domingo, 27 de noviembre de 2011

De los miedos y otras tantas realidades.

Tengo miedo, siempre lo he tenido. Me acuerdo la primera vez que besé a una chica, sin que nadie me explicara cómo hacerlo, temblando...  como toda mi vida, tengo miedo. Me juego la vida a diario y eso que siempre he tenido una vida muy cómoda. Mi país está en guerra y yo nunca iré al frente, pero este miedo es real, yo diría que hasta físico.

Abril en Londres es un sitio especialmente bonito. Suelo pasear por Regent´s Park y a pesar de haber tenido miedo toda mi vida, ésta me ha llevado a tener una maravillosa mujer y dos hijas y, sobre todo, a ser rey cuando nunca había pensado en tenerlo. Ya ven, la vida da muchas vueltas y eso es algo que me da especialmente miedo, no conozco el mañana ni lo que me deparará.

Si me dicen mis miedos me enfado, si no me los dicen, me dan más miedo. Miedo, miedo y más miedo. ¿A ustedes les dieron un manual de instrucciones?. Si al menos pudiera pararme un año, sentarme con ellos, mis miedos y comprobar que no pasaba nada. Pero no, no hay tiempo, ni siquiera de vencerlos, son tan reales como amenazantes, son mis miedos igual que tú tienes los tuyos. 

Miedo a hablar, al qué dirán, al trabajo, al no trabajo, a las vacaciones y a salirse de la rutina. Miedo a la enfermedad y a tartamudear, en mi caso, miedo a ser rey... Soy el rey Jorge VI y hasta de mis miedos se puede hacer una hermosa película.

 
 

domingo, 20 de noviembre de 2011

No es del todo cierto...

No, no lo es. No es del todo cierto que el talento se abra siempre camino. Tampoco lo es que ciertas profesiones, por ser más vocacionales, estén menos retribuidas y sean más satisfactorias que otras muy bien retribuidas y poco agradecidas. A veces se paga muy bien a personas con muy pocas responsabilidades mientras personas en trabajos vocacionales sufren multitud de problemas a diario. No es del todo cierto que el tiempo sea el recurso más democráticamente repartido, es cierto que todos tenemos una vida pero a veces a unos con 30 años se la quitan con un cáncer y a otras les toca cuidar de sus padres enfermos, sin recursos. Y no tiene sentido. No es del todo cierto que te vayas a casar para ser feliz ni que dure para siempre, habrás de esforzarte por ello y habrá momentos malos. 

No es cierto que siempre te vaya a ir bien, incluso te puede ir siempre mal. No es cierto que por más que te hayas reservado esa fecha especial, para una fiesta muy particular y lo hayas dicho en el trabajo, tu jefe, de repente, se ponga malo y te toque, una vez más, quedarte a ti, incluso ese día especial en que tenías una fiesta tan particular o incluso precisamente por eso. No es del todo cierto que uno acabe donde quiera, ni tampoco lo es que vayas a tener hijos siendo una magnífica madre.

No es del todo cierto que el éxito se encuentre si lo buscas de verdad, a veces no es así, ni basta con querer algo con pasión para obtenerlo, hay chicas que dicen que no cuando deben decir sí y otras que dicen sí cuando debieran haber dicho no, a los chicos les pasa lo mismo. No es del todo cierto que conseguir siempre lo que uno quiere sea lo mejor, no es del todo cierto que en la vida tener hijos sea lo mejor, a veces no es del todo cierto que tener regalos sea algo bueno.

No es del todo cierto ni siquiera que siempre debamos perseguir nuestros sueños ni que viajar sea siempre algo maravilloso. No, a veces no es del todo cierto que ayudar a los demás sea una tarea gratificante, a veces no lo es, lo siento. No es del todo cierto que siempre sea bueno ganar ni que perder sea algo siempre malo. No es del todo cierto que hacer lo que uno quiere en su vida sea algo bueno, eso implica un coste y habría que medirlo. Hay días malos, no es del todo cierto que la felicidad está dentro de uno mismo y que da igual las circunstancias si tenemos la actitud necesaria, no es del todo cierto que nunca es tarde para cambiar ni que siempre habrá una solución a tus problemas. Es politícamente incorrecto, lo siento, pero no es del todo cierto que esto vaya a ser un cuento de hadas. Así las cosas, ¿qué nos queda?. 

Aparte de unos huevos fritos con patatas, nos queda una buena botella de vino, un paseo en un parque en otoño, nos queda una buena conversación con tu pareja si la tienes y si no con los amigos, te quedan cenas y salidas al campo, te quedan canciones de todo tipo, castañas y almendras, duchas calientes y atardeceres en las orillas. Te queda hacer deporte y un buen libro, una buena serie de televisión y alguna que otra derrota, te quedan multitud de cosas, oiga y, sobre todo, aunque no sea del todo cierto, le queda la idea de que usted es un privilegiado si está viviendo en el Primer Mundo... no lo olviden que eso es muy cierto.

domingo, 13 de noviembre de 2011

De la risa y otras cuantas tristezas.

