martes, 9 de noviembre de 2010

De Dios, el arte, el éxito, la creatividad, el genio, la humildad, el fracaso y mil cosas más...

dedicado a todos los artistas que no lo fueron

 ¿Saben que el arte nos eleva y nos acerca a Dios?.  Sí, ya sé que la afirmación carece de toda base científica pero al final de una obra de teatro, cuando uno aplaude, en un concierto o viendo un cuadro, uno puede ser inspirado, le emociona o le conmueve  y, en todo ello, hay un mecanismo raro, no racional, misterioso. Cuando uno llora con una película, o ríe, uno no comprende bien qué le pasa pero eso es el arte, la creatividad. Incluso en obras de ingeniería espectaculares, las pirámides de Egipto o la primera central nuclear que se construyó, hay originalidad, creatividad, algo intrínsecamente humano y divino.

Nunca dejaremos de sorprendernos con nuestra creatividad, la creatividad humana y divina. Magos, equilibristas, músicos, exploradores o cocineros, en todo hay un punto de creatividad, de arte, de magia y de misterio. El arte nos eleva y nos acerca a Dios, aunque no sepa muy bien cómo explicárselo y aunque no tenga del todo claro que Dios se preocupe de nosotros tanto como nosotros de él, algo que no deja de resultarme divino, el no preocuparse me refiero.

Siendo así, qué bueno es ser artista en esta vida. Todos lo somos, a nuestra manera y en nuestro campo pero si, nos reducimos al campo meramente artistico, qué maravilla observar a Van Gogh, escuchar a Frank Sinatra, qué genial Chaplin o Pavarotti, Velázquez, Picasso o Vargas Llosa.  Qué admirable Sofía Loren o la desdichada Callas. Todos ellos fueron genios muertos de miedos, del miedo a no triunfar al principio y del miedo a seguir triunfando después. Del miedo a no ser humanos sino genios y no poder tratar con sus iguales por miedo a mostrar cómo eran. Se les olvidó que seguían siendo humanos. Muertos de miedos a ser abandonados por el genio, la creatividad, muertos de miedos a caer en el olvido, a vivir en la normalidad y no en la admiración, no es fácil convivir con la creatividad  y mucho menos con la genialidad.

Por ahí que uno que convive con el arte, con la creatividad, deja de ser humilde y ello aunque no tenga éxito. Yo mismo dejo de escribir posts, temiendo que no haya uno tan digno como los escritos hasta ahora, como si los escritos hasta ahora fueran un prodigio de genialidad. Yo mismo no abordo ese guión que me dará el óscar por miedo a que caiga en el olvido como si fuera el único, el mejor guionista de todos, el definitivo. Por ahí que uno que convive con el arte, la creatividad, se convierte en un egocéntrico miope, convencido de su genialidad, de su única e incomparable personalidad, solo suya y no de ninguno más de los otros 6000 millones de personas... que digo yo que, entre 6000 millones de personas, ya habrá otro u otra que sepa pintar, bailar, tocar el piano e incluso barrer y coser a la vez.

Me da a mi que la creatividad no pasa por todo eso, sino por lanzarse y que igual que Frank Sinatra precisaba de músicos geniales, Van Gogh precisó de su hermano para subsistir y Chaplin de una mujer que le aguantara ese carácter narcisista. Me da a mi que el triunfo depende de una serie de factores y que ninguno depende de ti. No te pienses que eres un genio sino que tienes un genio, un don, un misterio, al igual que todos los demás.

El talento puede o no triunfar, eso es lo de menos, siempre precisará de otros para que triunfe pero ha de expresarse, abrirse paso. Uno es un artista cuando escribe y cuando  baja a comprar el pan, a todo le podemos poner nuestro arte, nuestra creatividad, humana y divina.  Me da a mi que igual que Velázquez precisa de mi admiración ante sus Meninas, Picasso necesitaba alguien que le limpiara los calzoncillos de pintura y que nadie es un genio por sí mismo. Mi amigo Paco recuerda frecuentemente la frase de Chaplin que venía a decir que en esta vida solo nos da tiempo a ser aficionados, así que déjense de miedos y creen,  creánselo y láncense, no les queda otra. Aunque no triunfen, igual eso no es tan importante y si no que se lo digan a Van Gogh. Les dejo con un vídeo que me mandó por email mi hermano, uno de los artistas con más talento que he conocido, que para eso es mi hermano. Al que no sepa inglés que se ponga los subtítulos en el idioma que quiera:


 

7 comentarios:

FAH dijo...

Yuel-ji afirmaba: “La música es la armonía del cielo y de la tierra”; y eso es aplicable a cualquier arte como bien apuntas. Fuerte abrazo, Medina.

Pedja dijo...

Gracias Paco por descubrirme cuál era mi arte: rebañar los platos hasta dejarlos más limpios que cuando salen del fregaplatos, fuerte abrazo amigo¡¡¡.

FAH dijo...

Jaja... ahí desde luego eres el number one, sin dudas. Genio y figura hasta la sepultura...

Fernando López Fernández dijo...

Hola Pedja:

Brillante, Yo cada día sigo asombrándome de la capacidad creativa del ser humano, todos en potencia somos artistas, lo que pasa que unos se atreven y otros, pues no.

Un abrazo

MARTA dijo...

Pedro, eres un artista!!!!

Pedja dijo...

No sé Fernando, para mi que nos atrevemos todos los días. Hace falta arte hasta para ir a mear, tdos somos artistas en pontencia y en realidad, desde luego a tus comentarios no les falta arte, gracias, un abrazo.

Pedja dijo...

y tú Marta, a ver si montamos la pastelería¡¡¡ besos