domingo, 4 de noviembre de 2012

Ausencias

Queridos monos del Senegal, 

Sí, ya sé que no les debo ninguna explicación, que no debiera rendirles cuentas ni me esperaban. Ni tengo deudas ni obligaciones pendientes con ustedes, ni deberes incumplidos ni responsabilidades eludidas pero me veo en la obligación de explicarles mi ausencia en estos meses. 

He dejado de acudir al faro porque he hecho muchas cosas, no quiero deslumbrar ni dar envidias, este ejercicio es más de autoconvencimiento que de informarles sobre estos últimos meses. Tendemos a pensar que no hacemos nada en la vida, que el tiempo huyó sin habernos dado tiempo a hacer todas las cosas que quisimos hacer. 

No he escrito desde el 16 de mayo por varios motivos, uno porque no se me ocurría nada, dos por la pereza y tres, principalmente porque en esos meses en los que no hice nada cuando echo la vista atrás, realmente viajé a Ginebra, a estar con ua familia con la que, a pesar de vernos poco, el tiempo que encontramos es de mucha calidad. También alquile un coche y pasé a Francia, al otro lado del lago de Ginebra, un sitio realmente recomendable.

Además me embarqué en un trabajo absorbente e interesante para unos meses, no para toda la vida. Viví en Londres acontecimientos históricos, como el Jubilee de la Reina o los Juegos Olímpicos y Paralímpicos. Otro proyecto muy ambicioso en el que me embarqué, por fin ha visto la luz y toda la ilusión volcada se ha transformado en incertidumbre, esfuerzo y más ilusión, seguimos vivos.

Viajé a Nueva York, a descubrir un lugar de película donde caben todas las vidas y mundos imaginables, pasando por las Islas Canarias que hace ya tiempo descubrí como un paraíso en la Tierra. Mayo, junio y julio pasaron muy rápido, pero más aún septiembre y octubre, para plantarme en noviembre con la sensación de no haber hecho nada y sentándome de nuevo ante una pantalla vacía, por eso no les escribí antes... bienvenidos al faro del fin del mundo.