
La película ofrece varias conclusiones muy interesantes. Una de ellas es que la mayoría de los héroes son anónimos. Cambios de regímenes políticos injustos, revoluciones, conquista de derechos políticos o situaciones más cotidianas como que haya buenos servicios públicos en la sanidad, en la educación o en cualquier otro ámbito de nuestra sociedad se hacen históricamente más por la contribución de héroes anónimos que por grandes figuras. Son héroes anónimos o cotidianos, que nadie sabe de su contribución pero que existen y tienen la enorme recompensa de hacer lo que creen que deben de hacer.
En este caso, cuando un brillante capitán se da cuenta de las incoherencias y corrupciones que tiene el sistema de valores en el que cree, lejos de atrincherarse en el mismo para justificar su privilegiada posición, lo combate desde sus funciones, a pesar de que eso vaya en su contra. La transformación del protagonista es espectacular, del odioso e implacable capitán de la Stasi a quien todos temen hasta el relajado, débil y discreto cartero pero a gusto consigo mismo en que se convierte.
Segunda conclusión, sea agradecido con los demás, siempre hay héroes anónimos que están ahí para mejorar nuestra vida. El escritor George Dreyman, cuando intuye que alguien que le vigilaba, al mismo tiempo, le salvaba no delatándole, le agradece de la forma más sutil e inteligente que puede su gesto dedicándole uno de sus libros.
Por último, como tercera conclusión, nunca es tarde para cambiar. Cuando el gris capitán de la Stasi, descubre que hay libros, obras de teatro, canciones y formas de ser y de amar más allá de burocráticos expedientes e injustas represiones, lejos de culparse, cambia radicalmente. Siempre hay tiempo para cambiar. El final de la película es el más redondo de los posibles, con una leve sonrisa del capitán en su nueva vida de héroe anónimo y cotidiano.
Para más datos sobre la película:
http://es.wikipedia.org/wiki/Das_Leben_der_Anderen
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