Nunca he creído en la realidad tal y como es. Si tuviéramos un minuto para pararnos, veríamos que la realidad poco tiene que ver con lo que nos pensamos. Esa idea me ha perseguido toda mi vida y ahora que me vuelvo a dar cuenta de lo importante que es poder si quiera respirar, ahora que mis expectativas se han rebajado tanto que una tarde es una meta y una noche una incógnita, es solo ahora que me doy cuenta de lo absurdo de nuestras vidas, si no somos capaces de reírnos de nosotros mismos. 

No piensen que soy un descreído o que la depresión se apoderó de mi en esta amarga vejez, es solo que me ha dado tiempo a repasar mi vida y me he dado cuenta, ahora que ya no tengo tiempo, que debemos reírnos de nosotros mismos si queremos saber cómo es la realidad, porque la realidad es absurda y eso es triste y, sobre todo, sólo la podemos abordar a través del sentido del humor. Si quieres llegar a ser un revolucionario dispuesto a cambiar el mundo, debes afrontar la absurda realidad con una visión humorística.
De joven luché en la División Azul si bien mi ideología era el anarquismo. Ya ven, cuán absurdo puede llegar a ser todo. Allí estaban amigos míos de ideología totalmente opuesta pero amigos. Luego opté por quedarme en España y emprendí una carrera cinematográfica de mucho éxito, al fin y al cabo, me muevo bastante bien en el absurdo. Pude haberme exiliado e incluso haberme dedicado al cine en otro país. Mi prestigio y los recursos de los que hubiera dispuesto habrían sido inimaginables pero, como les digo, la realidad nunca es lo que parece, es más absurda de lo que te piensas y yo me muevo bien en el absurdo, sé cómo reír. 

Opté por quedarme, me reí lo inimaginable en una España triste. Así son mis películas, llenas de un humor que destilan tristeza, de un absurdo que lo impregna todo. La realidad nunca es lo que parece y así ha sido hasta el mismo final de mi vida, cuando, armado de una silla de ruedas y unas cuantas pastillas, le he plantado cara al absurdo y sin sentido de mi propia muerte... ya sabes, para ser un revolucionario y ver la realidad de una forma más comprensiva, has de reírte mucho... soy Luis García Berlanga, un tipo que se mueve bien dentro del absurdo.




domingo, 14 de agosto de 2011

Escobas en Londres.

Llevo 3 años viviendo en Londres. Cada día me sorprende y me gusta más esta maravilllosa ciudad a pesar de los episodios de brutal violencia que hemos visto esta semana. He leído muchos artículos al respecto. De enviados especiales que apenas conocen Londres, de diplomáticos jubilados que simplemente dan su visión personal de las cosas, de corresponsales que aún viviendo aqui y conociendo Londres hablan de "revoltosos" y de "protestas"... no pretendo criticar a nadie pero son todas explicaciones cortas, opiniones personales o intencionadas y todas explican la realidad parcialmente. 

Las causas dicen ser el descontento social, la falta de oportunidades, la convicción de que no hay nada que perder, ni siquiera el futuro. Hablan también de recortes presupuestarios, de crisis de valores, del fracaso educativo, de violencia gratuita, de un excesivo Estado del binenestar... Puedes vivir en Londres y no darte cuenta de las revueltas que ha habido. Si vives en ciertos barrios de la ciudad, en lugar de policías y escaparates blindados, solo verás ferraris, austin martin, joyerías y pubs. A no más de 10 minutos en coche o incluso andando, verás en cambio barrios muy distintos, más sucios, con las casas sin arreglar y con mucha policía. 

El London Evening Standard (el equivalente al periódico "20 minutos" en España) lanzó hace unos meses una campaña benéfica para los denominados "Dispossessed", donde nos daba un dato impactante. En la capital más rica de Europa, la mitad de los niños vivían por debajo del umbral de la pobreza. Hay muchos Londres, pero se dividen en dos, el rico y el pobre. Hay un Londres caribeño, otro bangladesí, el indio, Chelsea, Wimbledon... En Tower Hills, en la City londinense, en medio del lujo y la riqueza surge un barrio con uno de los PIB´s per cápita más bajos de Europa, una de las zonas de mayor desigualdad social dentro de Europa. En Primrose Hill, al norte de la ciudad, un barrio idílico, se oponen a que se les ponga una estación de metro, no vaya a ser que vaya la gente...

Con todo, no trato de disculpar a quienes han asaltado e incendiado locales y agredido, o incluso matado a personas. Hay pillaje por pillaje, porque la tele de plasma está ahí y es gratis llevársela. Hay estudiantes de universidades, modelos, profesores, personas con buenas nóminas también entre los detenidos. Desde la Grecia clásica, vivimos en una permanente crisis de valores, hay hombres que son lobos para los otros hombres, ya sea en Brixton, en Roma o en Singapur. Sin embargo, estos días en Londres la gente salía a limpiar sus comunidades, armados de escobas y siendo un ejemplo para todo el mundo. Los lobos no están solos, también hay personas.

