, de que pudiera volver a mi apariencia de hombre de negocios, felizmente casado, era peor que cualquiera de las condenas judiciales que pudiera haber tenido por el asesinato de dos inocentes. Significaba que volvía a vivir de mentira, que no era yo quien escribía el guión de mi propia vida sino que ésta venía determinada por lo que yo pensaba que los demás creían o esperaban de mi. No se imaginan lo que pesan dos cadáveres, bueno o mejor dicho, no se imaginan lo que pesa llevar una vida de apariencias.

No lo pude soportar, lo dejé todo y ahora lo único a lo que aspiro es a encontrarme a Woody Allen, el director de la maravillosa película que protagonicé, para explicarle que el único error que cometió haciéndola fue titularla "Match Point". Cuando mi vida volvió a la normalidad, con el nacimiento de mi hijo, a los pocos meses, comprendí que aquello que había vivido en esa película no era un "Match Point", era simplemente un punto de set y que los partidos se ganan cuando intentamos cumplir nuestros sueños. No lo olviden, la cuestión no es tener suerte o talento, es estar a gusto con uno mismo y con su vida...


9 comentarios:

pilar mandl dijo...

¿¿¿¿......???????
¿Tuyo? ¡qué ocurrencia!... muy original, me gusta... espero que "encuentre" a Woody.
Casi siempre es más fácil dejarse llevar.

Un abrazo

Pedja dijo...

Pilr gracias por pasarte y participar¡. Sí es mío aunque recomiendo a todos el post de paco, en www.franciscoalcaide.blogspot.com, de 23 de enero de 2009, titulado "¿Y la suerte?". Como siempre una gran inspiración.

Muy interesante lo que planteas con tu comentario. Casi siempre es más fácil dejarse llevar, claro que sí. El problema es que así llegamos adonde no queremos no adonde queremos y entonces estamos más lejos de nuestros sueños. Un abrazo.

FAH dijo...

genio pedja. cada día mejor... enhorabuena por tus posts y gracias por tu generosidad al citarme... abrazo.

Fernando López Fernández dijo...

Pedja:

De acuerdo con Francisco; cada día mejor.
El hombre es gregario y se deja llevar por las más variadas razones. Cuando se llega al nivel de Chris Wilton se camina indefectiblemente hacia la infelicidad porque tu vida ya no te pertenece.

Buen post. Saludos

Pedja dijo...

Gracias Paco por tu participación y tus elogios. De generoso nada, es un placer compartir contigo tantas charlas y reflexiones, un abrazo.

Pedja dijo...

Fernando muchas gracias. Sigamos destripando la peli para quien no la haya visto. Hay un momento en el que el protagonista tira un anillo al río y se plantea un paralelismo con la escena de la pelota de tenis que golpea en la red.

En este caso, el anillo golpea en una barandilla y, por un momento, no sabes si seguirá para adelante y ganará el punto (tendrá suerte) o, por el contrario, se quedará y tendrá mala suerte. El anillo no pasa, se queda y eso es lo que precisamente le salva de la policía a nuestro protagonista, es decir, tiene mala suerte porque si el anillo fuera la pelota habría perdido el punto.

Es entonces cuando, como dices, indefectiblemente va hacia la infelicidad. Gracias por tu comentario, un abrazo.

MaS dijo...

Me ha gustado mucho, y me sobrevienen un montón de ideas...
1.Ser extraordinario o estar vulgar.Se sea como sea, cada uno si es lo que es, y vive como tal, deviene extraordinario, si no actua, vive y siente con todo su ser, habita, está, de forma vulgar.
2....y si la pelota erra y pierdo, seguro que se presenta una maravillosa oportunidad. La suerte es una variable que no podemos manejar a nuestro antojo, pero sí podemos hacer que las consecuencias sean ...extraordinarias.
un saludo cordial, María.

Pedja dijo...

ooohhhhh, MAS pedazo de comentario, muchas gracias. "Ser extraordinario o estar vulgar. Cada uno si es lo que es, y vive como tal, deviene extraordinario". Gran idea, enhorabuena¡¡. No puedo estar más de acuerdo.

"LA suerte es una variable que no podemos manejar a nuestro antojo, pero sí podemos hacer que las consecuencias sean... extraordinarias". Qué bien expresado en tan pocas palabras, gracias por tu participación, un abrazo.

FAH dijo...

"La suerte es el azar bien aprovechado"....