Muchas son las causas que han llevado a esta situación. Aparte de la clara línea que distingue a un Londres multimillonario de otro paupérrimo, podemos hablar de padres que no se hacen cargo de sus hijos, de los efectos de un Estado del bienestar excesivamente protector que proporciona casa y ayudas económicas y ahonda en esta división entre ricos y pobres. Otros en cambio buscan las causas en los recortes sociales que hubo en los 80, con Margaret Thatcher. La situación es muy compleja, hay infinitas causas más.  Por ello, la solución también pasa por ser compleja y variada. No quiero hacer el post más largo, ya lo es, sigo sin aclararles nada, cometo el mismo error que otros cronistas. De todo lo leído esta semana, les recomiendo el siguiente artículo, es el que más luz me aportó:

domingo, 7 de agosto de 2011

Nietzsche también fue un perdedor.

"¿Qué fue de todos nosotros?". Así se titula un artículo de Javier Cercas en el que nos viene a decir que la vida nos ha atropellado. Al hilo de la serie ¿Qué fue de Jorge Sanz?, nos viene a decir que envejecer y morir es el único argumento de nuestra historia. Que si bien pensábamos que íbamos a comernos el mundo, ha sido más bien al contrario, éste se nos ha llevado por delante.

Viene a decirnos lo siguiente:

"Igual que Jorge Sanz,  también nosotros íbamos a comernos el mundo, y aquí nos tienen: filósofos que íban a ser Nietzsche convertidos en petardistas profesionales, (...) periodistas prometedores convertidos en canallas, críticos literarios valiosos entregados a la chismografía y la maledicencia".

Lo que ignora Cercas es que el propio Nietzsche fue un perdedor. Problamente él trataba de imitar a su inspiración. Ya fuera Platón o Descartes, nunca llegó a imitarles. Según sus propias consideraciones, llegó a los 30 y nunca pudo escribir una obra que se pareciera a las de Kant. Somos implacables con nosotros mismos y ello nos condena a llegar a los 40 con un desencanto que no está justificado. Modigliani no fue feliz, tampoco Van Gogh, Picasso sí encontró el éxito pero era insoportable. 

Goya no pudo convivir con su genialidad y Beethoven era sordo, sí sí un músico de gran éxito pero sordo como una tapìa. No hay perfección, sólo desencanto y comparaciones, expectativas irrealizables y sueños frustados. Si tienes hijos altos y sanos, suspenderán en el colegio por vagos, si son feos  tiene granos igual son unos magníficos estudiantes... frustados por compararse con los guapos. Nietzsche aún espera escribir una obra maestra.

Nos cuesta mucho llegar adonde hemos llegado y, en lugar de valorarlo, nos tiramos piedras a nosotros mismos. Mis querido monos del Senegal, no hay situación perfecta, no la busquen, no la hallarán. Relajense, si les tocó tener éxito, no se acomoden ni se desesperen por quedarse sin objetivos y si aún no les llegó el triunfo, bendita su suerte por seguir en la lucha para conseguirlo, aunque nunca lo lograrán completamente, somos eternos insatisfechos y si no que le pregunten a Nietzsche. 

 

domingo, 31 de julio de 2011

El efecto google.

Ahora que todo lo tengo al alcance de un click. En estos tiempos en los que me paso días colgado de un ordenador, para trabajar y de ocio, para buscar vuelos y averigüar la cartelera de cine, ahora que me descargo películas que jamás veré y acudo a los periódicos de forma compulsiva, cada media hora, como si hubieran cambiado los titulares. Ahora que me descargo el correo en un restaurante mientras me sirven la comida y tardo en leerme un periódico un minuto, acostumbrado como estaba a tardar unas dos horas...

Es solo ahora que el twiter es un invento genial mientras me pueda expresar en 120 palabras o en estos tiempos en que amigos con los que ya casi nunca quedo me echan una bronca por no mandarles un mensaje por el facebook, es solo ahora que si quiero saber algo lo busco en el google, es solo ahora que soy más tonto.

Entiéndame, no es que esté en contra de las nuevas tecnologías. Sería absurdo siendo el autor de un blog o un cliente asiduo de aerolíneas con las que solo me entiendo por Internet. Es cierto que ya no voy a una sucursal bancaria y al médico le pido la cita por ordenador, pero todas estas comodidades me hacen más torpe, más dependiente, con menos poder de concentración y menos memoria. Ya solo me fijo en dónde tengo guardada la información y he dejado de recordar números de teléfono y direcciones, experiencias y novelas. Es cierto que mi ocio pasa en gran parte por el ordenador pero soy más tonto. Les recomiendo que sepan desconectar les recomiendo también el fantástico artículo de Vargas Llosa y el reportaje del País, les paso el vínculo... qué remedio: